Opinión
Ucrania, un largo camino hacia el fin de la guerra

Profesora de Ciencia Política y Estudios Europeos en la UCM.
-Actualizado a
El principio de todo este episodio comenzó cuando el Kremlin anunciaba unos días antes del día de la victoria (el 9 de mayo) una tregua de tres días del 7 al 11 de mayo. Ucrania dijo que no aceptaba esa tregua tan exigua y pidió un alto el fuego de treinta días que sería posteriormente apoyado también por sus socios europeos. De este modo, líderes de Alemania, Francia, Polonia y el Reino Unido en compañía de Ucrania lanzaban un ultimátum a Rusia el 10 de mayo en el que amenazaban con sanciones masivas a Moscú si no se atenía a sus condiciones. De manera sorpresiva, Putin ese mismo día rompía la estrategia de presión occidental anunciando en una rueda de prensa de madrugada y sin preguntas que Rusia estaba dispuesta sentarse a negociar bilateralmente con Ucrania y fijaba la fecha el 15 de mayo. De la condición del alto el fuego, silencio absoluto. Putin tomaba la iniciativa y la respuesta quedaba del lado ucraniano.
Tras este anunció que pilló a propios y extraños por sorpresa, Trump, por supuesto, presionó a Ucrania para que aceptara el reto. Y Zelenski en una de las osadas maniobras que le caracterizan dio un giro de guión lanzando un órdago a su contraparte rusa. Lejos de arredrarse, el líder ucraniano lanzaba un órdago a Putin, una reunión bilateral entre Ucrania y Rusia, pero al mas alto nivel en el que ambos se verían las caras. Dejaba el mandatario ucraniano en muy mala posición a los aliados europeos que habían fijado como primera condición el requisito de un alto el fuego. Aún, es más, Trump de viaje por la región anunciaba asistiría a la reunión si Putin iba a la reunión. La respuesta del líder ruso ha sido el silencio y el envio de una delegación de segundo nivel. De momento, el jueves ha transcurrido con el único avance de que la primera mesa de negociación comenzaría el viernes.
A partir de aquí, ¿qué se puede esperar? Por parte del Kremlin, de momento, poca cosa. Parece evidente que en un momento donde las fuerzas rusas llevan la iniciativa en el campo de batalla, donde están avanzando en todos los frentes, su interés desde luego no reside en decretar un alto el fuego prolongado que permita tomar aire a su enemigo. Y eso es exactamente lo que está haciendo, dilatar el proceso hasta donde sea posible intentando no tensar demasiado la cuerda para no enfadar a su colega Trump. Esto explica las maniobras diplomáticas dilatorias y las luces largas que ha ido poniendo Putin a todos los actores involucrados. Los diplomáticos rusos tienen gran experiencia y saben muy bien hasta dónde pueden llegar. Algo hay que tener claro y es que, salvo sorpresas, Rusia no se sentará a negociar en serio hasta que considere que el territorio que tiene controlado lo tiene asegurado.
Por su parte Ucrania se encuentra en una posición de extrema debilidad con el apoyo estadounidense a su causa muy debilitado y sí, con el apoyo de los países europeos, pero un apoyo que reconoce insuficiente. No es la primera vez que Zelenski, buscando mayor apoyo de Washington, deja en un segundo plano mas que evidente a lo más granado de Europa. Lo hemos visto con la firma del acuerdo de materiales raros, pero también en todas y cada una de sus declaraciones donde da por descontado que Ucrania nunca tendrá garantías de seguridad adecuadas sin el concurso de EEUU.
En estos momentos, Ucrania se encuentra en una posición extremadamente débil donde ya asume sin tapujos que tendrá pérdidas territoriales sustantivas, Crimea, pero también los cuatro oblasts controlados ahora parcialmente por los rusos. Eso también parecen asumirlo sus aliados. Por su parte Rusia también es consciente que otros acuerdos de paz donde no hubo claros vencedores y donde la comunidad internacional tenía prisa por alcanzar un acuerdo i.e. Bosnia, se fijaron sobre las líneas del frente, y eso es lo que busca, poder fijarlas exactamente ahí y materializar la división de Ucrania. Quedan para las negociaciones asuntos no menores como quién se encargará de las garantías de seguridad de Ucrania ya que se no parece que se vaya a incorporar a la OTAN, quién de la reconstrucción o si la Ucrania occidental se incorporará de manera inmediata a la UE. De esto seguiremos hablando.
De momento, continuaremos asistiendo a una escenografía en la que veremos las prisas de Trump, la paciencia de Putin, la asertividad europea y la ansiedad de Ucrania durante bastantes semanas más.
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