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La CUP y Catalunya Sí Que es Pot hacen públicas sus diferencias pero
se emplazan a construir puentes

Los diputados de la formación independentista hacen pública una carta llena de reproches hacia la confluencia de izquierdas, pero a la vez le piden trabajar conjuntamente en la construcción de alternativas

Rabell (CatSíQueEsPot), en el Parlament de Catalunya./ EUROPA PRESS

BARCELONA.- Coinciden en numerosas propuestas programáticas, sobre todo en las vinculadas a las políticas sociales, la gestión de lo público o el modelo económico. Y sin ninguna duda son las dos únicas formaciones incuestionablemente de izquierdas del Parlament de Catalunya. Pero pese a estos factores, la relación entre Catalunya Sí Que es Pot (CSQP) y la CUP no ha sido precisamente fluida, sino más bien todo lo contrario. Al menos hasta ahora, ha estado marcada por los reproches mutuos -especialmente a través de los comentarios en las redes sociales de los respectivos seguidores- y la nula colaboración. La máxima expresión de las diferencias se ha visualizado este lunes por la mañana, cuando los diez diputados de la CUP han hecho pública la carta que han mandado a los representantes de la confluencia entre ICV, EUiA y Podem.

La misiva está llena de reproches, fundamentalmente hacia ICV, y afirma que para la CUP “resulta especialmente decepcionante la fórmula que habéis elegido para relacionaros con nosotros y esta sensación de linchamiento en las redes y en el propio Parlament”. Pero, a la vez, también busca reflejar la voluntad de cambiar la situación y propone “trabajar codo con codo en la construcción de alternativas, en la respuesta que tenemos que dar al proceso que vive el país, y sobre todo de diques de contención del capitalismo salvaje que castiga a nuestro país y a su gente”. Según los diputados de la CUP, “esta es nuestra auténtica hoja de ruta” y añaden que “deseamos compartir pronto con vosotros el calor fraternal de la lucha compartida”.

Las primeras réplicas a la carta se han fijado más en la voluntad constructiva del final que en las muchas críticas que contiene. Así, la diputada de CSQP y portavoz de ICV, Marta Ribas, ha manifestado en rueda de prensa la voluntad de mantener la “mano tendida con la CUP” y ha añadido que seguirán "trabajando desde la calle y el Parlament para construir una alternativa a CDC”. Ribas ha asegurado que no comparte el relato que dibuja la misiva y ha subrayado que no coincidirán nunca para "aprobar estrategias de la derecha de CDC”. La decisión de la CUP de facilitar la investidura de Carles Puigdemont, dirigente de CDC, fue especialmente criticada por los ecosocialistas.

El también diputado de CSQP y miembro de Podem Albano Dante Fachín ha utilizado su cuenta de twitter para responder a la CUP: “Compañeros. Desde las divergencias coincidimos en qué tenemos que construir puentes. No siempre es fácil. La carta seguro que ayuda. ¡Seguimos!”. Hace dos semanas, la diputada de CSQP y portavoz de Podem, Jéssica Albiach, manifestó a Público que siempre han considerado a la CUP "unos hermanos de lucha": "En la parte social tenemos que ser aliados”.

“No os vemos como enemigos políticos”

En la carta, los diputados de la CUP se quejan de la negativa de CSQP a reunirse con ellos hasta después de la investidura fallida de Artur Mas y de que la confluencia de izquierdas no valorara el intento de construir una “complicidad política” con la referencia al “proceso constituyente no subordinado” de la declaración de ruptura del 9 de noviembre, y los anexos sociales y de defensa de los servicios públicos. También lamentan que no se pudiera articular un “trabajo conjunto” del “bloque de izquierdas” en las semanas de negociación entre JxSí y la CUP, a pesar de que entienden que apartar a Mas “era un objetivo compartido”.

Los parlamentarios de la izquierda independentista matizan que aceptan que CSQP no quisiera implicarse en las negociaciones de la investidura antes de las elecciones generales del 20 de diciembre. Pero le reprochan que ahora “los acontecimientos parlamentarios y mediáticos de los últimos días nos presentan una estrategia clara por parte de algunos miembros de vuestro grupo parlamentario y de portavoces de ICV de ataque a la CUP – Crida Constituent con el objetivo de evidenciar contradicciones en nuestra organización”. Como ejemplo, recuerdan la intervención de la diputada de CSQP (y dirigente de ICV) Hortènsia Grau en el último pleno del Parlament, que reprochó a la CUP que no aceptara votar revertir la privatización de la empresa Aigües Ter-Llobregat (ATLL). Según la CUP, esta actuación “no ayudó a la lucha por el derecho al agua” sino que evidenció “las miserias de la vieja izquierda de este país y reconfortó a los grandes poderosos que nos quieren enfrentados y divididos”.

La CUP expone las evidentes diferencias en la cuestión nacional, ya que mientras sus diputados ven el proceso que vive Catalunya como “una auténtica oportunidad para cambiarlo todo en el proceso de construcción de la República catalana”, señala que CSQP “prefiere esperar”. El texto contiene varias pullas hacia la confluencia y, por ejemplo, señala: “Nunca nos hemos fijado si el sentido de vuestro voto coincidía con el unionismo más rancio [en referencia a PP, Ciudadanos y PSC] ni tampoco nos hemos cebado con algunos casos relativos a vuestra gestión en las instituciones, no es nuestra prioridad política”.

Los diputados cupaires también aseguran que nunca los han visto como "enemigos políticos ni como objetivos a abatir, ni siquiera como rivales" porque es evidente que formulan, dicen, "propuestas políticas bien distintas”. La realidad es que militantes de ambas formaciones han protagonizado numerosas batallas dialécticas en las redes sociales y si primero desde el entorno de CSQP se criticó las negociaciones de la CUP con JxSí, luego ha sido el entorno de la izquierda independentista quién atacó la voluntad de En Comú Podem —que agrupa a los partidos de CSQP más Barcelona en Comú— de negociar con el PSOE.

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