Opinión
El único pensamiento
Por Ciencias
EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI*
*Escritor y matemático
Llamar pensamiento único a la ideología dominante resulta, más que equívoco, contradictorio. En puridad, la expresión pensamiento único es un pleonasmo: el pensamiento, literalmente entendido como la potencia y el acto de pensar, como la herramienta y la tarea cognoscitiva de los seres racionales, es básicamente único. Por eso, cuando su objeto está bien definido y claramente delimitado, el resultado del pensamiento también es único: solo hay una física, plenamente aceptada por todos los científicos del mundo, por más que se pueda discutir sobre determinadas cuestiones cosmológicas aún por dilucidar o sobre las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica; y aunque haya distintas geometrías aparentemente incompatibles (la euclidiana y las no euclidianas), no son más que ramas divergentes –pero de ningún modo contradictorias, sino complementarias– de un mismo tronco matemático.
En terrenos más imprecisos (por ser menos accesibles a la experimentación sistemática) que las disciplinas científicas propiamente dichas, es lógico y deseable que haya distintas escuelas y teorías; pero la forma correcta de razonar sigue siendo una y la misma para todos. Y lo que en la actualidad intenta hacer el poder (con la ayuda de posmodernos, nuevos filósofos y relativistas de toda índole) es precisamente romper la unidad –en el doble sentido de unión y unicidad– del pensamiento, imponer un pensamiento múltiple e inconexo como una muchedumbre atolondrada; un pensamiento débil en tanto que fragmentario, puesto que en todas las luchas –y la de la razón contra la barbarie es la madre de todas las batallas– la fuerza deriva de la unión.
La verdad es revolucionaria, y como las nuevas tecnologías y los medios de comunicación alternativos hacen cada vez más difícil la ocultación sistemática –sistémica– de la verdad, el poder, sin renunciar por completo a la oscuridad y el silencio, está optando cada vez más por la estrategia complementaria: la del deslumbramiento y el ruido. Si no puedes ocultar la verdad, fragméntala y revuelve sus trozos en el molino-calidoscopio mediático, e interpreta cada fragmento de una manera, de muchas maneras distintas e incluso contradictorias, con lo que, además, darás una imagen de tolerancia y pluralismo. Porque la verdad sólo es revolucionaria cuando es toda la verdad y nada más que la verdad; cuando se trocea y adereza para su consumo masivo, el alimento se convierte en basura, como cuando una vaca lechera se convierte en hamburguesas.