Cambios cosméticos para aparentar distancia con Mazón: quién es quién en el Govern de Pérez Llorca
El nuevo president mantiene prácticamente todos los rostros del último Consell de Carlos Mazón e introduce algunos cambios que son mero afeite con la intención de consolidar un relato de nueva etapa.

València--Actualizado a
Sin un perfil propio –al menos hasta ahora– y con una carrera política ligada completamente al ascenso de Carlos Mazón, es difícil que Juanfran Pérez Llorca no entre en contradicciones si el encargo con el que asume la presidencia de la Generalitat es el de pasar página de la era Mazón y escenificar un tiempo nuevo. Pérez Llorca propuso un bautizo para el acuerdo con Vox: Pacto de les Corts, puesto que, teóricamente, se estaba decidiendo en directo, a través de los discursos de los portavoces de los dos partidos. Sin embargo, las negociaciones se llevaban a cabo desde Madrid y, de hecho, los diputados de Vox no hicieron declaraciones a la prensa después del discurso de investidura, sino que las hizo Santiago Abascal desde el Congreso.
Así mismo, el anuncio más destacado de Pérez Llorca –que no nombró a Carlos Mazón en su discurso en ningún momento, a pesar de proclamar que su presidencia sería continuista– fue el que hacía referencia a un perdón que, como primera acción como president, pediría a las víctimas de la DANA. Este, efectivamente, ha llegado, pero no ha satisfecho a las asociaciones de víctimas, que lo han juzgado como demasiado genérico y sin cambios relevantes respecto a los ya realizados por Mazón.
Y tampoco se puede decir que haya sido la primera acción de calado que haya tomado Pérez Llorca al mando de los populares valencianos: antes ya se había asegurado de que se nombrara a Carlos Mazón como portavoz de la comisión de Reglamento en les Corts, para que cobrara un plus económico de casi diez mil euros anuales en su nueva etapa de diputado raso, puesto que Mazón no abandonará el acta para no perder el aforamiento judicial. Esta comisión no se reúne desde 2020, por lo que no parece que Mazón, que dejó el escaño vacío durante todo el debate de investidura de Pérez Llorca, pueda asumir protagonismo con este nuevo rol.
Purga final a los fichajes de Mazón
Carlos Mazón, por otro lado, tampoco ha sido un dirigente que haya generado por sí mismo un espacio político dentro del PP. Asociado siempre a Eduardo Zaplana, Mazón mantuvo un protagonismo discreto hasta 2019, cuando asumió la presidencia de la Diputación de Alacant. En aquel momento, de hecho, ya fue tentado para asumir el cartel de Ciudadanos en el ámbito del sur valenciano. Ciudadanos, en la demarcación de Alacant, se nutría fundamentalmente del zaplanismo.
Esta es la única etapa que se puede decir claramente que se cierra con el nuevo Gobierno de Pérez Llorca, puesto que, con la salida del Govern de Ruth Merino, que había sido portavoz de Ciudadanos entre 2019 y 2023, así como la defenestración de Emilio Argüeso, en la primera remodelación del Gobierno tras la DANA, desaparecen de la primera línea los fichajes personales de Mazón provenientes de Ciudadanos. Argüeso, de hecho, había sido el encargado de pilotar el trasvase de cargos de la formación naranja hacia el PP.
¿Premio o castigo?
Ahora bien, si hay un perfil asociado con Mazón, este es el de José Antonio Rovira, hasta ahora conseller de Educación, que ha sido uno de los principales señalados por la mala gestión de la DANA (el mismo 29 de octubre abandonó la conselleria a mediodía para irse a Alacant, lo mismo que hizo aproximadamente un mes después, cuando murió un operario durante unas tareas en una escuela de Massanassa que el Ayuntamiento había declarado en peligro de colapso). Rovira deja Educación y asume ahora la conselleria de Merino, Hacienda, una cartera clave. Un movimiento que evidencia las contradicciones que encarna Pérez Llorca, no en vano la figura de Rovira –siempre a la sombra de Mazón– se daba por amortizada.
Lo mismo sucede con otro de los rostros más asociados a la etapa de Mazón y su gestión de la DANA y la postDANA: Susana Camarero, quien también ha estado fuertemente señalada por su gestión de la catástrofe. Como consellera de Servicios Sociales, estaba al cargo de la teleasistencia, que no avisó, y 37 usuarios de este servicio murieron aquel día, así como de las residencias, que también fueron escenarios de la tragedia. Camarero, sin embargo, abandonó el Cecopi por la tarde para continuar su agenda y asistir a una entrega de premios.
Pues bien, Pérez Llorca, evidenciando de nuevo las contradicciones con las que asume el cargo, deja sin la portavocía y sin la cartera de Servicios Sociales a Camarero, pero la mantiene en el Gobierno y, además, también como vicepresidenta primera. De hecho, Camarero se hará cargo de las materias de Vivienda, Juventud y Empleo (así como Igualdad), que, según Pérez Llorca, serán los ejes prioritarios del nuevo Gobierno. ¿Premio o castigo, entonces?
