Entrevista a Ernesto Alba"Hemos de disputar el marco ideológico en peluquerías, carnicerías y en grupos de WhatsApp"
El candidato de IU a la presidencia de la Junta de Andalucía resalta la importancia de la militancia en un momento en que la extrema derecha aprieta en los barrios.

Sevilla--Actualizado a
Ernesto Alba atiende a Público tras presentar su candidatura por IU a la Junta de Andalucía. Alba procede de Conil (Cádiz), donde nació en 1982. Es trabajador social y desempeñó parte de su carrera profesional en el centro de acogida para inmigrantes de la Cruz Roja de Algeciras. También ha sido técnico y asesor de presupuestos participativos en el Instituto Universitario Rafael Burgaleta de la Universidad Complutense de Madrid.
En Conil, fue concejal delegado de Servicios Sociales, Participación Ciudadana, Salud y Consumo y coordinador del grupo municipal desde 2011 hasta 2016. En 2017 asumió por unanimidad el cargo de secretario General del Partido Comunista de Andalucía (PCA), que mantiene hasta el día de hoy.
¿Cuándo toma la decisión y por qué? ¿Qué razones le llevan a dar este paso?
La tomo en virtud de una serie de reflexiones políticas que hacemos en la organización de la situación política actual. Y en el momento que me lo plantean los compañeros y las compañeras, pues es verdad que estuve pensándolo porque el escenario es complicado, pero entendía que ya que se proponía al secretario general del PCA [como candidato] había que dar un paso un paso al frente y desde esa convicción, ya con naturalidad, pues tomé la decisión de presentarme a la Junta. [Lo hice] sobre todo por la situación política que estamos viviendo.
¿Qué es cuál, en su opinión?
Creo que las políticas que Moreno Bonilla está desarrollando en Andalucía, con una agresividad muy grande de privatización del sector público, es decir, la protección de la gente humilde, están convirtiendo Andalucía en la ley de la selva, si tienes pasta, tiras hacia delante, y si no tienes pasta pues te quedas atrás en en una estera. Y desde esa convicción entendía que había que arrimar el hombro. Además, está produciéndose ese avance también de la extrema derecha.
Entonces, hay una disputa de valores en nuestra Andalucía y nos están intentando condicionar, [plantando] una semillita poco a poco de sus valores egoístas, con discursos de odio, individualistas. Lo que hay es plantear un proyecto político colectivo que sea capaz además de defender todo lo contrario, de un poco de sentido común y de defender los valores que nos hacen humanos, la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la defensa de lo colectivo, lo que es de todas y de todos y desde esa convicción, pues nada, hemos tirado hacia adelante.
¿Qué argumentos le dieron sus compañeros cuando se lo plantearon?
Los argumentos van un poco en la reflexión política de la necesidad que tenemos en estos momentos que estamos viviendo de neoliberalismo salvaje en Andalucía y de batalla cultural, de solidez política en la izquierda y de rigor, solvencia y seriedad. Y eso lo transmiten, no mi figura, sino el Partido Comunista e Izquierda Unida, como fuerza y coalición tradicional nuestra.
¿Con los compañeros de viaje de Por Andalucía ha hablado antes de anunciarlo o esto es un proceso de IU?
No. Esto es un proceso de un momento interno de Izquierda Unida. Son sus propias primarias. Luego, iremos al resto de fuerzas políticas de de por Andalucía a valorar.
¿Pero su idea una vez que se cierre el proceso es ir a las reuniones con los socios con la idea de ser el candidato de por Andalucía o no necesariamente tiene que ser usted? ¿Cuál es tu idea al respecto de eso?
Evidentemente yo aspiro a ser candidato a la Junta de Andalucía. Cuando el debate se vea en la mesa de partidos de por Andalucía, pues se establecerá mi nombre y habrá que valorar las propuestas que se pongan encima de la mesa. Evidentemente, lo colectivo siempre tiene que estar por lo alto de lo individual.
Si valoramos que existe una persona que pueda generar más consenso o que pueda generar un mejor resultado en este proceso al que nos vamos a enfrentar, pues evidentemente, lo colectivo tiene que estar por lo alto de lo individual, pero de momento mi idea, muy clara, [es la] de ir a presentarme a a la presidencia de la Junta de Andalucía y de poner un proyecto encima de la mesa que sea capaz de defender a los andaluces y a las andaluzas de las políticas agresivas que Moreno Bonilla está implantando.
