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'Operación boñiga' o cómo el fiscal Moix y el comisario Olivera taparon el espionaje del PP

La declaración del comisario jubilado Jaime Barrado ha dado un vuelco al caso. Pese a los 10 años en instrucción, era la primera vez que le llamaban para ratificar sus informes y ha contado lo que desveló en 'Público' y en el documental de 'Las cloacas de Interior', la connivencia entre el exjefe de la UDEF, José Luis Olivera, el fiscal Manuel Moix, y los dirigentes madrileños del PP para señalar a los imputados y ocultar la malversación de fondos públicos a agencias de detectives. 

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El fiscal Manuel Moix y la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre en una imagen de 2009. EFE

Ha pasado de ser uno de los policías más condecorados de España a ser el uno de los mayores azotes contra la corrupción dentro del cuerpo donde desarrolló su carrera, hasta que se jubiló tras haber señalado con el dedo a la cúpula de Interior que protegía al comisario José Manuel Villarejo y a sus colaboradores, incluido quien fuera su jefe en la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), José Luis Olivera. Y aunque Jaime Barrado ahora ya no porta la placa, su declaración en la Audiencia Provincial de Madrid ha puesto patas arriba el conocido caso del espionaje entre dirigentes del Partido Popular. 

El comisario Jaime Barrado acudió por primera vez ante un juez a ratificar los informes que hizo como jefe de la investigación iniciada tras la publicación en El País de unos supuestos partes de seguimientos al entonces exvicepresidente de la Comunidad de Madrid, Alfredo Prada, o al teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid, Manuel Cobo. En 10 años de instrucción, no había sido interesante su testimonio. Quizá por lo que tenía que contar. Lo que ya dijo a este diario en 2017 y también en el documental de Las cloacas de Interior, que: "La Policía sabía que el PP espiaba con sus detectives pero mi jefe,José Luis Olivera, acusó a los guardias".

Según su testimonio judicial, Olivera no actuó solo. Lo hizo con ayuda del entonces fiscal jefe de Madrid y ahora del Tribunal Supremo, Manuel Moix, y también con alguien de la Comunidad de Madrid, que le dio unos números de teléfono que coincidían con los de los asesores de seguridad de la Comunidad que están ahora acusados, el sargento José Oreja y el guardia Antonio Coronado, entre otros. Todo estos sin autorización judicial, que conseguirían después y con una serie de irregularidades que le llevaron a denunciarlo al Comisario General de Policía Judicial, Juan Antonio González, que guardó la queja en un cajón. 

Acabar con el denunciante

Pero no ha sido la única manifestación que ha hecho tambalearse un juicio con más sombras que luces. La sala le ha enseñado uno de los informes que elaboró hace 10 años como jefe de la investigación y el comisario jubilado ha asegurado que le faltaban páginas, algo que supone a todas luces una manifiesta indefensión para los acusados. Las fuentes consultadas por Público se preguntaban, "¿por qué no se ha detectado en una década que hay un informe al que le faltan páginas? ¿cómo no ha podido llamarse a declarar al jefe de la investigación en todo este tiempo, ni por la fiscalía ni por el resto de acusaciones?". 

Sin embargo, lo sorprendente es que algunas de las defensas han cargado las tintas contra el propio comisario Barrado (quien también destapó las maniobras y los montajes de las cloacas en el caso de la doctora Elisa Pinto y del que él mismo ha sido víctima). 

El comisario Jaime Barrado, en una escena del documental de Mediapro 'Las cloacas de Interior'.

La juez ha hecho un receso y ha pedido a las defensas y acusaciones que piensen si pedirán la deducción de testimonio de Jaime Barrado, a quien algunas apuntan que podrían acusarle de prevaricación "por no haber puesto en conocimiento del juez las presuntas artimañanas que ha denunciado hoy entre el fiscal Moix y el comisario Olivera. No sirve con ponerlas en conocimiento del comisario general y eso tendrá que demostrarlo". 

Público también ha logrado hablar con el comisario Barrado al salir de declarar, quien se encuentra muy tranquilo: "Desde el día que vi lo que ocurría entre Olivera, Moix y algunos personajes de la Comunidad de Madrid bauticé lo que pasaba como Operación Boñiga. Hoy por fin ha reventado". 

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