La convocatoria electoral andaluza coge a Montero en Moncloa, a la izquierda alternativa rearmándose y a Vox en plena crisis interna
El 17 de mayo, fecha de los comicios, sigue la estela de la estrategia marcada por Génova a principio del curso político: un goteo de elecciones autonómicas para subrayar las victorias del PP ante el PSOE.

Sevilla / Madrid--Actualizado a
El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), ha elegido con mimo la fecha de las próximas elecciones autonómicas, tras reflexionarlo en profundidad. Finalmente serán el 17 de mayo próximo. Se lanza a las urnas, cierto es, con la legislatura liquidada y con cuatro presupuestos aprobados, pero también hay otras consideraciones políticas implícitas en la decisión, que podría haber retrasado hasta el mes de junio: con ella, logra reducir el tiempo para la campaña de María Jesús Montero, la candidata del PSOE, y coge a Vox en plena crisis interna y aún sin candidato, sin un cabeza de cartel elegido formalmente.
La izquierda alternativa, salvo giro de última hora, acudirá a las urnas, esta vez, en tres, aunque con los deberes hechos, en vías de rearme, y sin peleas, al menos públicas, entre ellos: son muy conscientes de que su éxito depende de la movilización del electorado hoy silente. Por Andalucía, la confluencia que lidera Antonio Maíllo; Adelante Andalucía, el partido más pequeño en la Cámara, cuyo rostro es José Ignacio García, y Podemos, cuyo candidato es el hoy diputado Juan Antonio Delgado.
La legislatura andaluza llegaba a su fin, la única duda era la fecha exacta de los comicios. El 17 de mayo sigue así la estela de la estrategia marcada por Génova a principio del curso político: un goteo de elecciones autonómicas para subrayar las victorias del PP ante el PSOE. Así fue en diciembre en Extremadura, en febrero en Aragón y en marzo en Castilla y León. El PP peleará por mantener una mayoría absoluta que parece, en estos momentos, complicada de reeditar y no depender de Vox para formar gobierno.
Si bien es cierto que Moreno Bonilla ya no tenía mucho margen de maniobra, pues las votaciones tenían que celebrarse antes del verano, el contexto político puede favorecer al candidato del PP. A su derecha, Vox está sumido en la mayor guerra interna desde el nacimiento de la formación. Las acusaciones de exdirigentes contra Santiago Abascal de acabar con la democracia interna de la formación ultra están a la orden del día. No solo la crisis abierta entre la dirección estatal del partido y Javier Ortega Smith, portavoz municipal en el Ayuntamiento de Madrid, también con el exvicepresidente de Castilla y León Juan García- Gallardo o con el exlíder del partido en la Región de Murcia, José Ángel Antelo. La trifulca de Vox ya ha llegado a los tribunales.
Por otro lado, la candidata socialista en Andalucía sigue instalada en la Moncloa y sus últimas apariciones públicas han estado relacionadas con el anuncio de que este año tampoco presentará Presupuestos el Ejecutivo presidido por Pedro Sánchez. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, dejará sus funciones también como ministra de Hacienda en los próximos días, según explican a Público fuentes de Moncloa, para centrarse plenamente en la campaña andaluza. Montero es también la número dos del PSOE a nivel federal: el examen es de envergadura para Sánchez.
La izquierda alternativa se presentará al examen de la ciudadanía andaluza, salvo un giro de guion inesperado, en tres listas diferenciadas este 17 de mayo: Por Andalucía, Adelante Andalucía y Podemos. Todavía hay margen temporal para componer algunas alianzas de última hora, pero distintas fuentes alejan tal posibilidad a Público.
Adelante intenta, desde un primer momento, separarse de las dinámicas de la izquierda estatal y, además, marca diferencias con el PSOE con quien, asegura, rechazan gobernar en coalición. Por Andalucía (IU, Movimiento Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Alternativa Republicana) se encuentra en pleno proceso de reconfiguración estatal y llegan a la convocatoria electoral en plena campaña de defensa del decreto de vivienda arrancado en el Consejo de Ministros del pasado viernes. Podemos seguirá con su discurso de izquierdas crítico con el Gobierno de Sánchez y amortizando la visibilidad de figuras como Irene Montero que el día 9 de abril protagonizará un acto junto a Gabriel Rufián en Barcelona.
Andalucía es la comunidad más poblada y por tanto fundamental en todas las estrategias de los partidos estatales. El objetivo de Moreno Bonilla, que busca revalidar su mayoría absoluta, está en mantener a quien le apoyó hace cuatro años y en lograr que el votante progresista se quede en casa: es decir, necesita sujetar a Vox y evitar dar alas al PSOE, al que necesita mantener en su suelo electoral en la comunidad que antaño fue su gran granero. Mientras, la izquierda alternativa, en un proceso de rearme, trata de movilizar al electorado silente. Calculan que medio millón de votos podrían dar la sorpresa. "Si nos movilizamos, ganamos", considera Maíllo. Esta, la movilización, es la gran clave de unos comicios que Montero y las izquierdas quieren situar como un referéndum por la sanidad, el talón de Aquiles de Moreno Bonilla y el PP andaluz, tras siete años de Gobierno.
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