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Elecciones catalanas Iceta, el fontanero del PSC de esgrima dialéctica, a la espera de nuevo destino

El primer secretario de los socialistas catalanes dice que tiene "la puerta abierta" para colaborar con el Gobierno de Pedro Sánchez, sin concretar si será al frente de un ministerio. Con décadas de trayectoria política en el partido, ya estuvo en el gabinete de Felipe González. Ahora mantendrá las riendas del PSC a la espera de un nuevo cargo, después de dar paso a Salvador Illa como candidato a la presidencia de la Generalitat.

Iceta defiende a Illa como candidato en la "batalla para lograr la presidencia"
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta. — PSC

Miquel Iceta (Barcelona, 1960) es en el PSC como la rosa del logotipo, siempre está. Comenzó como concejal en el Ayuntamiento de Cornellà, en el área metropolitana de Barcelona. El feudo socialista durante años del Baix Llobregat. Ha desarrollado todo tipo de cargos, desde los gobiernos de Felipe González formando parte de su gabinete. Educado en los Salesianos de Sarrià en la zona alta de la capital catalana, de familia de comerciantes, se puede decir que proviene de familia acomodada. Pero los estudios no son su fuerte y no pasó de primero de Económicas, aunque tiene una sólida formación política y intelectual que lo convierten en uno de los diputados más ágiles, mordaces y elegantes dialécticamente hablando. Fue uno de los primeros políticos en hacer pública su homosexualidad, pero es extremadamente cuidadoso con su intimidad. Ha sido fontanero de lujo del partido, por ejemplo, como arquitecto entre vestuarios de los tripartitos del Govern, hasta que finalmente alcanzó la dirección del PSC como primer secretario, desde donde ha afrontado momentos muy difíciles del partido y también espinas clavadas como que el Parlament le cerrara el paso para ser presidente del Senado, con los votos en contra de ERC. Pero las ha sabido bailar todas, incluso en los escenarios de campaña con Pedro Sánchez, a quien apoyó en las primarias, pero sin enfrentarse demasiado a Susana Díaz, por si acaso. Él es así.

Dentro del PSC se ha movido siempre entre lo que popularmente se llama las dos almas, desmarcado de los catalanistas que lideraba Pasqual Maragall, al que consideraba de una élite a la que no quería pertenecer. Pero sin formar parte de los varones de las alcaldías metropolitanas que estaban lejos de su capacidad intelectual. Quizá por eso ha sobrevivido tantas décadas en un partido sometido a fuertes presiones. De aquí se deriva su ideario político que se podría resumir en la frase que pronunció en plena crisis del partido provocada por el Procés "más PSOE en Catalunya y más PSC en Madrid".

Y ahora, se mantiene a la espera de destino, tras sacrificar su candidatura a la presidencia de la Generalitat en favor de su amigo y puntal del partido en los tiempos más difíciles del socialismo catalán, Salvador Illa. Un destino que, como al principio de su larga carrera política, podría devolverlo a Madrid, esta vez junto a Pedro Sánchez y en un lugar de primera fila, al frente de un ministerio.

"Puerta abierta" hacia el Gobierno español

Sobre la incógnita ministerial, el primer secretario del PSC, ha asegurado este jueves que tiene "la puerta abierta a colaborar" con el Gobierno de Sánchez, pero ha rechazado especular sobre si será nombrado ministro. "No depende de mí", ha dicho en sendas entrevistas en Catalunya Ràdio y Rac1 este jueves por la mañana. Después de que ayer miércoles el Consell Nacional del PSC ratificara las listas electorales del 14 de febrero con el ministro de Sanidad, Salvador Illa, como nuevo cabeza de lista, Iceta ha explicado que la decisión de ponerlo como presidenciable salió de una comida con el presidente del Gobierno estatal, Pedro Sánchez, el 16 de noviembre. "Llegamos a la conclusión de que se podía abordar un cambio de candidato", relató.

Preparativos de campaña por duplicado, con Iceta y con Illa

Illa aceptó el relevo al día siguiente, después de pedir 24 horas de reflexión, pero la operación se decidió mantener en secreto. Según fuentes del PSC, el momento clave para hacer efectivo el relevo que se fijó fue la llegada de la vacuna, lo que sacaba presión a Illa como ministro de Sanidad. Pero estas mismas fuentes explican que la incertidumbre que provocaba la evolución de la pandemia les obligó a preparar una doble campaña. La de Miquel Iceta, en que incluso se prepararon las fotografías y el diseño del cartel de campaña aunque sin imprimirlo. Y la de Salvador Illa para el que se elaboró un vídeo de precampaña, cuya presentación será uno de los primeros actos electorales del todavía ministro y ahora candidato del PSC.

El origen del cambio, ha asegurado Iceta, comenzó "el 20 de julio aproximadamente", cuando el PSC recibió un estudio demoscópico cualitativo y de gran detalle que apuntaba a que parte de los votantes no lo veían como el cambio que pide la sociedad, mientras que Illa recibía buenas valoraciones en los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). "Empezamos a ver que había muchos huecos en mi candidatura", ha señalado. Y después de muchas horas de reflexión, asegura, aprovechando los confinamientos de la pandemia, finalmente Iceta optó por el relevo y dar paso a Illa con el acuerdo de Pedro Sánchez.

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