20.000 personas se manifiestan bajo la lluvia para pedir la dimisión de Pedro Sánchez
El acto ha sido secundado por Vox y el Partido Popular. También estaba Esperanza Aguirre, quien ha criticado que "no se enseña historia en los colegios" y ha asegurado que "el PSOE odia el cristianismo".

Madrid--Actualizado a
Día raro en Madrid. Mientras en la pradera de Carabanchel, por aquello de San Isidro, los chulapos miran al cielo y se preguntan si hoy habrá verbena, entre 20.000 y 25.000 personas –según Delegación de Gobierno– se manifiestan en la señorial plaza de Colón para pedir la dimisión de Pedro Sánchez y reclamar libertad.
El acto, convocado por un puñado de asociaciones de derechas –Pie en Pared, apadrinada por el influencer Juan Carlos Girauta, es quizá la más reconocida–, es secundado por Vox y el Partido Popular, quienes han decidido unir fuerzas y aparecer juntos, quizá buscando una nueva foto de Colón, en el reconocible enclave del noble barrio de Salamanca.
Mientras que las asociaciones habían convocado a los manifestantes a las 12.00 horas en Colón, el PP decidió reunir a los suyos 15 minutos antes, a las 11.45 horas, en la plaza de Alonso Martínez, justo frente a la sede nacional del partido –Alonso Martínez y Colón se comunican por la calle Génova–. El objetivo era quizá inundar ambas plazas usando la mediática calle como vaso comunicante; sin embargo, y pese a que la asistencia no está nada mal para lo llorón que se está poniendo el cielo, la calle se encuentra cortada al tráfico, pero con escasísimos manifestantes.
Ya en Colón, un manto de paraguas, banderas de España y sobreros raídos de mil colores se despliegan como un tendedero sin recoger en un piso de estudiantes. La media de edad es generosamente superior a los 60 años, sin embargo, hay en general un poco de todo; también hay gente con zapatos desgastados, pero la mayoría de los asistentes llevan cazadoras Burberry verdes que parecen compradas en la cercanísima calle Serrano –estamos en el barrio de Salamanca, es importante recalcarlo–.
Las asociaciones de derechas piden en Colón la dimisión de Sánchez y unas nuevas elecciones
A las 12.15 horas, varios rayos tronan a lo lejos –parece que los carabancheleros se van a quedar sin San Isidro– y empieza oficiosamente el acto; el cielo se está poniendo chulo y tira unas cuantas gotas, pero la gente aguanta sin problemas.
De unos grandes altavoces situados cerca de la famosa cabeza de Colón –se llama Julia y es obra del escultor Jaume Plensa– comienza a salir la voz de los invitados a charlar para pedir la dimisión de Sánchez y unas nuevas elecciones. El primer ponente pregunta al público dónde está todo el dinero que España ha recibido de los fondos europeos.
–¡Gastado en putas!– grita un señor que provoca cierta carcajada general en su área.
El acto sigue sin incidentes, todo parece bastante tranquilo –el cielo se está poniendo cada vez más negro y la fina lluvia empieza a hacer un poquito de daño– cuando, como si de Bad Bunny saliendo a su décimo noveno concierto en el Metropolitano se tratara, una voz en los altavoces provoca un enorme jaleo en la plaza: es Esperanza Aguirre la causante del alborozo.
Esperanza Aguirre reclama libertad de expresión, dice que en España ya no se enseña historia en los colegios y que el PSOE odia el cristianismo
La que fue presidenta de Madrid comienza a decir frases bastante mal hiladas, parecen más eslóganes sueltos que un texto con coherencia, y reclama libertad de expresión para aquella plaza con 20.000 manifestantes. También dice que en España ya no se enseña historia en los colegios y que el PSOE odia el cristianismo, aunque no explique exactamente por qué. Ah, obviamente pide también la dimisión de Sánchez.
Tras el turno de la expresidenta, la plaza se empieza a vaciar bastante rápido –es que la lluvia es cada vez más fuerte, unos señores tienen un cartón con un fotomontaje de Puigdemont detenido por un guardia civil que se está deshaciendo–. Sin embargo, muchos valientes luchadores por la libertad y la democracia deciden quedarse y escuchar los siguientes discursos. En uno de ellos, por ejemplo, el ponente llama Pedro Nicolás Maduro Sánchez al presidente, dice que debemos dejar el partido porque el PSOE tiene comprado al árbitro –¿se refiere a dejar de ser demócratas?– y asegura que "nunca se es lo suficientemente radical en el patriotismo"– la frase es un robo descaradísimo de un discurso de Ronald Reagan, pero creo que casi nadie se da cuenta–.
En el acto interviene la flor y nata de la derecha y ultraderecha mediática; por allí pasan Marcos de Quinto, Javier Ortega Smith o Alejo Vidal-Quadras, entre otros. Todos los discursos son más o menos iguales: críticas a Pedro Sánchez, solicitud de prisión para Puigdemont, petición de repetición de elecciones y argumentos oscuros que acarician lo antidemocrático con las yemas.
Sobre las 13.15 horas, la manifestación acaba sin incidentes ni más plagios de discursos de Reagan.


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