Opinión
Subir impuestos ya es de centro
Por Juan Carlos Escudier
En esta realidad pendulante en la que vivimos, un día se descubre que bajar impuestos es de izquierdas y más pronto que tarde veremos cómo subirlos es de derechas, o mejor dicho de centro, porque España es el único país del mundo en el que la derecha no existe. Ya metidos en el vaivén comprobaremos que es posible sostener una cosa en la campaña electoral y hacer justamente lo contrario al pisar la moqueta de la Moncloa, que debe de tener algún ácaro desconocido que impulsa a sus inquilinos a hacer justamente lo que dijeron que no harían nunca.
Todo empezó a estar claro cuando Rajoy confesó que no tenía ninguna varita mágica, un objeto imprescindible en estos tiempos ya que para recortar el déficit en más de 20.000 millones sin tocar los impuestos había que ser como poco Houdini, y Rajoy no es lo es aunque a veces desaparezca. Faltan unos días para que certifiquemos cuan de centro es elevar los tipos del IVA, un aumento que no tendrá nada que ver con el que decidió Zapatero porque, en esta ocasión, ni será injusto ni afectará al consumo.
Lo del IVA sí que es mágico, en la medida en que su repercusión es inmediata sobre la recaudación. Cada punto de subida representa unos 2.500 millones de euros. Auméntese en dos puntos el tipo general, suprímase el reducido sobre los alimentos básicos para compensar que a los abuelos no se les congela la pensión, vuelva a recortarse el sueldo a los funcionarios, detráigase el ahorro que supondrá que muchos parados hayan agotados sus prestaciones, y añádase unas gotas de privatizaciones en servicios y empresas públicas y se obtendrá ese cóctel con retrogusto amargo que está haciendo furor en los mercados. Para esto no hace falta varita ni siquiera fichar a Rato como ministro de Economía, que el hombre está encantado con lo bien que paga Bankia a sus presidentes.
Molesta un poco que nos tomen por idiotas, aunque el futuro presidente debe pensar que ya tenemos el cuerpo hecho a lo que sea. No se gana confianza dosificando las medidas sino aplicándolas todas a la vez, incluso las que se descartaban. Vamos a ser un país de lo más fiable.