Junts rebaja su órdago a Yolanda Díaz sobre la reducción de la jornada laboral
Fuentes de la Cámara Baja informan de que el período de enmiendas para la reducción de jornada laboral se abrirá "probablemente esta semana" y que solo durará ocho días. Es el tiempo que tendrán los 'posconvergentes' para registrar su veto.
El tono que exhibió el lunes Puigdemont desde Waterloo, aunque duro, estuvo muy lejos de la posición tajante que marcaron fuentes de Junts la semana pasada, cuando aseguraron que había que "tirar la ley a la basura" y hacer otra nueva que no contemplara la reducción de jornada.

Madrid--Actualizado a
Los tiempos parlamentarios y los tiempos políticos no siempre se corresponden y, a veces, se manejan para causar efectos el uno en el otro. Este martes, fuentes de la Mesa del Congreso de los Diputados, con mayoría de PSOE y Sumar, han informado de que, una vez que la ley sobre la reducción de jornada laboral se publique en el Boletín Oficial de las Cortes Generales (BOCG), los partidos tendrán ocho días para registrar enmiendas.
Las mismas fuentes explican a Público que será "probablemente esta misma semana" cuando se incluya la ley en dicho boletín y, por lo tanto, se abra ese plazo de enmiendas. Ese movimiento permitirá a Junts per Catalunya registrar ya la enmienda a la totalidad que anunciaron en las últimas semanas y con la que esperan poner en jaque la reducción de jornada, aunque en Sumar se la tomen más bien como otra fase en la negociación. Hoy por hoy el partido que lidera Carles Puigdemont es el único escollo, con permiso del PNV, que tiene Yolanda Díaz para salir exitosa en su compromiso de reducir la jornada de trabajo.
Lo cierto, en cualquier caso, es que en las últimas horas los posconvergentes han escenificado un sutil cambio de tono. Así lo han leído también en las filas de Sumar.
En una rueda de prensa posterior a una reunión que mantuvo Puigdemont, en Waterloo, con sus diputados del Parlament de Catalunya, el líder de la formación y expresident catalán habló en unos términos mucho más suaves sobre la reducción de jornada comparados con lo que transmitían fuentes de Junts hace tan solo una semana e incluso que la postura que mantenía Míriam Nogueras, la persona de confianza de Puigdemont en Madrid.
Nogueras aseguró ante los medios el martes pasado que el "no" de su partido a "una ley negociada solo con el lobby sindical español" era firme y que "si el Gobierno español del PSOE y Sumar, y todos sus socios, tienen tan claro que sacarán esta ley hacia adelante, quizá es porque, como en Barcelona, han pactado con la derecha española". Si en público mantuvo Nogueras una posición dura, fuentes de Junts, en privado, iban incluso más allá.
El 'no' de Junts a la reducción de la jornada
Llegaron a decir que el texto actual de la ley —el aprobado por el Consejo de Ministros— había que "tirarlo a la basura" y empezar desde cero con uno nuevo, pero que no implique una reducción de la jornada laboral. "El problema es el modelo", insistían dichas fuentes: "El riesgo de cierre de empresas es descomunal".
Pero Puigdemont ha sido, este lunes, mucho más comedido. El líder de Junts ha subrayado la idea de que su partido es el que escucha a los pequeños y medianos empresarios, "a los que se quiere imponer una reforma del horario de jornada laboral sin tener en cuenta el impacto que tendrá para el tejido productivo catalán". Así, ha vuelto a situar el centro de gravedad de la negociación en las pymes, algo que, como ya contó este medio, fue el principal elemento de choque desde el principio y nunca se entendió como un punto en el que no fuera posible alcanzar un acuerdo.
"Tal y como está planteada", ha remarcado Puigdemont, "la reducción de la jornada laboral representa cero beneficios para las empresas y cero ganancias para el trabajador en términos de poder adquisitivo". Y ha abrochado: "Ya les dijimos que así no". En este caso, por lo tanto, no se trata de un "no" rotundo ni ha hablado como hacían fuentes del grupo parlamentario del Congreso la semana pasada de "tirar el texto a la basura" y hacer "tabula rasa". Sus palabras son más propias de alguien dispuesto a negociar modificaciones concretas que del líder de un partido que transmite un no definitivo.
De todas formas, en Junts no existen, a priori, dudas de que el registro de la enmienda a la totalidad se llevará a cabo. Para Sumar la enmienda en sí no representa un problema, y desde que el partido catalán la anunció han defendido que se trata de una "herramienta legítima propia de una negociación".
Los de Yolanda Díaz aseguran conocer "desde el principio" las "dudas" de Junts respecto al texto, y tanto en el Ministerio de Trabajo como en las organizaciones sindicales que firmaron el texto de la norma (CCOO y UGT) son conscientes de que el proyecto de ley tendrá que sufrir algunas modificaciones si aspiran a que supere el trámite parlamentario.
Los tres ejes intocables para el Ministerio de Trabajo
En Sumar reconocen que en las últimas semanas la tensión se incrementó con las diferentes puestas en escena de Junts; primero con el anuncio de la enmienda a la totalidad y, después, con las críticas de Nogueras al texto y las informaciones que apuntaban a que la formación catalana estaría pidiendo un borrón y cuenta nueva de la ley.
En el Ministerio de Trabajo están abiertos a introducir modificaciones, y siempre han apuntado en el sentido de reforzar el acompañamiento a las pequeñas y medianas empresas en su transición hacia la nueva jornada con recursos públicos (algo que ya se le ofreció a las patronales durante la negociación del texto en la mesa del diálogo social).
Sin embargo, para los de Díaz en el "perímetro de la negociación" con Junts y con el resto de grupos parlamentarios debe quedar claro que hay tres elementos que, a priori, son intocables en la norma: la reducción de jornada a 37,5 horas, el despliegue de un registro horario accesible e interoperable para la Inspección de Trabajo, y la articulación del denominado derecho a la desconexión.
Las palabras de Nogueras, así como algunas informaciones, apuntaban a que los de Puigdemont estarían pidiendo un texto sin reducción de jornada, una exigencia que dinamitaría uno de los ejes centrales del proyecto. Preguntados por estas palabras, los de Díaz manifestaron su sorpresa porque, trasladaron, las negociaciones continuaban y estaban avanzando. "Nadie se ha levantado de la mesa", insistieron.
Tras conocer las declaraciones del lunes por parte de Puigdemont, Sumar se apresuró a afirmar que su interpretación era que Junts estaba dispuesto a negociar y que había dejado constancia pública de ello: "Puigdemont se ha abierto a negociar esta mañana, y nosotros queremos tender la mano y prometemos dialogar hasta la extenuación para hacer posible la medida", dijo Ernest Urtasun, portavoz de Movimiento Sumar y ministro de Cultura, apenas unas horas después de que el dirigente independentista diera sus declaraciones.
Urtasun: "Puigdemont se ha abierto a negociar y nosotros queremos tender la mano"
En el Ministerio de Trabajo trasladan que ahora han entrado en una fase de "silencio" para garantizar la buena marcha de la negociación con Junts, y que su objetivo prioritario será el de mantener vivo el diálogo "más allá de las escenificaciones que se puedan producir". "Que Junts nos va a llevar a situaciones complicadas era algo que conocíamos antes de iniciar las conversaciones con ellos; hay ya varias experiencias en esta legislatura", afirman fuentes de Sumar.
La cuenta atrás para la votación del proyecto de ley que contiene la reducción de la jornada laboral a 37,5 horas en 2025 ha empezado, aunque todavía queda mucho camino que recorrer.

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