Aznar y Rajoy cierran filas con Feijóo entre fuertes ataques a la amnistía: "Convierten España en colonia de Waterloo"
Los dos expresidentes del Gobierno quisieron dar su apoyo al actual líder del PP para contrarrestar así la imagen de guerra interna que transmiten Felipe González y Pedro Sánchez.

Madrid--Actualizado a
En un gesto para alimentar la herida del PSOE, el Partido Popular ha querido mostrar este viernes cómo sus dos expresidentes del Gobierno, Mariano Rajoy y José María Aznar, daban su apoyo claro y sin miramientos a la candidatura de Alberto Núñez Feijóo, algo que Pedro Sánchez, por ejemplo, no podría lograr actualmente de Felipe González. "Me he quedado muy a gusto", decía Aznar al acabar; "He sido feliz a ratos", decía al iniciar sus palabras Rajoy al recordar su etapa de presidente. Dos presidentes y dos tonos muy diferentes.
Aznar y Rajoy quisieron respaldar al actual presidente del Partido Popular durante el XXI Congreso Nacional celebrado desde este viernes y hasta el domingo en Madrid. Con expresiones antagónicas, pero con un fondo similar, ambos cargaban duramente contra el Gobierno y también contra la amnistía, días después de que Feijóo y Miguel Tellado, nuevo secretario general del partido, intentaran llevar a cabo acercamientos con Junts y los partidos nacionalistas. El caso Cerdán, los crónicos retrasos en Renfe, el apagón, la relación con las autonomías y la crisis de las instituciones han sido los ejes de los dos presidentes. Aznar utilizó un tono mucho más agresivo que Rajoy, que no pudo evitar volver a su tono socarrón para rebajar un ambiente que Aznar había dejado muy encendido.
"Las mordidas a los presupuestos y las dentelladas a la soberanía sirven al mismo propósito, una política que entiende el Estado como botín y la nación como moneda de cambio. Mientras Sánchez no se atreve a salir a la calle, sus emisarios tienen que salir del país para lograr la continuidad del Gobierno. Se tolera a un prófugo de la justicia negociar Presupuestos, se llama reencuentro a convertir España en colonia de Waterloo", decía José María Aznar, que levantó repetidos aplausos entre los congregados en el IFEMA, recinto del norte de Madrid.
"Ha tenido que ser un socialista en activo el que ha definido la España de hoy como un puzle roto", explicaba Aznar con relación a las críticas que Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha y barón del PSOE ha hecho sobre la gestión de Pedro Sánchez. "No te extrañe acabar en la cárcel porque ese es tu ambiente", decía sobre el actual presidente y la crisis desatada por el caso Cerdán. "Cada vez son más los que comprueban que en la España de Sánchez los delincuentes escriben la ley y el Gobierno viola derechos", sostenía.
Aznar terminaba entre aplausos y daba paso a Rajoy. Ambos fueron introducidos por Feijóo, que quiso agradecer públicamente la unión de los tres líderes populares, una imagen que no se había dado en mucho tiempo. "Interpreto el sentir de la unanimidad. Les doy las gracias a los dos por estar aquí. Es un honor contar con vosotros y la presencia es un símbolo de todo lo que nos une, que es España", argumentaba el actual presidente del PP.
Cambio de tono entre Rajoy y Aznar
Como es habitual en los discursos de Rajoy, el expresidente del Gobierno guardó unos minutos iniciales para bromear y hacer un recorrido cronológico de los últimos tres años de España. Haciéndose esperar, entraba en harina con dureza: "Antes de los escándalos, España ya vivía una pésima situación política. Algunos no querían enterarse hasta que la situación era insostenible. Lo que hemos conocido estos días es la puntilla de una legislatura que nunca debió arrancar. Hemos visto cosas que no podíamos siquiera imaginar, disparatadas, cosas que no se habían producido nunca, pero todas arrancan de un mismo origen. Quien perdió las elecciones se dispuso a mantenerse en el poder a cambio de mantenerse a un chantaje constante", apuntaba Rajoy.
El expresidente apelaba a los actuales líderes del PP a "reconstruir la moral publica en España" tras una degradación de las instituciones. Rajoy apelaba a la imputación del fiscal general como un ejemplo de la crisis de credibilidad del Estado y llamaba a superarla de la mano de Feijóo. "Alcanzar el gobierno no faculta más que a gobernar, y punto. Tienes la mayoría para gobernar cuatro años, no para apoderarte de las instituciones o para cambiar el régimen por la puerta de atrás. Hay quienes actúan olvidando que los parlamentos están sometidos a controles de legalidad", zanjaba Rajoy para dar por concluida la primera jornada del Congreso Nacional.

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