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Pactos Cs 26-M Los pactos postelectorales sacan a la luz las contradicciones de Cs para adquirir poder

La supresión de las diputaciones ha sido un compromiso reflejado en el programa electoral de Ciudadanos de 2015, 2016 y también en el de 2019. Ahora, sin embargo, van a presidir dos diputaciones en Castilla y León, la de Segovia y la de Burgos.

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El líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Ciudadanos se ha marcado un objetivo claro tras las elecciones del 26 de mayo: gobernar allá donde sea posible, asumiendo las contradicciones en las que se caiga. El coste, según los 'naranjas', vale la pena. Albert Rivera ha perdido esa imagen de líder centrista al escorarse a la derecha y disputarle el espacio hegemónico que tantos años ha ostentado en solitario el Partido Popular, pero -y a pesar de las dudas- ha mejorado el resultado de las pasadas elecciones y ahora su formación es clave para la formación de gobiernos autonómicos y locales.

El líder de Ciudadanos está aprovechando ese poder. Este mismo jueves su formación proponía a los 'populares' que su candidata, Begoña Villacís, compartiera la alcaldía con José Luís Martínez-Almeida: dos años cada uno. El PP ha tachando de "ocurrencia" la propuesta y se ha negado en redondo. Sin embargo, este ofrecimiento de los 'naranjas' hubiese sido muy criticado por el propio Rivera en el pasado, ya que el catalán se ha mostrado, en más de una ocasión, en contra del "reparto de sillones" y "los gobiernos de perdedores". Esta fórmula, sin embargo, tiene ambas características, ya que la lista más votada fue la de Manuela Carmena y solo un pacto de PP, Ciudadanos y Vox puede arrebatarle la alcaldía.

No es el único doble rasero que ha florecido estos últimos días. Rivera incluyó -en el pacto del abrazo con Pedro Sánchez en 2016- la supresión de las diputaciones. Un compromiso reflejado en el programa electoral de Ciudadanos de 2015, 2016 y también en el de 2019. Ahora, tras el intercambio de cromos con el PP en Castilla y León a cambio de su apoyo en la investidura, los 'naranjas' van a presidir dos diputaciones en la región, la de Segovia y la de Burgos. En Público explicamos esta y el resto de contradicciones que han surgido en las filas 'naranjas' tras estos pactos.

La supresión de las diputaciones provinciales

Una de las medidas para "modernizar la administración pública", en palabras de Albert Rivera era "suprimir las actuales diputaciones". Un compromiso incluido en en el programa de Ciudadanos como parte de sus medidas de regeneración: "Habría que suprimir los seis millones de euros de las diputaciones y todos los cargos administrativos", aseguraba Rivera, que esgrimía que estas se "habían quedado obsoletas". 

La eliminación de las diputaciones estaba incluida en el acuerdo que firmó Rivera con Sánchez en febrero de 2016 para votar a favor de la investidura fallida del ahora presidente del gobierno en funciones. La concesión, dentro de un acuerdo con marcado contenido del programa socialista, originó una marejada interna en el PSOE e incluso el propio Sánchez evitó el tema en su discurso de investidura.

Ahora, sin embargo, van a presidir dos diputaciones en Castilla y León como parte del "intercambio de cromos" con los 'populares' para hacer a su candidato, Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la región. Un intercambio del que el secretario general de Cs, José Manuel Villegas, se mostraba hace apenas unos días frontalmente en contra: "Nuestra propuesta es de políticas para cambios reales, no estamos en una negociación de cambio de cromos".

Que gobierne "la lista más votada" pero solo en Navarra

Rivera ha repetido en diversas ocasiones tras el 26-M que el PSOE debe abstenerse para que gobierne Navarra Suma —la coalición que integra a UPN, PP y Ciuadanos— y que ha quedado en primer lugar, con 19 escaños, en la Comunidad de Navarra. Sin embargo, este resultado no les da la mayoría suficiente (26) para poder gobernar en el territorio. Los socialistas han quedado en segundo lugar y deben decidir si se asbtienen o forman una alternativa con el resto de partidos  (Podemos, Geroa Bai —donde se encuentra el PNV— y EH Bildu).

"Es de primero de España" que el PSOE impida en Navarra que gobiernen "los batasunos" en lugar de Navarra Suma, dijo Rivera recientemente. A su juicio "es un asunto de Estado" que los socialistas no obstaculicen y pide a Sánchez—al que, ahora, enmarca dentro del bloque constitucionalista, a pesar del cordón sanitario— que "permita que gobierne la lista más votada".

