Qué falla en Europa para que los padres tan solo se acojan al 9% de los permisos por paternidad
En 1983, el 100% de las semanas disponibles por este permiso eran utilizadas por madres. En 2023, la situación apenas había cambiado hasta un reparto del 91% para las madres y del 9% para los padres.
Un reciente estudio con datos de 31 países europeos analiza la evolución del uso de los permisos parentales entre 1983 y 2023. España es el único país que en 2023 entra en el intervalo que las autoras consideran cercano a la paridad, con un 42% de las semanas utilizadas por padres.

Madrid--Actualizado a
Los permisos de los que disponen madres y padres por el nacimiento de sus hijos son una política que, dependiendo de cómo esté diseñada, puede reforzar que las mujeres sigan asumiendo la mayor parte de los cuidados o, por el contrario, repartirlos de una forma más equilibrada. Y, según concluye el reciente informe ¿Cómo generan los diseños de los permisos de maternidad, paternidad y parentales un uso desigual entre padres y madres?, todo apunta a que Europa sigue muy lejos de ese segundo escenario.
En 1983, el 100% de las semanas disponibles por este permiso eran utilizadas por madres y el 0% por padres. 40 años después, en 2023, la situación apenas había cambiado hasta un reparto del 91% para las madres y del 9% para los padres. "Cuatro décadas para pasar de un desequilibrio del 0-100% a uno del 9-91% reflejan reformas insuficientes para una sociedad como la europea que asume la igualdad de género como objetivo", señalan Adela Recio Alcaide, Cristina Castellanos Serrano y María Pazos Morán, autoras del estudio publicado en el Instituto de Estudios Fiscales.
Estos datos no implican que solo el 9% de los padres se cojan permisos, ni que el 91% de las madres los utilicen. Lo que hacen las autoras es calcular el porcentaje de semanas de permiso efectivamente utilizadas por hombres y mujeres. Es decir, suman todas las semanas de permiso por nacimiento, maternidad, paternidad o parental que se están disfrutando en un país y observan qué parte corresponde a padres y qué parte a madres.
El informe desmonta la idea de que estas diferencias, la división sexual del trabajo, respondan simplemente a decisiones individuales o que cada uno toma en su casa. Por el contrario, el uso desigual de los permisos está profundamente condicionado por el diseño legal de cada sistema.
Cuatro décadas después
El informe se basa en datos de 31 países de la European Labour Force Survey. En 1983, en seis de los ocho países con datos disponibles -Bélgica, Dinamarca, Grecia, Francia, Irlanda y Luxemburgo- los hombres no utilizaban ni una sola semana de permiso. En Reino Unido apenas representaban el 1% y en Alemania el 2%. Diez años después, en 2003 -cuando ya hay datos de 30 países-, este porcentaje sube hasta el 6%, una cifra que prácticamente se mantendría estancada hasta 2013. No será hasta 2023 cuando el índice europeo alcanzó ya ese 9%.
En 2003, Islandia, Suecia, Francia, Noruega y Dinamarca superaban por primera vez la barrera del 10% de semanas utilizadas por padres. Aunque las autoras advierten de que, aun así, "el desequilibrio de género seguía siendo manifiesto" y recuerdan que aproximadamente la mitad de los países europeos continuaban todavía con un índice del 0%.
Las autoras sostienen que cuando parte del permiso puede ser cedido de un progenitor a otro, en la práctica termina siendo utilizado mayoritariamente por las mujeres. El informe concluye que los hombres utilizan "predominantemente permisos intransferibles y bien remunerados", mientras que las mujeres utilizan tanto los intransferibles como los transferibles siempre que el dinero que reciban alcance para cubrir el 50% del permiso.
El estudio sostiene que precisamente ahí radica una de las claves para entender por qué algunos países considerados históricamente avanzados en conciliación continúan manteniendo fuertes desigualdades en el reparto de los cuidados, al menos en los que al disfrute de este permiso respecta. Los países nórdicos aparecen, de hecho, entre los sistemas con mejores resultados europeos, pero las autoras señalan que incluso allí la existencia de partes transferibles mantiene un reparto desigual. En concreto, los padres en Noruega disfrutan solo del 29% de las semanas disponibles, en Suecia del 28% y en Finlandia del 17%.
España, una excepción
España, en este sentido, ha resultado ser una excepción dentro del panorama europeo: es el único país que en 2023 entra en el intervalo que las autoras consideran cercano a la paridad -entre el 40% y el 60%- con un 42% de las semanas utilizadas por padres. El informe atribuye ese resultado a la configuración de los permisos en nuestro país, donde son iguales para ambos progenitores, intransferibles y remunerados al 100% a través de la Seguridad Social.
En todo caso, advierte el estudio, un 21% del total de semanas de permiso en España son utilizadas por los padres al mismo tiempo que la madre está también de permiso. Algo que, para las investigadoras, tiene consecuencias relevantes porque refuerza el modelo de "padre ayudante" en lugar de una corresponsabilidad real. Entre otros efectos, señalan que esto termina dificultando que la madre pueda reincorporarse al empleo mientras el padre se queda solo al cuidado del bebé y da pie a que las empresas sigan disponiendo informalmente del trabajador varón durante parte del permiso.
En el extremo contrario se encuentran Bulgaria, Hungría, Chipre, Chequia o Polonia países donde la utilización masculina continúa siendo prácticamente residual y no supera el 1%.
Cuidar en solitario
La idea del "cuidado en solitario" ocupa un lugar muy relevante en la investigación. El estudio sostiene que cuando los padres permanecen solos al cuidado de sus hijos durante períodos significativos, especialmente durante los primeros meses de vida, aumenta posteriormente su implicación en las tareas de crianza. De ahí que las autoras defiendan que no basta con que los hombres usen permisos, sino que importa también cómo los usan y durante cuánto tiempo se hacen cargo solos del bebé.
Las investigadoras plantean una batería de reformas que, a su juicio, contribuirían a avanzar hacia un reparto igualitario de las tareas reproductivas. Entre las medidas que proponen, figuran los permisos iguales e intransferibles para ambos progenitores, la remuneración del 100% financiada públicamente, su utilización dentro del primer año de vida del menor, la posibilidad de disfrutar el permiso en varios tramos sin necesidad de una autorización o acuerdo con las empresas, y el acceso garantizado a educación infantil una vez finalizados los permisos.



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