La confluencia de izquierdas aplaza el debate sobre el liderazgo tras la marcha de Díaz y se vuelca en sumar adhesiones
"El próximo paso pasa por incorporar a más gente con la que decidir la marca, la cara o el programa", destacan voces de la nueva coalición.

Madrid-
En medio del goteo de informaciones sobre la desclasificación de documentos del 23F se ha colado, el mediodía de este miércoles, una noticia de última hora: Yolanda Díaz no será la candidata de cara a las próximas elecciones generales. Ella misma se ha autodescartado para la cita con las urnas en 2027 a través de un comunicado publicado en sus redes sociales, donde ha reafirmado, eso sí, su compromiso al frente del Ministerio de Trabajo. "Miro atrás y estoy orgullosa de todo lo que hemos conseguido de forma colectiva para mejorar la vida de la gente", escribía la ministra en la misiva. La subida del SMI, la bajada del paro, un nuevo récord en el número de personas ocupadas o la reducción de la contratación temporal. Hitos que, en palabras de la titular de Trabajo, permiten hablar sin reservas del Gobierno de coalición como "la mejor herramienta para seguir ganando derechos".
La decisión de la antaño candidata del espacio, confirman a Público voces de su entorno, llevaba tiempo tomada. Es una decisión propia, insisten las mismas fuentes: "Yolanda no se va porque en el espacio se haya pedido renovar caras". Una suma de motivos políticos y personales es lo que le ha empujado, tras meditarlo a lo largo de los últimos meses, a dar un paso al lado. Eso no significa, tal y como la propia Díaz hacía constar en su carta, que no pueda tener un papel político, si bien no orgánico, en la promoción de la nueva confluencia. "Quiero dar espacio y tiempo para que lo que está naciendo corra con la fuerza que merece, y acompañarlo, cuidarlo, impulsarlo con toda mi energía", dejaba caer, en este sentido, la política gallega.
Las reacciones al anuncio no se han hecho esperar. De un lado al otro del arco parlamentario. En el espacio de la izquierda se ha impuesto un mensaje común: Yolanda Díaz es la mejor ministra de Trabajo de la historia de la democracia española. Así la han definido sus compañeros de sillón en el Consejo de Ministros. "Muchas gracias por hacer posible lo imposible y defender como nadie los derechos de la mayoría trabajadora", trasladaba, poco después del anuncio de la gallega, el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy. "Gracias por haber levantado de nuevo un proyecto de alianza que pudo parar a las derechas en 2023 y construir un gobierno de coalición que sigue hoy avanzando", añadía, por otro lado, la titular de Sanidad, Mónica García. Una valoración a la que se han sumado dirigentes de todo el espacio. También una de las voces más críticas con la vicepresidenta en los últimos tiempos, el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo.
Quién sustituirá a Díaz
"Aquí está todo el mundo al servicio del bien común", recordaba el político andaluz desde Granada, reconociendo el gesto de "generosidad" de la vicepresidenta para "dar empuje a la siguiente etapa". "Cada uno tiene que estar donde sea más útil", insistía el coordinador de IU. Díaz, a la cabeza del ministerio de Trabajo; él, impulsando el cambio en Andalucía. Con este desmarque, el dirigente andaluz se cerraba las puertas de la candidatura a la Moncloa. Un nombre menos para las quinielas sobre el futuro liderazgo de la nueva coalición.
Con la incógnita Díaz fuera de la ecuación, tampoco Bustinduy se anima a dar un paso al frente, a pesar de que este miércoles, a la salida del pleno del Congreso, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, le postulaba como un candidato "maravilloso" para liderar la alianza que formalizaron el pasado sábado Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comuns. "No estamos en esas", niegan a Público voces del entorno del ministro.
No son los únicos nombres que resuenan entre las paredes de la izquierda. En las últimas semanas ha crecido un runrún sobre una posible vuelta "por todo lo alto" de la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a la que se rindió tributo en todos los discursos de la puesta de largo de la nueva confluencia. Una última alternativa: la dirigente de Más Madrid, Mónica García, encargada de cerrar el acto de lanzamiento de la coalición. Una posibilidad que, sin emabargo, alejan dirigentes de su propio partido, situándola dentro de las fronteras de Madrid.