¿Un Govern nuevo?
¿Cómo es posible pasar página de Mazón manteniendo prácticamente todo su gobierno? Pérez Llorca es, ahora mismo, el president de las contradicciones. Por ejemplo, ha anunciado que asumirá personalmente desde Presidencia la cartera de la promoción del valenciano (es el primer president del PP –de seis– que tiene el valenciano como lengua materna; de los anteriores, solo Francisco Camps lo sabía hablar, aunque tenía una fluidez mucho mayor en castellano) y que su objetivo es que crezca el uso de la lengua propia, pero, dentro de su discurso, esta ha sido la única parte que ha pronunciado en castellano.
La oposición de izquierda, PSOE y Compromís, han incidido en estas contradicciones para señalar que, por mucho que Pérez Llorca haya convertido a Mazón en "el innombrable", su Gobierno sería plenamente continuista. Tanto Diana Morant, líder de los socialistas, como Joan Baldoví, portavoz de Compromís en les Corts, han destacado la misma imagen de continuidad que ofrece la reforma de Pérez Llorca. Y es muy difícil calificar de "nuevo" un Govern en el que se mantienen todos los consellers anteriores menos, como hemos visto, Ruth Merino.
Premio para Miguel Barrachina
Uno de los perfiles que más protagonismo adquieren con el primer Govern de Pérez Llorca es Miguel Barrachina, que mantiene la cartera de Agricultura, pero ahora asume también la portavocía. Barrachina es un perfil duro del PP, de los que no rehúyen el enfrentamiento dialéctico y que, nacido en Segorbe en 1969, no ha dejado de ejercer cargos políticos desde bien joven, cuando, en 1991, fue nombrado concejal de su pueblo. Su carrera se había centrado hasta ahora en su papel de diputado, tanto de les Corts como del Congreso, con un paso significativo como director general en el Ministerio de Trabajo liderado por Eduardo Zaplana entre 2002 y 2004.
Cambios en Presidencia con guiño a Francisco Camps
Otro de los perfiles destacados en la remodelación, y este sí que se incorpora como nuevo, es la llegada a la conselleria de Presidencia, es decir, al núcleo duro de Pérez Llorca, de José Díez Climent, hasta ahora director general de Proyectos Estratégicos, quien se hará cargo también de la vicepresidencia segunda del Consell.
Dentro de la conselleria de Presidencia, la secretaría autonómica de Comunicación será asumida por Vicente Ordaz, quien, junto con Francisco Aura y Josep Magraner, y como presidente de la Corporación Audiosivual de la Comunitat Valenciana (CACVSA), es decir, de À Punt, ha sido uno de los responsables de emprender la actual deriva de la cadena al mando de PP y Vox.
Es precisamente en Presidencia donde, lógicamente, se ha producido un relevo claro respecto a la etapa de Mazón, ya que Pérez Llorca ha relevado a los cargos anteriores para hacerse con el control de su conselleria. Llama la atención que dos de estas novedades están relacionadas claramente con Francisco Camps, lo que parece una señal clara de cara a la pacificación interna del partido, puesto que el expresident lleva meses con su campaña interna para reivindicar un congreso extraordinario que no ha llegado y, probablemente, ya no llegará.
Por un lado, está Jacobo Navarro, como secretario autonómico de Análisis, Estudios y Políticas Públicas, quien ya había desempeñado cargos con Camps, como también Henar Molinero, secretaria autonómica de Presidencia y adscrita al sector cristiano del partido.
Continuismo y nuevos perfiles discretos
Por su parte, Vicente Martínez Mus se mantiene al cargo de la vicepresidencia tercera y la conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, a la que se le vuelve a añadir Energía. En esta conselleria, además, se adscribe el nuevo comisionado para la Recuperación (que se degrada respecto a la vicepresidencia y conselleria que ostentaba el militar Gan Pampols). Al frente, se sitúa Raúl Merida, quien hasta ahora ejercía como secretario autonómico de Medio Ambiente.
María de Carmen Ortí, para Educación, así como Elena Albalat, para Servicios Sociales, son dos rostros nuevos en el Govern, pero con un perfil, hasta ahora, muy discreto. Ortí es una inspectora de educación que actualmente era la directora de la Universitat Popular de València, órgano del Ayuntamiento, mientras que Albalat había desempeñado cargos menores en la misma conselleria desde 2023. Por último, no habrá cambios en Emergencias e Interior, con Juan Carlos Valderrama, quien ya sustituyó a Salomé Pradas en la primera remodelación después de la DANA; Sanidad, con Marciano Gómez, estable desde 2023; Justicia, con Nuria Martínez, llegada después del abandono de Vox en verano de 2024, así como en Innovación, Industria, Comercio y Turismo, con Marian Cano, hermana de Bernabé Cano, polémico alcalde de La Nucia, municipio colindante con Finestrat, del que hasta ahora era alcalde Pérez Llorca.
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