Opinión

'Soy la venganza de un hombre muerto': el rostro de la mala suerte

Soy la venganza de un hombre muerto

Por Carlos Augusto Casas

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Barcelona. Un suceso extraño. Aparece el cadáver calcinado de un joven. Pero el asesino ha cometido un error. La documentación del muerto no se ha quemado totalmente y la policía no tarda en identificarlo. Se trata de Ángel Madera Cruañes. O eso parece. Porque el inspector Guillermo Arganda sospecha que detrás del crimen hay algo más. Algo oscuro. Todas las pistas le conducen a un nombre: Miguel Morera. Un joven acaudalado que acaba de perder a su familia. O eso parece. Porque Guillermo Arganda nunca debió de cruzarse en el camino de Miguel. Porque desde entonces toda su vida fue como caer desde lo alto de una escalera, golpe tras golpe descendiendo por la pendiente hasta tocar fondo. O eso parece.