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Alfonso Rueda, el 'poli malo' del PP gallego

El eterno 'número 2' siempre, de la mano de Feijóo, fue el encargado de dar los 'palos' más duros en la época del Gobierno bipartito gallego.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (i), junto al nuevo líder del partido en Galicia, Alfonso Rueda (d), durante el 18 Congreso del PPdeG celebrado en Pontevedra.
El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (i), junto al nuevo líder del partido en Galicia, Alfonso Rueda (d), durante el 18 Congreso del PPdeG celebrado en Pontevedra. Salvador Sas / EFE

Casado y con dos hijas, Alfonso Rueda es ya el nuevo líder del Partido Popular en Galicia. Licenciado en Derecho por la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y está al lado de Feijóo desde el año 2006, cuando después de una especie de 'casting' entre dirigentes populares, el de Os Peares lo fichó para el segundo puesto más relevante del organigrama popular: el de secretario general.

Rueda tenía 37 años y tuvo que tomarse una excedencia de su plaza como secretario municipal del Ayuntamiento de Cambados --diez años después, en 2016 y ya en la Xunta, la cambió por la de Marín--. Había sido jefe de gabinete de Xesús Palmou (quien habló de él a Feijóo), además de ocupar altos cargos en el segundo nivel del organigrama de la Consellería de Xustiza.

Pero el vínculo de Rueda con la política no empezó con Feijóo, ni siquiera con el PPdeG, si bien fue presidente pontevedrés de Nuevas Generaciones, la organización juvenil ligada a los populares. En su caso se puede decir que el interés por la política lo heredó por ambas ramas genealógicas.

Es sobrino nieto del galleguista Ramón de Valenzuela, pero lo "ingrato" de la política lo conoció directamente, como ha reconocido en más de una ocasión, de la mano de su padre, José Antonio Rueda Crespo, quien fue concejal en Silleda, vicepresidente de la Diputación pontevedresa y senador como miembro de Alianza Popular.

El 'poli malo' de Feijóo en la oposición

Su padre le aconsejó que no se metiera en política con nulo éxito, aunque sí logró que primero se sacase una oposición para garantizarse "una alternativa" de vida. También le recomendó actuar con precaución y fiarse de poca gente, y seleccionada.

Pero al margen de su forma de ser, este político de buen trato e ingenioso con unas cañas y un pincho de tortilla delante, corredor, ciclista y motero en sus horas libres, fue durante diez años secretario general de Feijóo, un cargo poco amable y que no le ayudó precisamente a tejer amistades internas en el seno del PPdeG.

De hecho, le tocó convertirse en el 'poli malo' del PPdeG entre 2006 y 2009, cuando al líder se le reservaban todas las propuestas en positivo y él se encargaba de dar los 'palos' más duros al Gobierno bipartito.

Trayectoria siempre en ascenso

Tras la victoria de 2009, Feijóo le mantuvo como secretario general del partido. Y le ratificó como su mano derecha en la Xunta, ya que lo convirtió en conselleiro de Presidencia. En 2012, le ascendió a vicepresidente.

En el partido, en 2016 dejó la Secretaría General en manos del ferrolano Miguel Tellado para ocuparse de dirigir el partido en Pontevedra, ubicándose como uno de los cuatro 'barones' territoriales del PP gallego, un título que ahora ha tenido que ceder. Feijóo difuminó el peso de las baronías provinciales, un modelo que había dado cuatro mayorías absolutas previas a Fraga y que habrá que ver si ahora resucita.

En paralelo, Feijóo siempre mantuvo su confianza a Rueda en la Xunta. No en vano, es el único miembro del Gabinete que repitió en sus sucesivos gobiernos, junto a Rosa Quintana, conselleira do Mar; y siempre con un papel destacado.

Así, cuando tras unas elecciones ya marcadas por la pandemia en 2020, designó a Francisco Conde como vicepresidente segundo, además de responsable de Economía, a él le elevó a la Vicepresidencia Primera y le entregó Turismo, una área con reconocimiento social y especial visibilidad con motivo del Xacobeo, de la que ha despojado a Calvo y se ha llevado a Presidencia.

Este domingo el proceso formal de relevo ha terminado y el eterno número dos de Feijóo tendrá que asumir en primera persona todas las decisiones que se tomen. Él mismo bromeaba este sábado con que, a partir de ahora, es consciente de que cualquier acierto será "de todos" los populares y los errores, íntegramente suyos.

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