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Gobierno de coalición Irene Montero, la representación del feminismo de clase en el Gobierno

La número dos de Unidas Podemos entra en el Ejecutivo y comparte el récord de ministra más joven con 31 años. Montero comenzó a militar con 16 años en las Juventudes Comunistas y desde entonces destaca por su lucha feminista.

Irene Montero durante el acto feminista 'La vida, en el centro' / Daniel Gago - Podemos

Irene Montero (Madrid, 1988) se quedó a un paso de ser la vicepresidenta del Gobierno en julio. No hubo acuerdo, se repitieron elecciones y ahora, ante una coalición sin vetos, pasará a ser la ministra de Igualdad. Compartirá con Bibiana Aído el récord de ministra más joven con 31 años. Y lleva a esta cartera la defensa del feminismo de clase. 

Montero, cuestionada permanentemente por la derecha por su relación con Pablo Iglesias, es una de las diputadas mejor formada a nivel profesional y político. Comenzó a militar en las Juventudes Comunistas de España con 16 años y la lucha contra el Plan Bolonia fue una de sus primeras causas. En el partido entró de la mano de su amigo Rafa Mayoral — que conoció durante su etapa de activismo en la PAH — tras las europeas de 2014 y, por ello, abandonó sus trabajos de doctorado y una beca concedida en una residencia en Harvard.

En sus discursos nunca falta una mención a las mujeres y al feminismo. Tras su permiso de maternidad cuando nacieron sus hijos Leo y Manuel dio uno de sus mejores discursos en un acto solo para mujeres. Escuchó a diferentes trabajadoras y feministas con emoción y reivindicó que "la revolución de las mujeres es la fuerza más poderosa" para hacer frente a quienes bautizó como "trillizos reaccionarios".

De Montero siempre destacan su organización y compromiso desde el partido. Comenzó a trabajar como asesora de Pablo Iglesias cuando aún estaba en el Europarlamento, pero pronto dio el salto a la primera línea política. Fue el gran descubrimiento de la moción de censura fallida a Mariano Rajoy. 

Pese a su trabajo como portavoz, fue ninguneada en varias ocasiones y no solo por las redes sociales o por tertulianos de extrema derecha. También por diputados como Rafael Hernando en el mismo Congreso cuando el conservador dijo que no iba a decir que Montero estuvo mejor en la moción de censura que Iglesias por "lo que podía provocar en su relación". Este machista comentario provocó que a Montero se le escaparan unas lágrimas y después explicó que sintió "mucha rabia y coraje por esta intervención tan machista".

Por comentarios como este explicó hace poco — en un vídeo en el que respondía las preguntas de usuarios de Instagram — que se ha sentido "sexualizada" y "menospreciada". Montero fue la primera portavoz en el Congreso de un partido — ahora PSOE, PP y Ciudadanos también tienen a mujeres como portavoces en la Cámara Baja — y recuerda que entonces nadie confiaba en que hiciera bien su trabajo. 

También tuvo que soportar risas y comentarios despectivos cuando se refirió a  las 'portavozas' en el Congreso. Hasta la RAE llegó a contestarle, pero ella defendió frente a todas las críticas que era una forma de dar visibilidad a las mujeres.

Pese a los desprecios machistas de las derechas, Podemos nunca dudó de la valía de Montero

Pero en el partido nunca se ha dudado de su valía y ya ejerce grandes responsabilidades. Es la clara sucesora de Iglesias como líder de Podemos y ha participado en las decisiones más importantes del partido morado. Como en el pasado mes de julio en la negociación fallida cuando sostuvo que no había que aceptar la oferta del PSOE por la falta de competencias de la vicepresidencia y de los ministerios. De hecho, el único voto en contra de Podemos vino de Montero ya que ella dio su voto de forma telemática a primera hora de la mañana. Después, el partido como gesto simbólico decidio abstenerse. 

Por posturas como esta — fue una de las claras voces que decían que no había que aceptar frente a otras posturas más mediadoras — de Montero también se dice que es una mujer mucho más tenaz e inquebrantable de lo que parece. También lo es en las cuestiones internas del partido. 

Ahora tiene un gran reto político por delante. Mantener su figura como futura líder de Podemos, pero también llevar al Consejo de Ministros la defensa del feminismo de clase. Comparte con el PSOE claras posturas como la posición en contra de los vientres de alquiler y la abolición de la prostitución. El partido morado nunca se ha posicionado sobre la prostitución por las diferentes posiciones internas, pero ella es abolicionista desde sus inicios en política.

Tendrá en sus manos muchas de las medidas que se quiere sacar adelante con prioridad. Pronto podremos ver cómo trabaja por la reforma del Código Penal para que 'solo sí sea sí', aprobar permisos de paternidad y maternidad iguales e intransferibles o medidas dirigidas a combatir la brecha salarial.

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