Las relaciones entre España e Israel pasan por su peor momento en 40 años pero sin ruptura a la vista
La embajadora de Israel en Madrid se retiró en mayo de 2024, cuando Sánchez reconoció el Estado palestino; la embajadora española en Tel Aviv fue llamada a consultas hace unos días.
Expertos en Relaciones Internacionales destacan este momento en el que España está abanderando los derechos del pueblo palestino y recuerdan la visita de Yasir Arafat a Adolfo Suárez en 1979.

Madrid--Actualizado a
Este pasado martes el Ministerio de Exteriores convocó a la encargada de negocios de la Embajada de Israel en España para protestar por "las inaceptables palabras y posiciones del ministro de Exteriores israelí sobre España y el presidente del Gobierno". Es la cuarta vez desde el mes de mayo que se efectúa este movimiento diplomático. Además, la embajadora española en Tel Aviv fue llamada a consultas por el ministro José Manuel Albares y todavía no tiene fecha prevista de regreso. La de Israel se retiró de España en 2024 tras el reconocimiento de Palestina.
La tensión diplomática entre Israel y España ha sido una constante desde hace prácticamente dos años: cruces de comunicados, declaraciones, montajes de vídeos ofensivos con el Gobierno español, prohibiciones de entrada a ambos territorios de ministros, medidas de presión a nivel cultural o deportivo, etc. El líder del Ejecutivo, Pedro Sánchez, visitó a Benjamin Netanyahu en noviembre de 2023, acompañado del primer ministro belga. Pero desde ese momento, estas relaciones bilaterales que comenzaron en el año 1986, han ido en caída libre.
¿Es el peor momento de la historia? Varios expertos consultados por Público recuerdan otras situaciones parecidas, con matices. "Ha habido otros momentos anteriores en los que España con gobiernos de distinto color han sido críticos con acciones de Israel", afirma Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC). En este sentido destaca especialmente un hecho ocurrido en 2014, cuando el Gobierno de Mariano Rajoy suspendió la venta de armas con Israel por una ofensiva israelí contra el pueblo palestino que, señala Amirah, "tuvo una dimensión mucho menor" a la de estos dos últimos años.
Aunque ahora, destaca Amirah, el tema se esté convirtiendo en un asunto "partidista", Rajoy también en 2012 votó a favor del reconocimiento de Palestina en la ONU como miembro observador. Un hecho que despertó las críticas de Israel, potenciadas además por el recibimiento que tuvo Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina en Moncloa por parte de Rajoy.
Isaías Barreñada, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense, recuerda también otros episodios de tensión con Gobiernos del PP. "Hubo un momento de ruptura política en el año 2016 pero lo hizo Israel", apunta. España era miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y se iba a votar una resolución de condena de los asentamientos de colonos. Netanyahu llamó a Rajoy para evitar el voto favorable español. "Ellos unilateralmente suspendieron el diálogo 15 días, fue una cosa simbólica", apunta Barreñada, que califica como una relación de "altibajos" las de ambos países.
La diferencia principal con otros episodios, según considera este último experto, es la duración. "Llevamos casi dos años de tensiones. El primer comunicado del embajadora israelí en España, que fue una condena por declaraciones de algunos miembros del Gobierno (como Ione Belarra, entonces ministra) es del 16 de octubre de 2023. Desde el principio Israel ha percibido que España tenía posición crítica y la han situado en el campo de los no amigos", reflexiona.
A la vanguardia europea
Desde Moncloa se ha puesto mucho hincapié en que España ha sido el país a la vanguardia de la defensa del pueblo palestino en el contexto europeo. "No es que estuviéramos solos, es que fuimos los primeros", ha señalado Sánchez estos últimos días. Nuestro país reconoció al Estado de Palestina en mayo 2024 (y entonces Netanyahu retiró a la embajadora en Madrid y todavía no ha regresado), junto a Irlanda y Noruega. Posteriormente se unió Eslovenia. Y se espera que la semana que viene, en el marco de la Asamblea General de la ONU, se sumen otros como Francia, Reino Unido o Bélgica. Además Sánchez ha enarbolado la bandera del boicot deportivo a Israel como sucedió en Rusia, un debate que todavía no se ha dado a nivel europeo prácticamente.
"España está yendo uno o dos pasos por delante que otros países del entorno europeo y esto es lo que le genera a Israel una enorme preocupación y por eso los atraques continuos al Gobierno español", señala al respecto Amirah. "Están sabiendo leer el contexto", apunta. "España está moviendo los hilos allí donde puede influir. Lo que le duele a Israel es que España pueda generar efecto réplica en algunos países. Sobre todo demostrando que la impunidad se cuestiona", añade Barreñada.
