Opinión
Yitzhar
Por Eugenio García Gascón
El abogado general de Israel, Yehuda Weinstein, ha expresado su apoyo al anuncio del ministerio de Educación de dejar de financiar a la escuela rabínica de Yitzhar, un asentamiento judío que está cerca de Nablus, en la Cisjordania ocupada.
La escuela rabínica de Yitzhar es notoria, desde hace muchos años, por la violencia que aplican sus estudiantes contra los palestinos, incluyendo la quema de mezquitas de los pueblos cercanos, así como por los ataques contra militares israelíes que les defienden, pero que en opinión de los estudiantes no lo hacen de manera suficiente.
No es ningún secreto que muchas yeshivas de Cisjordania tienen un currículo muy radical que los sucesivos ministerios de Educación han decidido ignorar para no buscarse problemas con los rabinos y los colonos.
El abogado general del Estado ha recurrido a publicaciones recientes que justifican la violencia contra los palestinos, e incluso contra los gentiles en general, para argumentar su decisión.
No es ningún secreto que numerosas escuelas rabínicas propagan con publicaciones, y más frecuentemente de manera oral, doctrinas muy problemáticas acerca de los gentiles, y especialmente acerca de los palestinos.
Que el ministerio de Educación deje de financiar a la yeshiva de Yitzhar es sin duda una buena noticia, pero se antoja insufriciente para combatir un amplio fenómeno que ha ido a más en los últimos años, no solo en las yeshivas de Cisjordania sino también en algunas yeshivas del interior de Israel.
De la misma manera que los líderes europeos denuncian el antisemitismo en Europa, los líderes israelíes no deberían esconderse cuando se topan con fenómenos similares en sus dominios, puesto que su pasividad hace el fenómeno sea cada vez mayor.
Es más, del mismo modo que los líderes israelíes siguen muy de cerca el antisemitismo en Europa, del que los medios de comunicación locales informan a diario, los líderes europeos deberían llamar la atención de sus colegas israelíes recíprocamente.
Señalar a la yeshiva de Yitzhar como un caso aislado es injusto. El fenómeno está muy extendido. Además, las yeshivas se financian no solo con fondos públicos sino que reciben también donaciones del extranjero, principalmente de Estados Unidos, y estas contribuciones deberían examinarse igualmente.