Sin Franco ni Primo de Rivera pero con todo lo demás: la interminable resignificación de Cuelgamuros
¿Es posible resignificar el mausoleo franquista? ¿Pueden conjugarse en su interior un museo de la memoria y un centro religioso? ¿Qué opinan los familiares de las víctimas republicanas enterradas allí?

Madrid--Actualizado a
Fue un 24 de octubre. Hace ya seis años. En torno a la una de la tarde, Francisco Franco salía -por fin y para siempre- del que fue su mausoleo durante 44 años de democracia. Del todavía entonces Valle de los Caídos. El primer gesto del tan anunciado proceso de resignificación del conjunto monumental. Una resignificación que estaba a la vuelta de la esquina. Lo repetían machaconamente representantes políticos y medios de comunicación. Más de un lustro después, las cosas no han cambiado tanto como cabría esperar. Con algunas concesiones. A Franco le siguió algo después -el 24 de abril de 2023- Primo de Rivera. El monumento por excelencia del fascismo español se quedaba así sin sus dos grandes protagonistas. Otro cambio: su nombre. De los Caídos al topónimo Cuelgamuros. Pero poco más. El Valle sigue conservando lo esencial. Su simbología, su alianza estratégica con la iglesia católica y su significación como lugar de peregrinaje de la extrema derecha patria e internacional. Sin dejar demasiado espacio para el diálogo, la memoria o la famosa reconciliación.
El Gobierno de Pedro Sánchez se ha propuesto cambiarlo. O eso dice. El pasado martes 11 de noviembre, una noticia de última hora se colaba en las portadas de la prensa nacional. "Elegido el proyecto definitivo para resignificar Cuelgamuros: La base y la cruz", se podía leer. Una "intervención arquitectónica" que imagina un cambio estructural en el acceso al conjunto. ¿Cómo? Eliminando la escalinata y construyendo en su lugar un gran soportal, que dará acceso a un nuevo centro de interpretación. Una suerte de museo de la memoria soterrado a los pies de la cruz. Que explique quién, cómo y por qué fue construido el monumento por medio de un despliegue audiovisual "envolvente". El proyecto, elaborado por Pereda Pérez Arquitectos y Lignum S.L., se pondrá en marcha en 2027, con un plazo de ejecución de cuatro años y una dotación de 30,5 millones de euros.
El Gobierno ha conseguido localizar 36 cajas, que albergarían los restos de hasta 488 víctimas
Aún así, muchas cosas se quedan sin tocar. Entre ellas la cruz. El icono que preside el conjunto monumental y que, para muchos, no deja de ser un homenaje a Franco y su legado. También la comunidad benedictina, que seguirá administrando la basílica, la hospedería y la escolanía del conjunto. En otras palabras: Cuelgamuros continuará dedicado al culto católico. ¿Es esto una verdadera resignificación? ¿Pueden conjugarse un museo de la memoria y un centro religioso? ¿Qué pasa con los familiares de las víctimas enterradas en el recinto? ¿Alguien les ha consultado?
Tras cinco décadas de democracia, miles de víctimas republicanas continúan inhumadas en las criptas y osarios del monumento. A donde fueron trasladadas sin el conocimiento y consentimiento de sus seres queridos. Y donde permanecen abandonadas, sin justicia ni reparación. En medio de unos procedimientos de exhumación interminables. Desde que se iniciaran los trabajos forenses, allá por junio de 2023, el Gobierno ha conseguido localizar 36 cajas, que albergarían los restos de hasta 488 víctimas. De su interior, según las últimas cifras de Memoria, se han recuperado los restos de 31 personas, consiguiendo identificar tan solo a 21 de ellas.
De Zapatero a Sánchez: 14 años de parálisis
No es la primera vez que se intenta resignificar Cuelgamuros. Al menos sobre el papel. Ya en la Ley de Memoria Histórica de 2007, impulsada por el Gobierno de Zapatero, se establecían las primeras disposiciones sobre el Valle. Entre ellas, la prohibición de realizar en su interior actos de naturaleza política o "exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas o del franquismo". Pero no fue hasta el año 2011 cuando se elaboró un primer informe sobre el futuro del monumento. El documento corrió a cargo de una comisión de expertos, integrada por historiadores, investigadores y representantes institucionales. Carme Molinero, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, formó parte de ella.
"Las resistencias para la resignificación de Cuelgamuros han sido siempre extraordinarias", apunta Molinero. "El año que presentamos nuestro informe se celebraban elecciones y el nuevo gobierno, presidido por Mariano Rajoy, lo encerró en un cajón como parte de su negativa a continuar desarrollando políticas de memoria", recuerda a Público la historiadora. "Solo la aprobación de la Ley de Memoria Democrática de 2022, de la mano del actual gobierno, ha permitido encarar -por fin- el proyecto", añade. Un proyecto que valora muy positivamente. "Todo se articula en torno al nuevo centro de interpretación, un edificio construido ex profeso y situado antes de la llegada a la basílica, que permitiría al visitante hacerse una idea clara del conjunto monumental que va a visitar, de su origen y significación", valora la catedrática. Poco más se le puede pedir a un proyecto de resignificación.