Los plazos ahora, ¿cuáles son? ¿Se marca algún horizonte temporal para que en Por Andalucía se tomen las decisiones pertinentes respecto a la candidatura?
Nosotros estamos en el proceso interno nuestro y una vez que terminen todos los procesos de los partidos, se reunirá la mesa de partidos y se establecerán los plazos que se vean necesarios, que entiendo que serán en el próximo mes.
¿En su cabeza está no repetir el espectáculo de las pasadas autonómicas, cuando se llegó al último minuto?
Evidentemente. En Izquierda Unida es algo que tenemos muy claro desde el principio. No vamos a llegar al último minuto. La gente de izquierda necesita estabilidad y certidumbre y así hemos ido trabajando de manera colectiva en la mesa de partidos. Hemos ido marcando los ritmos del proceso de manera manera colectiva con las fuerzas políticas de Por Andalucía.
Lo importante en estos momentos es que se abra en Por Andalucía un proceso abierto de participación política y al que [se incorpore] mucha gente que ahora mismo tienen ganas de luchar por una Andalucía alternativa al Sálvese quien pueda, [al que se una] mucha gente que quiera participar y tomar las riendas también de forma protagonista de una lucha contra contra Moreno Bonilla, el Partido Popular y las políticas de privatización.
¿Cree que se puede atraer a Podemos a una nueva alianza en Andalucía?
Lo hemos dicho desde el principio: la unidad para nosotros es algo a lo que una persona de izquierdas, un revolucionario o una revolucionaria, nunca puede denegar. Va intrínseco en el ADN de [una persona] de izquierdas. Y, como hemos dicho siempre: en estos momentos, Por Andalucía en estos momentos es la candidatura de la unidad y el actor que quiera participar, pues solamente tiene que levantar la mano. Es una cuestión tan sencilla como esa, de momento Por Andalucía es la candidatura de unidad y el que quiera [tiene] las puertas abiertas.
Hacia Equo, que tampoco ha venido participando en las últimas reuniones ¿Es el mismo mensaje?
Efectivamente. Sí, lo mismo. Las puertas están abiertas. Unidad y trabajar para la prioridad. Y por el bien de nuestro pueblo y de la gente que decimos representar, echar a Moreno Bonilla cuanto antes de la Junta de Andalucía.
¿Qué papel juegan las lógicas estatales en todo este proceso de momento?
Yo puedo hablar de Izquierda Unida, que es mi organización política, en la que, evidentemente, existe esa coordinación entre la dirección andaluza de Izquierda Unida con respecto a la dirección federal, que coordina nuestro querido Antonio Maíllo, pero también y es una cuestión tradicional, estatutaria, está en nuestro ADN, nosotros somos entidad propia y tenemos autonomía política en Izquierda Unida Andalucía para tomar las decisiones que correspondan, siempre que estén vinculadas a la línea estratégica que nos hemos marcado en la última asamblea federal. El resto de partidos, tendrán sus caminos o sus lógicas internas. Yo puedo hablar de Izquierda Unida. Y es verdad que puede haber partidos que tengan una línea quizás mucho más centralista que la nuestra, pero no es en este momento mi problema en ese sentido.
¿Cómo está la militancia de la izquierda con tanto vaivén y peripecia? ¿Cómo ve a la gente que tiene que ayudarle en esta aventura? ¿qué aportaciones cree que puede hacer en este tiempo para reactivarla, animarla...?
Es necesario ser conscientes de la disputa [que hay] en cuestión de batalla cultural. En el día de hoy, con un gobierno progresista o el más progresista de la historia reciente, donde hemos sido capaces, con la unidad de toda la izquierda, de hacer cosas importantes, como el incremento del salario mínimo interprofesional, haber afrontado una pandemia sin dejar a nadie atrás y poniendo propuestas para los trabajadores, la extrema derecha al final parece que le está comiendo la tostada a la izquierda y es capaz de aglutinar voto de los sectores populares, de las clases populares. Eso lo dicen las encuestas, pero también lo estamos viendo en los barrios y en los pueblos. Y es porque es ahí donde están intentando convencer a la gente de que su principal enemigo es el inmigrante y no el sinvergüenza especulador que hace negocio con lo de todas y de todos, no quien te encarece la vivienda, te encarece la comida y te encarece todo, incluso llegando a quedarse con sectores estratégicos como es la sanidad con el beneplácito de Moreno Bonilla.
