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Aznar desdeñó entrar en el G-20

ANA PARDO DE VERA

G-7, G-8 (G-7 más Rusia), G-20 (G-19 más Unión Europea), G-5,... Hay muchos G, muchos Grupos, pero España no está en ninguno. Y lo único en lo que deben de coincidir en estos momentos Zapatero y Aznar es que España debería estar en el G-8 (supera en PIB a Italia y Canadá, que sí están) o, como mínimo, en el G-20 de los desarrollados y con entidad individual, no representado por la Presidencia de turno de la UE.

¿Por qué no está? Lo cierto es que la fundación del G-8 comenzó a gestarse en 1973 con cinco miembros y culminó en el 98 con la entrada de Rusia. Por su parte, la formación del G-20, constituido oficialmente en 1999, fue la respuesta a la crisis financiera de finales de los noventa y que tuvo su epicentro en Asia, concretamente, en los llamados Tigres Asiáticos (Hong Kong, Singapur, Corea del Sur y Taiwán).

Tanto G-8 como G-20 cobraron forma definitiva, por tanto, durante el primer Gobierno de Aznar, que en su empeño por convertirse en el 9 de un nuevo G junto a los países más grandes, ignoró el menos flamante G-20 y hoy, España no está ni en uno ni en otro.