Emilio Silva (ARMH): "Lo que necesita el monumento es una explicación histórica, no una reforma"
No todo el mundo es de la misma opinión. "La idea del concurso me parece terrible y, hacerlo en colaboración con la iglesia, muy discursivo de la democracia que nos dejó en testamento Franco", sostiene en conversación con Público Manuel Martín, historiador del arte especializado en derecho del patrimonio. Sus críticas se dirigen al concurso internacional de selección de propuestas, organizado por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, y en cuyo tribunal participó Daniel Alberto Escobar Portillo, antiguo miembro de la escolanía del Valle. "Un centro de interpretación de la memoria pared con pared con la basílica de Cuelgamuros. Me parece un disparate", completa el también investigador.
Una valoración que comparte con Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH): "Gestionan sin concurso público una hospedería que les permite ser anfitriones de los sectores más reaccionarios de la derecha, haciendo uso de recursos y patrimonio del Estado". La continuidad de la congregación religiosa ya se discutió hace 14 años, en aquel informe encargado por el expresidente socialista. Llegando a plantear su sustitución "por otra institución de la Iglesia, tanto regular como secular". Una posibilidad a la que el nuevo proyecto da carpetazo.
Tampoco el centro de interpretación ha generado demasiado consenso. "Qué sentido tiene ponerlo en mitad de la sierra de Guadarrama, a donde no se puede llegar ni siquiera con transporte público", se pregunta Martín. Debería instalarse en el centro de Madrid, amplía el historiador, en un lugar visible y accesible a partes iguales. La dotación económica del proyecto ha sido otro foco de las críticas. "Lo que necesita el monumento es una explicación histórica, no una reforma. Lo que puede conseguirse sin un desembolso de 30 millones de euros", opinan voces de la ARMH. Con la instalación de paneles informativos y la debida acreditación de los guías. "En 2030, cuando se inaugure el nuevo Valle de los Caídos, el Valle bueno, el Disneyland de la memoria, no va a tener la demanda y las visitas que se esperan de una inyección presupuestaria de este calibre", coincide Martín.
¿Debe o no modificarse estructuralmente el Valle? Los expertos consultados por este diario coinciden: no, por lo menos en lo fundamental. "El Valle en sí es un crimen y no hay más franquismo en los escudos de la dictadura o en la cruz que en cualquier otra piedra colocada en el monumento", opina Martín. Está todo bañado en sangre. La sangre del trabajo esclavo que se empleó para construirse y de las miles de víctimas sepultadas todavía bajo su peso. "El conjunto da miedo, sobrecoge o impone porque se diseñó para hacerlo y sería importante conservar todas esas sensaciones para entender cómo funcionaba la maquinaria de terror y la represión de la dictadura", concluye el historiador. Con una reivindicación: "Un gran crimen no hay que resignificarlo, hay que condenarlo".
Silvia Navarro, familiar de una víctima: "Somos muchos los que seguimos sufriendo por estos 50 años de silencio"
"En ningún momento han contado con las familias"
"El valle es irresignificable, solo tiene un significado". Así de tajante se muestra Silvia Navarro, presidenta de la Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle de los Caídos. No es un monumento neutro, insiste. De todos. "Representa la prolongación del horror de haber perdido de forma violenta a nuestros seres queridos y sufrido después el secuestro de sus restos". Es un almacén de restos cadavéricos, recuerda la activista. La mayor fosa común de toda España. En un país con unas 6.000 fosas, en las que yacen más de 100.000 desaparecidos. Un volumen tan grande que -según los cálculos de RTVE- cada español viviría a tan solo 50 metros de la fosa común más cercana.
"En este contexto, el Gobierno no tiene otra ocurrencia que destinar 30 millones a un centro innecesario, en vez de financiar las labores de exhumación de cuerpos", critica la activista por la memoria en conversación con Público. "Desde agosto de 2023 llevamos esperando a que identifiquen algunos restos ya recuperados", sigue denunciando. Una situación de abandono institucional que califica con dos palabras: impotencia y rabia. "El tiempo se nos acaba. La generación de los hijos y sobrinos ya se está muriendo. Empezamos a quedar solo los nietos. Es ahora o nunca", problematiza la activista. "Basta de eslóganes, oportunismo político y conmemoraciones vacías. Queremos compromisos reales. Somos muchos los que seguimos sufriendo por estos 50 años de silencio, de búsqueda y de desamparo político", concluye Navarro.
Público se ha puesto en contacto con el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana para pedirle más detalles sobre el desarrollo del proyecto de resignificación de Cuelgamuros. A preguntas de este medio, Vivienda ha trasladado que sus competencias se agotan en de la parte técnica del concurso. "Nosotros lo único que hemos hecho ha sido el concurso, que plantea una intervención arquitectónica y paisajística, así como la construcción de un memorial y un museo", apuntan voces ministeriales. Todo lo demás, desde el desarrollo del proyecto ganador, hasta lo que tiene que ver con el avance de las exhumaciones, corresponde a Memoria, han añadido las mismas fuentes. Un ministerio que, consultado por este diario, no ha querido ofrecer más información al respecto.



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