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El aparato del PSOE aprueba la abstención a Rajoy ignorando las firmas en contra de los militantes

Acuerda abstenerse en la segunda sesión de investidura y pedirá al Grupo Socialista que acate la decisión porque es un “mandato imperativo”. El PSC y los barones que defienden el “no” se niegan a aclarar si acatarán la decisión

Militantes del PSOE protestaron contra la abstención al PP el sábado en Ferraz. EFE/Sergio Barrenechea

MADRID.- El Comité Federal del PSOE, muy dividido y desoyendo a sus bases, adoptó este domingo una decisión histórica en la etapa democrática: dejar gobernar al Partido Popular. Mariano Rajoy volverá a ser presidente del Gobierno el próximo fin de semana.

Fueron 139 votos a favor de esta polémica decisión, casi el 60% de los miembros de este órgano, y 96 votos pidiendo mantenerse en el “no es no”, que fue lo que le costó la Secretaría General a Pedro Sánchez, quien no acudió a la reunión.

La fórmula elegida en la resolución aprobada dice que el PSOE mostrará en la primera votación de investidura su “rechazo frontal” a las políticas del Partido Popular. Pero, en la segunda investidura, el PSOE ha decidido que para “desbloquear la excepcional situación institucional que sufre el país, el Grupo Parlamentario Socialista se abstendrá en la segunda votación del próximo debate de investidura”.

El presidente de la Gestora del PSOE, Javier Fernández, dijo que la resolución del Comité Federal tiene “un mandato imperativo” para todos los diputados socialistas en el Congreso, y que intentará “persuadir” a todos lo que han anunciado que se mantendrán en el “no”.
De hecho, los secretarios generales de las principales federaciones del PSOE que se oponían a la abstención no aclararon ni a la entrada ni a la salida del Comité Federal si acatarán la decisión final del máximo órgano del partido.

Si eso fuese así, estaríamos hablando de diputados de Baleares, País Vasco, La Rioja y Madrid, entre otras muchas federaciones que podrían votar “no”, pero la Gestora confía en que eso no vaya a ocurrir. De hecho, dirigentes de estos territorios piden una “abstención técnica” y que la protagonicen los que han votado esa opción en el Comité Federal, es decir, de al menos once diputados, que es lo que necesita Rajoy para ser investido. Por ello, queda en el aire su postura.

El escollo está con los socialistas catalanes, porque Miquel Iceta defendió abiertamente el “no” en el Comité Federal y pidió al PSOE comprensión para que el PSC pueda tomar sus propias decisiones. Iceta convocará hoy al máximo órgano del PSC donde quiere proponer que los siete diputados catalanes voten “no” a Rajoy en la segunda votación, y tiene todas las papeletas para que su opción salga adelante.

El Comité Federal transcurrió en unos términos más aceptables que cuando dimitió Pedro Sánchez, aunque Javier Fernández dijo que hubo un debate “intenso, duro, pero respetuoso”: En total, 54 peticiones de palabra que presagiaban un Comité Federal para toda la jornada, pero José Blanco fue nombrado nuevo presidente de este órgano y actuó con dureza para administrar los tiempos y acortar el debate. A los cuatro minutos, retiraba la palabra. El hecho sentó muy mal a algunos de los ahora críticos con la dirección, que en la recta final se limitaron a levantarse y a decir: “No”.

Luego, lo previsto: el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara sí dio la cara para defender la abstención, lo que no hicieron ni Emiliano García-Page ni Ximo Puig, los otros barones supuestamente ya aliados con esta postura. Vara ha sido consecuente desde el principio con su posición, aunque las bases del partido cargan sus iras contra él y, junto con Susana Díaz, fue el más insultado este domingo a las puertas de Ferraz.

Las posiciones estaban tan fijadas que las intervenciones no dieron lugar a sorpresas. César Luena, Idoia Mendía, Patxi López, Francina Armengol o Sara Hernández defendieron el error y el coste que le supondría al PSOE dar el Gobierno a Mariano Rajoy. También José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista, clamó en el desierto.

Por el otro lado, José María Barreda, Cipriá Ciscar, Ramón Jaúregui, Eduardo Madina, muchos dirigentes andaluces y la resucitada Elena Valenciano fueron los abanderados de la abstención, a la espera de que Susana Díaz tomara la palabra final. La presidenta andaluza hizo un discurso en el que ni siquiera pronunció la palabra “abstención” para aclarar luego que no se había dado cuenta. Hubo expectación con Josep Borrell, que pidió que cualquier decisión fuese consultada a la militancia. Sin éxito. Su nombre el más coreado en la calle.

Carnets tirados

A la salida, los del “no” se refugiaron en una palabra: "Tristeza”. Óscar López sigue pensando que es la peor salida que ha podido coger el PSOE. Los dirigentes salieron en sus coches abucheados por un centenar de militantes que estuvieron toda la mañana a las puertas de Ferraz. Pocos lo hicieron por la puerta.

Y ya hubo carnets del PSOE tirados por el suelo, uno de Ana Belén Blanco, militante del PSOE de Jaén. Lo tiró al suelo en la acera de Ferraz, se lo devolvió un policía, dijo que no lo quería, el policía le dijo que le multaría por tirar cosas al suelo, lo recogió, y lo echó a una papelera.

Así está el partido en una decisión que muchos creen que será más dura que el referéndum de la OTAN o el abandono del marxismo, entre otras cosas, porque el PSOE está más débil que nunca. Y cuando todo acabó, llegó un tuit de Pedro Sánchez: “Pronto llegará el momento en el que la militancia recupere y reconstruya el PSOE. Un PSOE autónomo y alejado del PP, donde la base decida”. Esto sigue.