Público
Público

Felipe VI Un independentismo desinflado en las calles responde a la visita de Felipe VI en Barcelona

Centenares de persones se concentran en el Pla de Palau de Barcelona para protestar contra la presencia del monarca y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una entrega de premios económicos. Entidades y partidos independentistas realizan una cadena humana sin mucho protagonismo, mientras que la ANC quema una foto gigante del rey para clausurar la jornada.

El rey Felipe VI (c) junto a presidente del Gobierno , Pedro Sánchez (d) posan con los premiados en la Estación de Francia de Barcelona donde se ha celebrado la entrega de los premios de la Barcelona New Economy Week, y desde donde el rey ha animado este
El rey Felipe VI (c) junto a presidente del Gobierno , Pedro Sánchez (d) posan con los premiados en la Estación de Francia de Barcelona donde se ha celebrado la entrega de los premios de la Barcelona New Economy Week, y desde donde el rey ha animado este viernes a afrontar "juntos" la recuperación económica para propiciar "un entorno estable y beneficioso" para las empresas y trasladar "una imagen de unidad" en el plano internacional acorde a la reputación que tiene España.EFE/Andreu Dalmau

Breve y sin hacer demasiado ruido, en comparación con las últimas visitas del monarca. Así han sido las protestas contra la presencia del rey Felipe VI en Barcelona de este viernes, que desde hace tres años es sinónimo de movilizaciones de rechazo. Las marchas antimonárquicas que el pasado julio llenaron las viñas de Poblet de gente, ahora han vuelto a la capital catalana y además, en un octubre lleno de efemérides que, de momento, parece que no están devolviendo el movimiento independentista a las calles con la misma fuerza que antes de la pandemia. El monarca ha asistido al acto de clausura de la Barcelona New Economy Week a la Estación de Francia, acompañado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Gritos y banderas han ido llenando el Plan de Palau de centenares de personas: "Catalunya no té rei", clamaban. El enorme dispositivo policial ha hecho imposible que los concentrados se acercaran por la avenida del Marqués de l'Argentera hasta la Estación de Francia, donde se celebraba el acto con la presencia del monarca y el presidente español. Todos los accesos, desde el parque de la Ciutadella hasta el Pla de Palau, han quedado perimetrados por los Mossos d'Esquadra, una imagen que recordaba a la visita de Sánchez durante el Consejo de Ministros en la Llotja de Mar el 2018. Esta vez con mucha menos gente en las calles y sin la intensidad de los disturbios de entonces.

"Yo creo que la gente necesita una razón para salir" apunta Iolanda Montllor

"Ya vimos durante el tercer cumpleaños del 1 de octubre que no hubo mucha gente en la calle. Yo creo que la gente necesita una razón para salir" apunta Iolanda Montllor, una joven que ha asistido a las concentraciones para protestar contra la monarquía. Recuerda que el año pasado lo que llevó a la gente a salir a las calles fue la organización de un Tsunami Democràtic que "ha desaparecido": "Falta una organización más constante", apunta.

La protesta ha desplazado la cadena humana convocada por partidos y entidades independentistas desde el monumento de Colom hasta la parte final de la vía Laietana, reduciendo el trazado a causa del amplio dispositivo policial. Se ha hecho, pero no ha conseguido atraer el protagonismo de todos los manifestantes, que perseguían la primera línea de la protesta, tan cerca del monarca como les permitieran las vallas y sus voces, ataviadas con las mascarillas reglamentarias. Se han visto un buen abanico del nuevo complemento del Procés: las estelades, los colores de la senyera y el negro han llenado la concentración, además del azul quirúrgico clásico.

Los CDR tiran pintura al cordón policial

"Yo vengo porque no nos sentimos apoyados ni representados por este rey", argumenta Pol Santandreu, quien también ve como el movimiento de la calle está más apagado de lo que querría. "La gente nos ha fallado por arriba, los políticos. Realmente, necesitamos que el Govern siga el mandato del pueblo y así puedan acompañar las calles", defiende. Joan, otro manifestante, también cree que se ha puesto un "freno de mano" por arriba: "Hoy estamos aquí para hacer una jornada de resistencia, porque el rey no pueda venir en Barcelona sin respuesta". Durante la jornada no se ha oído ninguna proclama por el presidente Quim Torra, recientemente inhabilitado, como sí que se han escuchado por Tamara Carrasco, absuelta esta semana.

"Yo vengo porque no nos sentimos apoyados ni representados por este rey", argumenta Pol Santandreu

El guion habitual de la protesta se ha reavivado con la llegada de los CDR, que habían convocado en Arc de Triomf y que se han dirigido hacia Pla de Palau haciendo una manifestación por las estrechas calles de Ciutat Vella. Momentos después de su llegada, unos concentrados han tirado pintura de colores a las furgonetas de la Brigada Móvil (Brimo) de los Mossos que formaban el cordón. El único momento de tensión se ha vivido a los accesos del Pla de Palau, donde los antidisturbios y algunos manifestantes se han encarado sin que haya habido cargas. 

Paluzie quema una fotografía del rey gigante

La concentración se ha clausurado con una acción de la Asamblea Nacional Catalana en Vía Laietana con Passeig d'Isabel II quemando una fotografía del rey gigante por la misma presidenta de la entidad, Elisenda Paluzie. Esta vez, sin necesidad de taparse ninguna cara después de la sentencia europea que avala esta forma de protesta. Entre el equipo técnico que ha montado el escenario de los hechos, un extintor reglamentario y los cánticos festivos de los espectadores, un Felipe VI ha quemado cerrando las protestas menos encendidas del último año.

Más noticias