España está mejor preparada ahora que en 2022 para activar un nuevo escudo anticrisis
El Gobierno prepara una batería de medidas fiscales para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra en Irán, pero ahora los datos macroeconómicos del país son mejores que hace cuatro años.

Madrid--Actualizado a
El pasado lunes, Carlos Cuerpo, ministro de Economía, Comercio y Empresas, afirmó que la guerra en Irán ya está pasando factura al bolsillo de la ciudadanía. Y este viernes, el ministro auguró un repunte de la inflación en marzo por la subida del precio de la energía y de los carburantes. Ante este escenario, el Gobierno se ha puesto manos a la obra y ha anunciado una batería de medidas fiscales que, si da tiempo, se aprobará el próximo martes 17 de marzo en el Consejo de Ministros.
En concreto, el Gobierno prepara rebajas fiscales para contener el precio de la electricidad mediante una reducción del IVA al 10%, aunque de entrada descarta tocar ese impuesto en los alimentos. El Ejecutivo también estudia cómo abaratar los carburantes, especialmente para la agricultura, la ganadería y el transporte con medidas muy precisas, descartando una subvención general a los combustibles como la que se aplicó en 2022 con el descuento de 20 céntimos de euro por litro.
Sin embargo, en el mercado del gas el Gobierno ve innecesario actuar aún, a pesar de que su precio ha aumentado un 45% desde el ataque a Irán. Si fuera necesario intervenir en el futuro, el Ejecutivo no descarta volver a poner en marcha la llamada "excepción ibérica" que tan bien funcionó hace cuatro años.
A guisa de inventario, el Gobierno contempla también "medidas de carácter estructural" para potenciar las energías renovables y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Además de las citadas medidas, el paquete incluirá otras cuestiones como la prohibición de despidos en las empresas por causas energéticas.
El ministro Cuerpo insistió en que, en principio, las ayudas serán "muy quirúrgicas", porque el Ejecutivo —como los sindicatos — cree que la crisis aún no está afectando a la economía ni al empleo en general. De momento, solo a la inflación.
Aunque aún hay mucha incertidumbre y mucha volatilidad, sobre todo en los mercados energéticos, la situación actual recuerda cada vez más a lo sucedido en febrero de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. Al igual que hace ahora, entonces el Gobierno activó un escudo anticrisis con una serie de medidas para paliar la escalada inflacionista que empezó a gestarse en 2021 y se agudizó tras el ataque de Moscú. Según estimaciones del Banco de España, el conjunto de medidas de este escudo social tuvo un coste de 57.100 millones hasta finales de 2025. Algunas de las medidas aprobadas entonces, como las ayudas al transporte público aún perduran.
La activación de un nuevo escudo anticrisis pilla a España más y mejor preparada que en 2022 desde el punto de vista económico y financiero. De momento, el Gobierno no tiene previsto implementar un plan tan exhaustivo —ni tan costoso— como el de entonces. Algunas circunstancias recuerdan a 2022, pero también hay diferencias con respecto a aquella situación, empezando por el propio proceso inflacionista, que invitan a pensar que España está en una buena posición para afrontar las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio desatado por Estados Unidos e Israel.
Menos inflación que en 2022
"A expensas de lo que dure el conflicto, en principio no vamos a llegar a los niveles de 2022", anticipaba a Público el pasado lunes Manuel Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide. Cuando Rusia atacó a Ucrania, la inflación estaba en el 6,1%, después de haber alcanzado el 6,5% en diciembre de 2021. El IPC había crecido mucho desde el verano, pero a finales de ese año parecía haber tocado techo. Tras superar lo peor de la pandemia, la demanda creció a más ritmo que la oferta, lo que derivó en un shock de oferta que aceleró la inflación en España. "Ahí todavía estábamos arrastrando los grandes coletazos de los cuellos de botella provocados por la pandemia, pero cuando la situación empezaba a normalizarse y era previsible que la inflación empezara a bajar, llegó la invasión de Ucrania", apunta Hidalgo. La inflación se disparó hasta alcanzar el 10,8% en julio de 2022, su mayor tasa desde 1984. A partir de ahí, empezó a bajar.
Todos los analistas, incluso el ministro Cuerpo, dan por descontado que la inflación va a subir con la guerra en Irán. En esta ocasión, la inflación parte de una tasa mucho más baja: fue del 2,3% el pasado mes de febrero. La Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas) espera que la inflación llegue al 3,6% en marzo, supere el 4% en abril y mayo y empiece a bajar a partir de junio.
Más resiliencia energética
España es un país que debe importar todo el petróleo y el gas que consume, lo que le hace más dependiente de los vaivenes del precio de los hidrocarburos. Pero en estos cuatro años "muchas economías, entre ellas la española, han avanzado en la resiliencia energética", señala Hidalgo. Además los datos del último Informe Balance Energético de España certifican que España ha avanzado en el uso de energías renovables: en 2021 suponían un 16,1% del total de la energía primaria en el país, mientras que a finales de 2024 representaban ya un 19,1%. En ese mismo período de tiempo, los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) han pasado de tener un peso del 71,3% a un 68,8% ahora.
Mayor recaudación del Estado y más liquidez
El Estado español dispone ahora de más dinero que en 2022. Esa es una conclusión a la que se puede llegar fácilmente mirando los datos de los ingresos de la Administraciones Públicas. En 2021, el conjunto del Estado ingresó 478.000 millones de euros, 223.000 de ellos recaudados por Hacienda. Cuatro años después, en 2025, la recaudación total del Estado rondó los 630.000 millones de euros, unos 152.000 millones de euros más, 301.000 a través de los impuestos. La mejora de los ingresos es más que evidente.
Además, la situación macroeconómica del país es mucho mejor en 2026 que cuatro o cinco años antes. Los ratios de déficit y deuda también han mejorado con respecto a 2021 y 2022. El déficit público cerró el año 2021 en un 6,65% del Producto Interior Bruto (PIB) tras el esfuerzo que hizo el Estado para hacer frente a los estragos económicos de la pandemia de covid. En 2022, esa ratio bajó hasta el 4,59%. En 2025, a falta de la confirmación de los datos oficiales, el déficit público se quedó en el entorno del 2,5%. Lo mismo ocurre con la deuda, que aunque ha crecido en términos absolutos, ha bajado en términos relativos: ha pasado de estar en el 115,7% del PIB en 2021 a un 101% en 2025. Estos datos implican que el Estado tiene
Mejor situación financiera de las familias
También las familias están en mejores condiciones de encajar el golpe de la inflación ahora que cuatro años atrás. Para empezar, hay mucha más gente trabajando, lo que implica más ingresos en los hogares. Enel primer trimestre de 2022, la tasa de paro según la Encuesta de Población Activa (EPA) estaba en el 13,65%. El último dato de la EPA, al cierre de 2024, se situaba en el 10,6%.
La renta de las familias españolas ha crecido en estos cuatro años, aunque no es menos cierto que la inflación se ha comido buena parte de esos nuevos ingresos. Aún así, las familias han sido capaces de mejorar su situación financiera y de reducir su endeudamiento, hasta llevarlo a su nivel más bajo en 2025, de acuerdo con los datos del Banco de España. Todo eso sitúa a las familias españolas en una buena posición relativa para afrontar lo que venga, sea lo que sea.

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