Y ahora qué
No hay nombres sobre la mesa, cantan al unísono los cuatro partidos hermanados en la nueva alianza. "No es lo que toca", repiten unos y otros. "La hoja de ruta sigue siendo la misma que se marcó el sábado y por la que la propia Yolanda apuesta en su carta", amplían, en conversación con este diario, fuentes del partido de la vicepresidenta, Movimiento Sumar. Seguir reforzando el espacio y, muy especialmente, abrir la conversación a toda la izquierda, estatal y plurinacional. Con un objetivo en el horizonte: "Volver a ganar el país".
La misma música llega desde la sede de Más Madrid. El próximo paso, señalan los de Mónica García, pasa por "incorporar a más gente" con la que decidir cuestiones centrales como la marca, la cara o el programa. En cualquier caso, sus ojos miran hacia Madrid. "Somos una fuerza regional, estamos ahora más centrados en nuestra comunidad que en las generales", explican fuentes del partido. Aprovechando para recordar que la izquierda necesita también victorias en las autonómicas y en las municipales, la primera prueba de fuego de un espacio en plena reconstrucción.
"Hoy es día de reacciones", se limitan a contestar desde Izquierda Unida. Del resto de temas, puntualizan, no se hablará "hasta que toque". Una prudencia por la que se inclina también la pata catalana de la coalición, Comuns. "De momento", zanjan, "no hay más noticias". Ni siquiera esta decidido aún en qué fechas se celebrarán los próximos actos de presentación de la confluencia. Una gira que hará su siguiente parada en Catalunya, para recalar, poco después, en Andalucía. La primera por ser el coto político de Comuns; la segunda por tratarse de un objetivo electoral fundamental de cara a las autonómicas de junio y las generales. No en vano, insisten desde el espacio, es la comunidad que más escaños ocupa en el Congreso.
Los ex de Sumar
Dentro de los antiguos partidos de lo que fue Sumar se hacen eco "con respeto" de la decisión de la vicepresidenta como "una parte más del proceso interno" de reconfiguración de las izquierdas estatales. "En su momento, quien sea que venga a hablarnos tendrá que hacerlo defendiendo la confederalidad y escuchando a quién realmente está implantado en los territorios", pone como condición Vicenç Vidal, portavoz de Més per Mallorca en el Congreso. Desde la formación mallorquina reprueban los hiperliderazgos: "Son más importantes las políticas que las caras". Un mandato que, subrayan, llevan a rajatabla en Balears y que recomiendan, por extensión, a las fuerzas de vocación estatal.
Más comedidos se muestran desde Chunta Aragonesista. "Queremos agradecer el trabajo realizado por Yolanda Díaz. Sin ella no hubiera podido haber un gobierno progresista en 2023", pone en valor, de parte de la formación regionalista, el ya exdiputado en el Congreso Jorge Pueyo, calificando una vez más a la gallega como "la mejor ministra que hemos tenido". Una prudencia que en Podemos roza el mutismo: "Por ahora nada".
Compromís vuelve a estar dividido. Si desde el entorno de Àgueda Micó (Més Compromís) prefieren mantenerse al margen de un proceso que no les interpela y respetar lo que decidan "individual y colectivamente" los actores de la nueva confluencia, desde el equipo de Alberto Ibáñez (Iniciativa) se inclinan por sumarse a las valoraciones. "Es justo poner en valor que el liderazgo de Yolanda Díaz permitió revalidar el gobierno de coalición el 23J, cuando todos lo daban por perdido", afirma el portavoz de la formación valencianista. Particularmente los valencianos, completa, escasas semanas después de presenciar cómo el "fascismo" tomaba los mandos de la Generalitat de la mano del popular Carlos Mazón.
"Si no lo hacemos bien y termina gobernando el fascismo, la echaremos mucho de menos", advierte el político valenciano, recuperando una idea de la carta de la vicepresidenta. "La ministra nos invita a hablar entre nosotros: los que estamos, los que se fueron y los que nunca llegaron a estar", pone en valor Ibáñez. Una condición sine qua non para construir candidaturas fuertes en todas las circunscripciones. Para encajar "muchas piezas de tamaños diferentes y con distintas agendas" en torno a dos principios rectores: frenar a la extrema derecha y generar ilusión y certezas para la clase trabajadora.


Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.