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Perfil del candidato de EH Bildu Las gafas de Pello Otxandiano

El candidato de EH Bildu mejor valorado para convertirse en lehendakari lanza un mensaje político con sus gafas para la miopía: es hora de mirar a lo lejos y dejar atrás el pasado.

El candidato a lehendakari de EH Bildu, Pello Otxandiano, en una rueda de prensa el 18 de marzo de 2024.
El candidato a lehendakari de EH Bildu, Pello Otxandiano, en una rueda de prensa el 18 de marzo de 2024. Javier Etxezarreta / efe

A Pello Otxandiano empezamos a conocerlo allá por 2022, cuando
era director de programa de EH Bildu y aún se debatía la ley vasca de
Educación. Ya por entonces solía presentarse en público vestido con
camiseta y americana, esa combinación solemne pero desenfadada
que patentó Arnaldo Otegi hace veinte años en la propuesta de paz de
Anoeta. Después, cuando el pacto educativo saltó por los aires,
Otxandiano puso voz al malestar de su formación y denunció con una
seriedad notarial que el PNV y el PSE habían apañado en secreto la
ley definitiva
. Aún no lo sabíamos, pero estaba a punto de convertirse
en candidato a lehendakari.

Ahí es cuando aparecieron las gafas como un símbolo, una
armadura, un punto y aparte entre los años de aprendizaje y el tiempo
de la madurez. Sus adversarios políticos no las tienen todas consigo y
dicen que EH Bildu nos la da con queso y se disfraza de niño bueno,
de chico modosito y empollón, el primero de la clase, el que nunca ha
roto un plato. No lo mencionan, pero todos sabemos que se refieren a
las gafas, pues les resulta sospechoso que la izquierda
independentista no ponga en primera fila a un exaltado vestido con
ropa de alpinista sino a un chaval apacible y discreto que podría pasar
por un primo lejano de Pere Aragonès o por un filósofo de la escuela
de Fráncfort.

Alguien podría objetar que estamos prestando demasiada atención
a la fachada, a las minucias de la indumentaria, pero esas gafas no
son un mero complemento de moda sino un mensaje político. De
hecho, Otxandiano acaba de publicar un ensayo que se titula
Begirada, "mirada" en euskera, y uno ya está muy mayor para andar
creyendo en las casualidades. ¿No estamos aún convencidos? Pues ahí
tenemos uno de los lemas que EH Bildu ha difundido en precampaña:
Enfoca en futuro. No son gafas de lectura ni un remedio para la vista
cansada sino lentes de lejos, de esas que usamos los miopes para
distinguir los subtítulos de las películas y mirar al horizonte.

Ante este panorama, no es de extrañar que el PNV y el PSE hayan
bañado sus discursos con alusiones permanentes al pasado. Algunos
coetáneos de Otxandiano, dice Eneko Andueza, "me querían más
muerto que vivo". Para Andoni Ortuzar, por su parte, hay quienes
"sólo hablan de futuro porque se avergüenzan de su pasado". Otxandiano levanta las manos y dice a mí que me registren, "yo
pertenezco a una generación que no ha tenido responsabilidades
políticas en el ciclo anterior". Total, EH Bildu nace en ausencia de
ETA
y "estamos mucho mejor que hace quince años". Total, añade
Otxandiano, ETA siempre reaparece en el debate preelectoral como
un traje a medida.

Algo sabe al respecto Isabel Díaz Ayuso, que hace unos días
compartía en sus redes sociales un cartel de Otxandiano con el lema
Aldaketa. "Cambio", en euskera. Ustedes dirán por qué hay tantas
palabras vascas que terminan en "eta" y por qué las evocaciones al
terrorismo siguen tan vigentes en la política con sede madrileña.
Basta una mirada al Sociómetro de febrero para comprender que las
preocupaciones de la población vasca desfilan por otros derroteros: el trabajo está regulinchi, la sanidad pública flaquea, la economía no va
como para tirar cohetes y el acceso a la vivienda nos trae por la calle
de la amargura. Ya en 2014, la violencia era un problema para solo el
1% de los vascos.

Las gafas de Otxandiano deben de andar sonriendo últimamente
porque los sondeos de EiTB lo encumbran como el candidato mejor
valorado
. Aquí convendría extremar las precauciones, pues existe un
precedente vasco de mal augurio: Rosa Díez llegó a ser la líder mejor
valorada de España apenas unos meses antes de que UPyD
desapareciera del mapa. A veces no está de más caerle mal al
adversario para que las simpatías se traduzcan en votos.
Ahora miro
los microdatos de la encuesta de EiTB y veo que los votantes
peneuvistas dan un buen aprobado a Otxandiano mientras que los
votantes de EH Bildu suspenden a Imanol Pradales y prefieren a la
candidata de Podemos.

¿No se estará usted moderando, señor Otxandiano? ¿No será que
sus votantes son muy punkis pero usted prefiere dárselas de prudente
y de gestor para ver si seduce algún corazón desprevenido en las
inmediaciones de los batzokis? Otxandiano responde que no, que él se
parece a Pradales como un huevo a una castaña. Lo que pasa es que a
EH Bildu le ha llegado el momento de gobernar
. Gobernar de otra
manera pero gobernar al fin y al cabo. Las apuestas, sin embargo,
dicen que Otxandiano no pisará el palacio de Ajuria Enea mientras el
PNV y el PSE mantengan estrechos sus lazos. Y si no, siempre estará
el PP para impedirlo.

De momento, Otxandiano va con la demoscopia de su parte y
promete una apretada foto finish junto al candidato de Sabin Etxea,
Pradales, que ha puesto en guardia a sus votantes frente al peligro del
cambio. Otxandiano quiere meter la mano en el bolsillo de los
hipotecados.
Otxandiano quiere freír a impuestos a la clase media.
Otxandiano va a repartir miseria. Otxandiano tiene discursos de
laboratorio. Pradales no siempre lo nombra, pero sabemos que se
refiere a él y más concretamente a sus gafas, esas gafas de doctor en
Ingeniería con prácticas en Suecia, esas gafas de científico
aventurado que solo puede traer experimentación e incertidumbre.

Pero Otxandiano va a lo suyo y se entrevista con exconsejeros
vascos, con la primera ministra de Irlanda del Norte, con el
presidente de la Generalitat catalana, con gente sesuda y reputada
que transmite solvencia y gobierno y que a veces también lleva gafas,
gafas con montura gruesa, gafas de impacto que modelan un rostro y
lo hacen mucho más inolvidable que unas tristes lentillas, dónde va a parar. Si el PNV y el PSE cierran los ojos al cambio, esas gafas no nos gobernarán a corto plazo. Pero las gafas para ver de lejos andan ya mirando al futuro, al más allá, al pasado mañana. Hay que ser muy miope para perderlo de vista.

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