Opinión

¿O segurata armado?

Con la supuesta intención de incrementar las garantías de seguridad de los vecinos en las ciudades italianas, el Gobierno ha aprobado y regulado las patrullas nocturnas de ciudadanos para supervisar las calles. ¿Esto no supone la abdicación de las obligaciones del Estado? Para dar muestras de raciocinio y ofrecer tranquilidad, las rondas no están autorizadas a portar armas, pero ¿acaso no son armas peligrosas los prejuicios, la subjetividad y la arbitrariedad de los cazadores que buscan un trofeo? La causa aducida por el primer ministro, Silvio Berlusconi, para aprobar con carácter de urgencia estas normas, ha sido la deplorable violación de varias chicas en distintas ciudades en un corto espacio de tiempo.

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