Público
Público

CIUDADANOS Los liberales alemanes, el espejo en el que se mira Cs a pesar de que mantienen un cordón sanitario a la ultraderecha

El FDP en Alemania es puesto como ejemplo desde el partido de Inés Arrimadas. Los expertos consideran que la relación con otras fuerzas como Vox es una de las principales diferencias entre ellos

Inés Arrimadas y otros dirigentes de Cs, la pasada semana en un encuentro junto a liberales europeos.
Inés Arrimadas y otros dirigentes de Cs, la pasada semana en un encuentro junto a liberales europeos. Pedro Ruiz

Las últimas elecciones en Alemania dejaron una correlación de fuerzas en la que el FDP, partido liberal de aquel país, tiene la llave de Gobierno. Un hecho que no pasó desapercibido en nuestro país para una fuerza política, Ciudadanos (Cs), que se mira en el espejo del liberalismo europeo y más en concreto de este partido alemán. La presidenta de Cs, Inés Arrimadas, felicitó a los alemanes por su resultado en las últimas elecciones. "Tras pasar por momentos de mucha dificultad, consolidan una posición fuerte en el Bundestag. Ojalá decidan el próximo gobierno, sería la mejor noticia para Alemania y para Europa", escribió. Pero, cuáles son las principales diferencias y semejanzas del partido naranja con los alemanes?.

Para comenzar, hay que atender al origen de ambos partidos. "No tiene nada que ver. Cs surge desde Catalunya en un contexto determinado mientras que el FDP es un partido liberal que surge en los años 40 como partido bisagra", argumenta a Público Guillermo Íñiguez, graduado en Derecho por la Universidad de Cambridge y analista especializado en política alemana. Destaca lo mismo Clara Portela, profesora de Ciencia Política de la Universidad de Valencia y conocedora de la realidad en Alemania. "El momento histórico en el que reaparece un partido que se presenta como liberal está más vinculado al separatismo en Catalunya. Surge como un partido antiseparatista y anticorrupción", apunta a este medio.

Al contrario, el FDP "tiene raíces históricas mucho más profundas", indica Íñiguez. Surgido en 1948, hasta los años 80 actúa como un partido realmente bisagra entre conservadores de la CDU (el partido de Ángela Merkel) y los socialdemócratas del SPD. "Los liberales se decantaban a veces por un partido y a veces por el otro. Y tienen una historia de pensadores y políticos liberales muy interesantes. Lo mejor del liberalismo europeo. Apoyaron, por ejemplo, los Gobiernos del socialista Helmut Schmitt. A partir de los 80, empezaron a apoyar a Helmut Kohl, sí que se ve un claro giro a la derecha del partido", apunta el experto.

Para Portela, el FDP se trata de "un partido muy estándar y clásico dentro del liberalismo" y su programa recoge los puntos principales que un partido de corte liberal busca. Es decir, que se reduzca la intervención estatal, la burocracia y mantener el gasto público limitado. "Están interesados en promover la igualdad de oportunidades y ven en la menor intervención estatal una manera de hacerlo", afirma. Según su punto de vista, en Cs se recoge un programa similar. "Con Cs tienen en común un cierto progresismo y liberalismo social. Y también un liberalismo económico profundo", comenta Íñiguez.

El FPD alemán ha apoyado indistintamente a socialdemócratas y conservadores a lo largo de la historia

Además, el analista apunta otro asunto que puede ser algo diferencial. "Una cosa interesante es ver dónde se posicionan los partidos dentro de su grupo parlamentario europeo. El FDP está en la derecha de los liberales europeos, junto al partido holandés de Mark Rutte. Es un partido en muchas cosas casi euroescéptico, como en la integración fiscal, mientras que Cs en eso es mucho más europeísta o progresista y actúa más en sintonía con el partido de Macron, por ejemplo", destaca.

Relaciones con otros partidos

Pero la verdadera diferencia más palpable entre ambas fuerzas políticas "hermanas" es, sin duda, la relación y alianzas con el resto de partidos. En primer lugar, el FPD ha apoyado indistintamente a socialdemócratas y conservadores a lo largo de la historia. Y en la actualidad todo apunta a que lo hará también a Los Verdes para formar un Gobierno más escorado a la izquierda. Una fórmula que también se usado en algunos lander (regiones) del país.

Y el punto clave llega en su relación con la extrema derecha del AfD, partido con el que el FDP, también la CDU, mantiene un "cordón sanitario". Algo que no pasa con Cs y Vox. "Para mí es la diferencia más obvia entre ambos. El argumento que ellos usan es de higiene democrática. Dicen que no se puede pactar con partidos que no respetan el orden constitucional y el orden democrático y que es una línea roja que el sistema político no puede cruzar nunca", destaca Íñiguez. "Sus líneas rojas son en menor medida con Die Linke (partido a la izquierda de la socialdemocracia), pero es hipotética porque nunca se ha llegado a plantear", añade.

