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Crisis en Ciudadanos De Carolina Punset a Roldán, los portazos a Cs que quiere liderar la derecha española

La formación afronta su mayor cisma interno en el momento en el que ha obtenido sus mejores resultados electorales, aunque el hecho de no haber superado al PP no blinda la estrategia de Albert Rivera ante sus críticos.

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La ex eurodiputada de Cs Carolina Punset con el líder del partido, Albert Rivera / EFE

madrid,

Los resultados electorales del 28-A y del 26-M tuvieron un doble impacto sobre Ciudadanos. El primero, el más directo, es que hicieron crecer exponencialmente a los de Rivera, y pasaron a ser la tercera fuerza más importante del Congreso, con 57 escaños, además de obtener una representación y un poder municipales y autonómicos que hasta este momento eran prácticamente inexistentes.

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El segundo efecto es que supuso para el presidente del partido la constatación del “buen rumbo” de su estrategia, una estrategia que se basa en confrontar radicalmente al PSOE de Pedro Sánchez, y que para algunos es uno de los síntomas que demuestran que Rivera se ha metido de lleno en una carrera de fondo con el PP por liderar la derecha española. El debate parece que no es tanto si Ciudadanos se ha “derechizado” (o, al contrario, siempre ha estado en este espectro ideológico) como si realmente anhela el primer puesto entre los conservadores y vuelca de forma consciente todos sus esfuerzos en ello, con todas las consecuencias.

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Toni Roldán, Javier Nart y Juan Vázquez

Las tres dimisiones del lunes, Toni Roldán, Javier Nart y Juan Vázquez, forman parte de esas consecuencias, al igual que el alzamiento de la voz de críticos en Ciudadanos que hasta ahora no habían mostrado, al menos de forma tan contundente y pública, su rechazo al rumbo que ha tomado Rivera. Estos críticos, y también los dimitidos, acusan un “giro” estratégico del partido, pero, sobre todo, exponen un deseo: un pacto de Ciudadanos con el PSOE que permita desarrollar las políticas económicas liberales impulsadas por la formación.

Sin ese pacto, no hay posibilidad de llevar a cabo estas políticas, y la aritmética parlamentaria actual no hace posible un acuerdo de Gobierno entre las tres derechas, que no suman para una investidura. Pero las dimisiones de esta semana no son las primeras pérdidas que sufre Ciudadanos, ni tampoco las primeras voces que se alzan en contra de una estrategia concreta.

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Carolina Punset y Francesca Benito

“Pasear banderas va en contra del ADN de lo que fue aquel Ciudadanos al que yo me alisté cuando casi nadie lo conocía. En Cs, lamentablemente, se ha escogido deliberadamente pelear únicamente por el voto de la gente de derechas o, mejor dicho, muy de derechas, lo cual supone abdicar de políticas sociales, educativas o económicas que beneficien al conjunto de la población y no solo a unos pocos”. Esta crítica, que apunta a un viraje estratégico, podría imputarse a una de las dimisiones que esta semana han dinamitado el partido de Rivera; sin embargo, es de octubre de 2018, y se corresponden con la carta de despedida de una de las primeras grandes pérdidas de la formación, la de la eurodiputada Carolina Punset.

Punset, que pertenecía a la plataforma Movimiento Ciudadano (germen del partido actual) desde 2013, fue una de las principales caras de la formación en el Parlamento Europeo, y ocupó la portavocía de Ciudadanos en las Cortes Valencianas. Responsable de Medio Ambiente a nivel orgánico, dejó la Ejecutiva del partido a finales de 2015 por discrepancias con la dirección, y se desvinculó totalmente del partido tres años después, con una carta demoledora en la que acusó a la dirección, entre otras cosas, de querer “legalizar la prostitución”.

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“Se me revuelven las tripas cuando se habla desde el que era mi partido de regular, que no es más que un eufemismo para evitar usar la palabra legalizar, la prostitución. Vergüenza siento como feminista cuando desde posturas cercanas al Hazte Oír se tacha de ideología de género o violencia en el ámbito familiar a lo que en realidad es terrorismo machista. O cuando se niega la necesidad de listas paritarias a pesar de que allí donde no han sido impuestas no existe suficiente representación de mujeres”, escribió Punset.

En 2014, la que fuera subsecretaria de Organización de Ciudadanos en Catalunya, Francesca Benito, había abandonado la dirección por “graves desacuerdos y discrepancias” con la estrategia que estaba llevando a cabo el partido. Pero las salidas no son los únicos síntomas de la ruptura que se ha producido en el seno de Cs a raíz de la estrategia de Rivera.

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Las críticas de los fundadores y la ruptura con Valls

Cofundadores del partido, como Francesc de Carreras, Félix Ovejero o Arcadi Espada se han querido desmarcar también de este rumbo y han criticado al presidente de Ciudadanos. Incluso miembros del partido que en la actualidad desempeñan una función relevante tanto en lo político como en lo orgánico (siguen formando parte de la Ejecutiva), han querido expresar sus discrepancias. Este es el caso del líder de Cs en Castilla y León, Francisco Igea, que, aunque ha decidido permanecer en la Ejecutiva y acatar su mandato, ha pedido que el partido le presente un programa político al PSOE para poder facilitar la investidura de Pedro Sánchez, y que esta no dependa de los partidos catalanes.

Apenas unas semanas antes, el fichaje estrella de Rivera para la ciudad de Barcelona, Manuel Valls, daba otro sonoro portazo al desvincularse de las directrices de Ciudadanos y apoyar con su voto la investidura de Ada Colau como alcaldesa, una acción que rompió partió al grupo municipal. El que fuera primer ministro de Francia había mostrado en varias ocasiones su rechazo a que Cs entrara en las mismas ecuaciones políticas que Vox para lograr formar gobiernos municipales y autonómicos de derechas.

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El crecimiento electoral de la formación sirve, de momento, como escudo frente a estas críticas, y el argumento del “aval de los electores” es el más repetido por los afines a Rivera. Sin embargo, el hecho de no haber sobrepasado al PP en su momento de mayor debilidad, aleja la posibilidad de que los críticos puedan desistir en su afán de conseguir el anhelado pacto PSOE-Cs.

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