Opinión
En el sillón del dentista
Por Juan Carlos Escudier
La crisis no ha matado las promesas electorales pero las ha cambiado bastante. Lo que se promete ahora no es el cielo sino un infierno fresquito, de manera que la competencia entre los dos grandes partidos no se centra en lo que pueden ofrecernos sino en lo que juran no quitarnos. Si no mediaran otros condicionantes, lo del 20-N sería como elegir al dentista: uno suele quedarse con el que te hace menos daño.
Olvidando que con el bisturí en la mano los socialistas no son mancos, Rubalcaba coordinó ayer la ofensiva de una docena de dirigentes territoriales para demostrar que allí donde gobierna el PP opera sin anestesia. Y como epítome, acompañó su compromiso de subir las pensiones y el salario de los funcionarios públicos con un vídeo explicativo de la habilidad que los populares han adquirido en el manejo de la tijera. En este cruce de reproches lleva el PSOE las de perder porque la gente tiene memoria y son muchos los que han interiorizado la necesidad de los recortes mientras se instalaban en un sálvese el que pueda que no respeta ni a ancianos ni a niños.
Sabemos lo que hicieron unos y lo que están haciendo los otros. Lo que ignoramos es la letra pequeña de cómo ambos partidos intentarán cumplir ese objetivo común de rebajar el déficit público en 2012 al 4,4% del PIB. ¿Por qué no nos explican socialistas y populares cómo piensan conseguir los 20.000 millones de euros necesarios para cuadrar las cuentas? ¿Con qué ingresos adicionales, además de luchar contra el fraude y establecer un impuesto a las grandes fortunas, cuenta Rubalcaba para evitar tocar los servicios públicos? ¿Cómo haría esto mismo Rajoy sin nuevos tributos y bajando alguno de los existentes, como el de Sociedades?
Con esas dos listas pormenorizadas podemos ahorrarnos la campaña electoral. Ese tanto por empaste, tanto por el implante y la endodoncia y tanto por la extracción y la limpieza sería suficiente para que cada cual optara por uno de los dos dentistas, o se buscara otro odontólogo en las páginas amarillas. Estamos que echamos las muelas y por eso no quieren hacernos el presupuesto de la dentadura.