Resurgimiento y perfil de votante difuso

Curiosamente, en 2013 el FDP despareció del Parlamento alemán porque les fagocitó la CDU. "Estuvieron en el Gobierno como socio muy menor en el segundo Gobierno de Merkel. Se los comió, como le pasó a los liberales ingleses cuando estuvieron gobernando con Cameron. Tuvieron 4 años de muchas crisis, mucho cambio de líder y se reconstruyeron antes de las elecciones del 2017 bajo el liderazgo de Christian Lidner", recuerda Íñiguez. Algo que en Cs les puede servir como enseñanza. 

Según Portela, en el discurso de los políticos de Cs es ahora cuando se está enfatizando más el hecho de verse como un partido liberal o de centro. Pero hace 5 años no estaba tan presente en el discurso del partido. "El ser un partido antiseparatista no es algo que los distinga especialmente en el panorama actual y las opciones que tiene un votante así van mucho más allá de Cs", afirma. Considera que Cs está en una fase de soul-searching, es decir, "buscar su propia alma" y definiéndose como partido.

"No está claro aún cuál es electorado de Cs, la diferencia con el FDP es que tiene un grupo de votantes bastante bien establecido, desde finales de los años 40 siempre obtienen entre un 5-15%. Saben que cuentan con adeptos", explica por su parte Portela. Considera esta especialista que ahora están intentando ocupar un espacio que está vacío. "No deben competir con ningún otro partido, pero se enfrentan a la dificultad que no hay un electorado estable interesado en un partido liberal o de centro. La última vez que escuchamos el centro fue en la Transición y hemos pasado muchos años sin escucharlo", apunta.

El partido naranja defiende sus actuaciones

En Cs son conscientes de las diferencias en la relación con la ultraderecha. "No tenemos pactos de Gobierno, pero es igualmente cierto que necesitamos el respaldo en algunos", explican a este medio fuentes de la dirección. Esta misma semana, la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, afirmaba claramente que negociaría los Presupuestos con Vox, como con el resto de partidos. "En Europa no ocurre, pero es que no hay un líder socialdemócrata que para tener un Gobierno se haya echado en brazos de populismos de izquierdas y fuerzas independentistas que aspiran a romper el modelo de Estado dentro del marco de la CE. De alguna manera se genera un escenario diferente que esperamos sea coyuntural", justifican en Cs.

El partido naranja se muestra claramente en contra de gobernar "nunca" con Vox. Pero insisten en su equiparación a lo que hace Pedro Sánchez con sus socios de Gobierno. "Depender de Vox es igual de malo que de populismos de izquierdas o partidos como Bildu", afirman. En todo caso, reconocen la anomalía en comparación con el FDP alemán. "Es una situación un tanto chocante, pero entendemos que el caso de España es coyuntural y los liberales europeos también lo entienden así", añaden las fuentes consultadas.

"Depender de Vox es igual de malo que de populismos de izquierdas o partidos como Bildu", afirman en Cs

En este sentido, recuerdan su disponibilidad a pactar con el PSOE en muchos casos. Uno de los más recientes ha ocurrido, por ejemplo, en Aragón, donde Cs ha apoyado unos Presupuestos de los socialistas junto a Unidas Podemos y la Chunta Aragonesista. "Entendemos que es un momento en el que cuanto mayor sea el apoyo, mayor imagen de estabilidad política vamos a proyectar. Nuestra incompatibilidad actual es con el Gobierno de Sánchez", afirman.

Ese resurgir del FDP tras casi desaparecer es un espejo para Cs. Al igual que les pasó a los liberales daneses, según indican. Y reconocen que tienen un "votante muy desideologizado" y con poca fidelidad, al contrario que pasa con los partidos grandes. "Nosotros fuimos la opción para no votar al PP o al PSOE, pero en toda Europa el votante liberal es muy exigente, realmente te vota cuando puedes ser útil", apuntan desde la actual dirección.

En todo caso, para Cs, que en Europa haya una serie de partidos liberales que están funcionando, les aporta "optimismo". Y consideran que se puede tener "una alternativa liberal", que existe en Europa, pero en España no ha existido hasta ahora. Aquí entra en juego la reciente Convención Nacional del PP, de la que consideran en Cs que salen reforzados porque Pablo Casado se ha erigido claramente como líder del partido conservador. "En Europa no tienen ningún problema que se les identifique así y parece que aquí les chirría un poco, quizás porque el término conservador tiene aquí otro tipo de connotación, pero es un problema suyo, no nuestro", explican desde el partido de Arrimadas.

Y sacan pecho de los apoyos recibidos por el resto de liberales europeos, con los que recientemente han participado en un encuentro, justo el mismo día del discurso de Casado en Valencia. "Uno no es algo por decir que lo es sino porque te reconocen que lo eres. Para nosotros es muy importante que los liberales alemanes estén reconociendo a los liberales españoles a través de Cs", afirman.

También ponen en valor que la Fundación Friedrich Neumann, vinculada al FPD, haya puesto su sede central en Madrid para el Sur de Europa. "Consideran que en España hay una opción liberal que se puede sumar a los grandes partidos europeos. No entendemos por qué aquí al partido liberal se lo quieren cargar, con esos ataques furibundos por tierra, mar y aire. Nos han dado por enterrados y no es así", reiteran.

Más noticias