Público
Público

La crisis entre Estados Unidos y Rusia tensa las cuerdas entre los socios del Gobierno de coalición

PSOE y Unidas Podemos son conscientes de que este conflicto internacional no estaba previsto y puede afectar a la política doméstica.

Margarita Robles
La ministra de Defensa, Margarita Robles, en una imagen de archivo. Mariscal / EFE

El PSOE se puso a punto en su 40º Congreso el pasado mes de octubre en València. Pedro Sánchez renovó los órganos de la dirección del partido (previamente, en julio, había llevado a cabo una importante remodelación en el Consejo de Ministros) para acompasar la línea de acción de Gobierno y Ferraz. Para el presidente, es una prioridad esa coordinación ante el nuevo ciclo electoral que se avecina. Esto, también, se refleja en la política internacional. 

Uno de los cambios ejecutados en el Ejecutivo fue la abrupta salida de Arancha González Laya, el presidente regaló la cabeza de la exministra de Exteriores a Mohamed VI, rey de Marruecos. Las relaciones bilaterales con Marruecos pasaban por un momento delicado por el contencioso del Sáhara Occidental.

El 'caso Ghali' (el presidente de la República Árabe Saharaui Democrática y secretario general del Frente Polisario había sido ingresado por covid-19 en un hospital español ante el cabreo marroquí) y la crisis de Ceuta (miles de marroquíes llegaron a mediados de mayo a nado a la ciudad con el beneplácito de las autoridades del país vecino) habían tensado las bilaterales con Rabat. Sánchez situaba en el palacio de Santa Cruz a José Manuel Albares al frente de la diplomacia española. 

En el cónclave socialista de octubre, Hanna Jalloul (entonces portavoz socialista en la Asamblea de Madrid) asumía la secretaría federal de política internacional del PSOE. Su objetivo, acompasar la labor hacia el exterior del partido con la política desarrollada desde el Ministerio de Albares. 

El ministro ha tenido tres obsesiones desde que llegó al cargo en verano. En primer lugar, priorizar las relaciones con Marruecos para mejorarlas tras un año, el 2021, especialmente difícil. En segundo, con motivo de la organización española de la cumbre de la OTAN en los días 29 y 30 del próximo mes de junio, prepararlo y visibilizar un entendimiento entre el presidente norteamericano, Joe Biden, y el propio Sánchez. Por último, que el presidente se luzca en el semestre de presidencia española de la UE, en el año 2023.

A pesar de que tanto la parte socialista del Gobierno de coalición como el propio PSOE están volcados en estos cometidos, fuentes del partido cuentan a Público que las declaraciones de la ministra de Defensa Margarita Robles del pasado jueves, anunciando el adelanto del envío de una fragata española al Mar Negro y despliegue aéreo a Bulgaria, como reacción a la crisis entre Estados Unidos y Rusia a cuenta de Ucrania, les pillaron por sorpresa y con el pie cambiado. "Robles es un verso libre", afean dichas fuentes. 

En el PSOE temen que una sobreactuación en este sentido pueda molestar a las bases del propio partido y a su electorado y recuerdan que el partido tiene "cultura de paz como se demostró en las manifestaciones contra la guerra de Irak" del año 2003. De aquellas, queda en la memoria el protagonismo del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, junto a IU y sindicatos, contra el apoyo de José María Aznar a los planes de George W. Bush.

Evidentemente, la reacción de sujs socios de Gobierno no se ha hecho esperar. Irene Montero, ministra de Igualdad, fue la primera voz del Ejecutivo en manifestarse y en apelar al espíritu del 'No a la guerra' y criticar la sobreactuación de Robles. Mientras, el trabajo de fontanería se ponía manos a la obra. El secretario de Estado de Agenda 2030, Enrique Santiago, ha pilotado buena parte de las negociaciones con el ala socialista del ejecutivo por parte de Unidas Podemos.

Además, desde este espacio político también se ha impulsado junto a otros cinco grupos parlamentarios del Congreso (EH Bildu, BNG, CUP, Más País y Compromís) la firma de un manifiesto conjunto llamando a la desescalada verbal y a la apuesta por la diplomacia europea como forma de solventar la crisis entre Estados Unidos y Rusia. 

En Unidas Podemos no comparten el mensaje de Robles del jueves, pues aleja a España de las posiciones defendidas por otros países de la Unión Europea, como Francia, que aboga por una postura propia europea. También trabajan para que exista una voz unida de todo el Ejecutivo en favor de la vía diplomática.

Sin embargo, son conscientes de que "la versión más otanista del PSOE pondría contra las cuerdas a Unidas Podemos por nuestra tradición política antiimperialista", según explica una fuente. Los mensajes lanzados desde las filas moradas en favor de la desescalada en el conflicto entre EEUU y Rusia recuperando el mensaje del 'No a la guerra' hicieron moverse a la parte socialista del Gobierno. El ministro Albares recordaba que la política exterior la marca el presidente del Gobierno. En el acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos se concedía a los primeros la exclusividad en materia de temas de Estado, y la política exterior es uno de ellos.

Aún así, en Unidas Podemos son conscientes de que este conflicto internacional no estaba previsto y que puede afectar a la política doméstica. También, a la relación entre los socios de la coalición gubernamental y la duración de la legislatura. Asisten con preocupación al desarrollo del conflicto entre Estados Unidos y Rusia, a los posicionamientos de los países del entorno europeo y los pronunciamiento de sus compañeros de Gobierno. 

Más noticias