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Lucio Urtubia: “No he visto ni un Gobierno decente”

El mítico anarquista navarro recibe a 'Público' en su casa de París para charlar de la actualidad en Francia y en España.

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Lucio Urtubia, en un fotograma de 'Salvados'.

PARÍS.- Lucio Urtubia (Cascante, Navarra, 1931) es ante todo un “trabajador”. Contrabandista en la frontera francoespañola, desertó del ejército en 1954 tras conocerse que roba víveres y se exilió a París, donde sigue residiendo en la actualidad. Allí empezó a relacionarse con las Juventudes Libertarias y abrazó el anarquismo. Su principal hazaña fue estafar 20 millones de dólares a Citibank, el mayor banco de la época, lo que lo catapultó al Olimpo del anarquismo. Alojar a Quico Sabaté y otros muchos luchadores sociales, participar en la negociación para llevar el Guernica a España y ayudar en la fuga de Albert Boadella son algunas de los hitos de una vida de militancia y trabajo.

El albañil anarquista realiza un repaso a sus 85 años de vida. “No soy un santo pero no me arrepiento de lo que hice. Si he hecho lo que he hecho es porque he tenido suerte, nada más”, repasa Lucio. “Hay que quitarle lo que tienen a esta gente que ha robado tanto. Es una necesidad, es honrado y moral”. Al poco de llegar a París, alojó sin saber quien era al guerrillero libertario Quico Sabaté. Aquello le marcó, puesto que Sabaté era su héroe y él un pobre albañil.

Lucio nunca ha votado en su larga vida. “No se puede gobernar sin crimen. Todos los gobiernos son criminales. No he visto ni un Gobierno decente, ni en España ni en el mundo. Son corruptos y además idiotas”, explica Urtubia. Preguntado por Podemos, el viejo anarquista cree que lo hace muy mal ya, sin gobernar siquiera. “No saben apreciar lo que tienen. No saben ni quieren hacer. Los gobiernos no van a cambiar nada. Somos culpables de llevarlos a estropearse al votarles. En la democracia deciden por ti”, añade. “Pero estoy contento porque son jóvenes y no lo harán peor que los de ahora”, unos políticos que considera unos “viejos chochos de mi edad”.

Lucio es un gran defensor del trabajo. Su casa, en el populoso barrio de Belleville, la construyó él mismo. “Estoy por el trabajo. Para saber hay que trabajar. Si no trabajas no tiene nada. Si quieres vivir tienes que trabajar. En el capitalismo hay gente que trabaja muchísimo y gente que no trabaja nunca. Haciendo uno aprende, haciendo uno se hace. El que no hace nada no es nada. Es haciendo que la vida te marca el camino”, explica. “El trabajo no se puede terminar, el trabajo es la cultura. Sin el trabajo no se puede ir a ninguna parte. Otra cosa es estar en contra del salario y de la explotación, no del trabajo”, añade el anarquista.

"El trabajo es la cultura"

Preguntado sobre la Nuit debout, Lucio se muestra favorable ya que “hay que hacer algo” y aboga por “empezar también en los barrios”. Cree que “le falta más gente para salir adelante”. La protesta en la plaza de la República le recuerda a mayo del 68 aunque “aquello fue más espontáneo”. En aquel mayo de vinos y rosas conoció a su mujer. “Fue una explosión de libertad pero si no hubiese fracasado igual hubiese sido peor porque el Partido Comunista hubiese cogido fuerza”.

Muy crítico con el comunismo, considera que “el Partido Comunista y el sindicato CGT lo hicieron muy mal” durante el mayo francés de 1968. Lucio explica que ambas organizaciones “creían que fuera de ellos no hay nada, que ellos tenían la solución. Nuestra desgracia fue el estalinismo. Aquello no era comunismo, era una cuadrilla que querían el poder”.

“Podemos llegar a cambiar esta sociedad. Es una necesidad. El mundo lo arreglamos luchando, trabajando y haciendo. Somos los pobres los que tenemos que cambiar el mundo, somos los pobres los creadores de todo”, dice Lucio. La riqueza para él son los jóvenes. “Mi riqueza fue la pobreza. No tuve que hacer ningún para perder el respeto a todo lo establecido: a la Iglesia, a la propiedad privada y al Estado. No tenía pan ni alpargata. ¿Cómo iba a respetar yo aquella sociedad?”, explica el navarro. “No estoy en contra de la riqueza. Yo estoy en contra de la mala utilización de la riqueza”, finaliza.

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