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Un contrapeso para el PP en Estados Unidos

La llegada de Jorge Dezcallar a Washington como nuevo embajador de España desinfla las duras críticas que Aznar lanzó allí a Zapatero

ANA PARDO DE VERA

Muchos quebraderos de cabeza dieron a los muñidores de la política exterior del presidente del Gobierno las duras críticas que José María Aznar se dedicó a lanzar contra José Luis Rodríguez Zapatero y su equipo por EEUU adelante durante la primera legislatura.

Sin embargo, la elección de Jorge Dezcallar como embajador de España en EEUU por parte del Ejecutivo socialista, cuando aquél fue director general del CNI en la etapa de gobierno conservador -por decisión personal de Aznar, que asistió a su toma de posesión en junio de 2001-, como mínimo, "resta credibilidad" a toda la estrategia del presidente de honor del PP, analizan en el entorno del presidente.

La maniobra del ex jefe del Ejecutivo -en el Grupo Parlamentario del PP no tenían ningún reparo en admitirlo sotto voce y con cierto orgullo- iba encaminada a desprestigiar al Gobierno de España y, en último término, a impedir que su compañero de foto de las Azores, George W. Bush, recibiese a Zapatero en la Casa Blanca, como así fue, y aportar así munición a su partido en la oposición a la gestión exterior del presidente. Que la política internacional se considerase cuestión de Estado era lo de menos.

Jorge Dezcallar llega, por tanto, en pleno esfuerzo de Zapatero por normalizar las relaciones con EEUU al máximo nivel, muy deterioradas por la retirada de las tropas de Irak y las citadas aportaciones de Aznar. Pronto, sin embargo, la Administración estadounidense tendrá que poner en la balanza las críticas del ex presidente español y el hecho de que Dezcallar fuera el jefe del espionaje español con el Gobierno del PP.

UCD, PP y PSOE

El diplomático Jorge Dezcallar (Palma de Mallorca, 1945) siempre ha sabido evitar que se le adjudicase algún color político y logró el beneplácito de todos los que gobernaron: colaboró con los gobiernos de UCD y el ex jefe de la Diplomacia española con el PSOE, Francisco Fernández Ordóñez, lo nombró director general de Política Exterior para África.
En 1997, un Aznar ya presidente le confió la embajada de España en Marruecos y cuatro años después lo convertiría en el primer director general civil del entonces CESID, que bajo su mando sufrió una gran remodelación, incluido el nombre, que pasó a ser Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

"Y en buena hora...", llegaron a lamentar algunos conservadores cuando Dezcallar compareció ante la Comisión del 11-M para explicar el papel del servicio de espionaje durante los atentados de 2004 en Madrid, un papel muy criticado por la opinión pública alno haber podido prever el CNI semejante barbarie.Dezcallar dejó constancia de, al menos, tres cuestiones que a los conservadores disgustaron profundamente: cuando afirmó que estaban "obsesionados con ETA" y que, por eso, el CNI adjudicara en un primer momento al autoría del 11-M a ETA; cuando explicó que el CNI estuvo "un poco fuera de juego" al no participar en ninguna reunión convocada por el Gobierno entre el 11 y el 16 de marzo. "Yo hubiera querido estar más implicado", aseguró. Y, por último, al PP molestó sobremanera que Dezcallar asegurase una "opinión personal": "Siempre he pensado que Al Qaeda y Sadam Hussein no tenían nada que ver", desmontando así una de los principales avales de la guerra de Irak, que su jefe Aznar había apoyado.

Jorge Dezcallar -gran amante de la lectura, la escritura, la navegación y el golf- fue nombrado en 2004 embajador en la Santa Sede y, desde 2006, asesoraba a Repsol-YPF. Hoy aguarda el plácet de Washington y ser nombrado por el Consejo de Ministros para ocupar la embajada española en sustitución del ex ministro socialista Carlos Westendorp, aunque su incorporación no se producirá hasta finales de septiembre o principios de octubre de este mismo año.

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