"El Gobierno está jugando a varias bandas. Por un lado quiere navegar a favor de la corriente de la solidaridad popular con Palestina. Por otro lado le viene bien jugar un papel activo a nivel internacional de búsqueda de soluciones. Son bazas bien jugadas, pero al mismo tiempo supone de cara a Israel un pulso que no sé hasta qué punto se ha calculado adecuadamente", reflexiona por su parte Luz Gómez, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.
Añade además que sus posicionamientos son muy bien visto en los países árabes. "Si leemos la prensa árabe se valora muy positivamente el posicionamiento de España y se destaca como muy diferente al de la UE. España también tendría que saber jugar a esa baza, las relaciones con esa zona", añade Gómez.
¿Ruptura de relaciones?
Los socios en el Gobierno del PSOE, Sumar, han reclamado que se rompan definitivamente las relaciones diplomáticas. Un escenario que desde el Gobierno de Sánchez se ha descartado. En Exteriores argumentan que Israel debe ser parte de la solución de los dos Estados y que tienen que tener hilos de diálogo abiertos. Además recuerdan que tampoco se han roto relaciones diplomáticas del todo con Rusia pese a sus posiciones tras la invasión de Ucrania. A pesar de que la embajadora española no está ahora mismo en su puesto de Tel Aviv, fuentes de Exteriores destacan sigue habiendo representación diplomática en los distintos niveles.
"España se está resistiendo mucho a dar el paso a la ruptura de relaciones. Es verdad que esa ruptura se ha dado en muy pocos casos", afirma Barreñada al respecto. El profesor pone como ejemplo un caso en 1980 cuando el régimen militar de Guatemala quemó la embajada española. Es el único antecedente de la democracia. "Son casos extremos", indica Barreñada. Ha habido también casos de retirada de embajadores pero en periodos muy cortos, como ha sucedido con Venezuela o Argentina.
Para el profesor, hay una "reciprocidad medida al milímetro" actualmente en los pasos dados por Israel y España. Pero sí que destaca que "en conjunto" las relaciones nunca habían sido tan malas porque se incluyen factores como la revisión de contratos de armas y otras medidas anunciadas por Sánchez aparte de la propia presión en la UE para romper el acuerdo de asociación.
"Llegar a la ruptura de relaciones me parece imposible dado el contexto de la UE", apunta Gómez por su parte. La experta recuerda que España tuvo que reconocer a Israel como condición para entrar en el mercado común europeo. No fue hasta 1986, con un Gobierno de Felipe González cuando eso sucedió, cerca de 40 años después de la creación del Estado israelí.
Barreñada reconoce que aunque se está llevando "sorpresas" últimamente, no cree que se vaya a estirar más la cuerda para romper relaciones. Pero sí apunta a una cuestión diferencial. "Lo que hemos visto estos dos años es que las iniciativas sobre Israel y Palestina no las toma Exteriores, las toma Presidencia. Y ahí las lecturas son distintas, con una visión más política que diplomática", desliza.
"Israel percibe a España como un país no fiable. Siempre le han mirado de reojo, le han considerado un país más propalestino que incondicional con Israel. A veces los diplomáticos israelíes se sueltan cuando ya no están aquí y dicen que España es caso perdido. O que hay restos de antijudaísmo medieval. Así lo perciben", destaca. Por eso cree que en general los Gobiernos socialistas les han privilegiado en algunos momentos como por ejemplo con la creación exclusiva, "solo para ellos" como el centro Sefarad-Israel, "aprovechando la memoria de los sefardíes". "Ahora están percibiendo más críticas y están desconcertados", insiste.
Papel de la derecha y sensibilidad hacia la causa palestina
"No tiene explicación lo que hace la cúpula del PP porque no va en línea con la mayoría de sus votantes", apunta por otro lado Amirah. Los expertos consultados por Público destacan la actitud del PP, posicionado cada vez más en favor de Israel. "Van a contracorriente de la historia", indica el director ejecutivo del CEARC. Recuerda un estudio, el barómetro del Real Instituto Elcano, que apunta a que el 82% de los españoles considera un genocidio lo que está haciendo Israel en Gaza. Un 62%, según esos datos, serían votantes de derecha.
"Lo que ha logrado Israel es politizar la relación bilateral, se ha encastillado el PP rompiendo la tradición de los Gobiernos conservadores", destaca Barreñada, que considera que Vox está arrastrando a los populares. Los analistas concuerdan en que la sensación es que los de Alberto Núñez Feijóo consideran que políticamente les sale más rentable confrontar con Sánchez que mantener sus posiciones históricas.
En este sentido, Gómez apunta a que en 1979 Adolfo Suárez fue el primer presidente occidental que recibió a Yasir Arafat. El líder palestino era considerado terrorista en esos momentos. "Este puede ser otro momento en el que España abandere los derechos del pueblo palestino", apunta la profesora. "El Gobierno español se está anticipando porque las señales indican que todo va a ir a peor", añade Amirah sobre los escenarios a futuro en las relaciones con Israel a nivel internacional.

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