Pues existe una contradicción ahí ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que estas organizaciones de derecha o de extrema derecha, tanto Moreno Bonilla como Vox, tengan cierto apoyo popular en sectores contra cuyos intereses votan sistemáticamente. Ahí la izquierda tiene que hacer una reflexión y hay algo que no va bien. En la izquierda tenemos que dejar de mirarnos al ombligo, tenemos que dejar de pelearnos entre nosotros y estar más entre la gente en los propios barrios, porque al final el debate político en la calle es un debate sobre valores.
La posición política de la gente no se construye con una fórmula matemática, unas estadísticas, unas encuestas o un análisis académico. Se construye desde el corazón, desde los valores, desde la forma que tiene la gente en su vida cotidiana de interpretar el mundo o o la vida. Y la derecha está disputando pues nuestros valores, los de la izquierda, los valores de la solidaridad, de la tolerancia, del respeto, de lo común y aparte rompiendo nuestros vínculos nuestros vínculos comunitarios. Entonces, ¿en qué momento estamos?
Estamos en el momento en que tenemos que hacer un despliegue en todo el territorio para disputar el marco ideológico en las peluquerías, en las carnicerías, en los grupos de WhatsApp de familiares, en todo aquel espacio donde en el cara a cara socialicemos. Y ahí la militancia tiene un papel determinante. Creo que es el momento de los peones. Es decir, hemos tenido diez años muy convulsos políticamente, en los que la izquierda ha sido capaz de tener grandes aciertos y grandes errores, sus luces y sombras, pero siempre ha sacado a jugar a sus torres, a sus alfiles, a sus caballos, a su rey, incluso a su reina. Yo creo que es el momento en que los que tenemos que jugar ahora, somos los peones: es decir, la gente.
Y ahí es verdad que puede existir un estado de ánimo de apatía, pero la función de las organizaciones políticas es todo lo contrario: es poner una herramienta para demostrar que somos mayoría los que no queremos vivir en un sálvese quien pueda y que es todo lo contrario, que somos una mayoría quienes queremos construir una Andalucía día para poder vivir felices y con dignidad. Y ahí necesitamos juntarnos todas y todos. Hago un llamamiento a juntarnos todas y todos.
¿En esta reflexión estar en el gobierno de España ayuda, perjudica o es indiferente?
Creo que ayuda. Yo soy un defensor de nuestra participación dentro del gobierno en el contexto internacional que estamos viviendo y en el contexto que vive nuestro país, pero quizás lo que nos faltaría a la izquierda es ser capaces de comunicar mejor y de conectar mejor con la gente.
Mientras que la extrema derecha está teniendo esa capacidad de colarse y de ir colando los discursos de de de odio poniendo una situación de guerra de pobres contra pobres o del último o del penúltimo contra el último, ahí nosotros en la izquierda tenemos que actuar de manera inmediata, de manera muy organizada y desplegados en el territorio y tener capacidad de comunicar mejor y conectar y conectar mejor en estos en estos momentos.
¿Qué problemas detecta que son ahora mismo los fundamentales en Andalucía y qué medidas tomaría para contribuir a a solucionarlos?
Yo creo que hay dos problemas fundamentales, claves para nuestro pueblo en Andalucía, uno es la sanidad y la necesidad del fortalecimiento de de la misma, el otro es la vivienda. Evidentemente en estos años, incluso en las legislaturas ya del PSOE, [estos] empezaron a abrir puertas y Moreno Bonilla ha rematado un proceso de desmantelamiento de la sanidad pública. Estamos viendo que para poder coger cita hay largas listas de espera. Lo último ha sido la noticia de las 2.000 mujeres con los diagnósticos dudosos de cáncer de mama.
A la situación de la sanidad en sí en en su conjunto, es lo primero que habría que atender. Y empezar con la atención primaria para que la gente pueda tener una respuesta de un médico en menos de 48 horas en su centro ambulatorio. Al final Moreno Bonilla lo que está haciendo es un desgaste muy grande a la propia sanidad pública para desarrollar un plan, que es el de generar la desconfianza sobre lo público para seguir inyectando pasta a las grandes empresas que están haciendo negocio con los con algo tan sagrado como es la sanidad pública. Lo primero es que la gente esté atendida en menos de 48 horas.
Y otro problema, evidentemente, es la vivienda. La vivienda es un factor fundamental de la vida cotidiana de la gente. Aquí habría que declarar firmemente cuáles son las zonas tensionadas e intervenir en el mercado del alquiler. También, expropiar, si hace falta, las viviendas que estén en manos de grandes fondos de inversión y que nos se están poniendo al servicio público sino que se están utilizando para para la especulación.
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