Ese argumento es perfectamente extrapolable en el caso del gobierno central y es, precisamente, lo que Pedro Sánchez pide tanto a su formación como al PP: que no bloqueen su investidura y que gobierne la lista más votada, para que los partidos independentistas no decidan sobre el Ejecutivo. Francesc de Carreras, uno de los fundadores de Ciudadanos, está a favor de esa línea y en un artículo publicado en el diario El País acusa a Rivera, de "priorizar los supuestos intereses de partido a los intereses de España", y le pide que "rectifique" y busque un pacto con Pedro Sánchez para "dar estabilidad" al nuevo Gobierno.

El "reparto de sillones" y los "gobiernos de perdedores"

Los resultados del 26 de mayo permiten al PP y a Ciudadanos gobernar en varias comunidades autónomas y Ayuntamientos —en algunos de los casos, como en Madrid, únicamente si también consiguen el apoyo de Vox—sin ser la lista más votada. Rivera, que ha sido muy duro en el pasado con los "gobiernos de perdedores" —lo dijo en diciembre de 2015— y el "reparto de sillones", ahora acepta esta fórmula sin problemas.

"Votaré que no a quien intente formar un grupo de perdedores para desbancar a una lista que gana las elecciones", aseguraba el líder de Ciudadanos. Tras la propuesta de los 'naranjas' de compartir la alcaldía de la capital entre Begoña Villacís, su candidata, y  el 'popular' José Luís Martínez-Almeida a pesar de que la lista de Más Madrid, con Manuela Carmena al frente, ha sido la más votada, parece haberse olvidado de sus palabras en 2015. 

El PP se ha mostrado contrario a la iniciativa y se ha mostrado muy crítico con que Ciudadanos prefiera "los sillones" al mandato de las urnas, ya que el PP ha quedado por delante de los 'naranjas' en Madrid. Rivera, por su parte, aseguraba en 2016 que "unos preferimos hablar y negociar reformas democráticas, sociales y económicas y otros lo primero que piden son sillones de gobierno".

Regeneración: pactar con quien lleva décadas en el poder

Ciudadanos ha elegido al PP como "socio prioritario", y ese acuerdo de la Ejecutiva prevalece por encima de otros criterios que forman parte de su programa electoral, como la regeneración. En Castilla y León, donde el PP lleva tres décadas gobernando, el partido de Albert Rivera apuesta también por gobernar con los populares y ya ha llegado a un principio de acuerdo para investir a Mañueco.

El candidato castellanoleonés de Ciudadanos, Francisco Igea, esgrimió el "cambio" como principal argumento en campaña, un "cambio" que pasaba por desterrar "el clientelismo, los chiringuitos y la libre designación que ha aplicado el PP durante 32 años", en palabras del propio Igea. La justificación que emplean los 'naranjas' es que el cambio se va a producir porque ellos entrarán en el Ejecutivo.

Similar es el caso en Madrid, una región en la que los 'populares' gobiernan desde hace 24 años—con destacados casos de corrupción en la comunidad—, la pasada legislatura gracias a Ciudadanos, que optó por no entrar en el gobierno y apoyar desde fuera. Tras destaparse el escándalo del máster de la expresidenta Cristina Cifuentes y su dimisión por el desgaste interno, los de Rivera apostaron por la continuidad del PP, con Ángel Garrido al frente —ahora, paradójicamente, en las filas de Ciudadanos— en lugar de apoyar la moción de censura del candidato socialista Ángel Gabilondo.

No son responsables de los votos que reciben de Vox, pero Sánchez "es rehen" de los independentistas

El mismo partido que propone eliminar el acceso gratuito a la sanidad para los migrantes en situación irregular, la derogación de la ley de violencia de género, que aboga por poner "muros infranqueables" en Ceuta y Melilla, que veta a periodistas y que quiere, entre otras cuestiones, suspender las autonomías e ilegalizar los partidos independentistas, es el aliado natural de PP y Cs, con el que ya han pactado un documento programático en Andalucía —para que salieran los presupuestos— a pesar del 'veto' de Ciudadanos a la extrema derecha.

El partido presidido por Albert Rivera decidió hace apenas una semana no incluir a Vox en cualquier acuerdo de gobierno para dar "tranquilidad" al sector de la Ejecutiva más crítico con la derechización del partido, a pesar de que los necesitan en Madrid —tanto Comunidad como Ayuntamiento— si quieren pactar con el PP, por lo que desde la dirección del partido no descartan que tengan cargos de segundo o tercer nivel.

Hasta ahora, los de Rivera no admiten que haya habido ningún acuerdo con la formación de extrema derecha —a pesar del pacto en Andalucía y en la Asamblea de Madrid— y aseguran que no son responsables de los votos que reciben. Sin embargo, Ciudadanos ha estado criticado durante estos meses el apoyo —sin condiciones— de los partidos nacionalistas e independentistas a Pedro Sánchez, asegurando que éste es "rehen" de Junqueras y Puidemont, cuando planteó su moción de censura contra Mariano Rajoy.

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