La polarización política va por barrios en Valladolid: "Cada vez la gente es más radical en sus posiciones"
El PSOE ha sido el partido más votado en la mayor ciudad de Castilla y León tanto en las municipales de 2023 como en las autonómicas de 2022 y 2019. Su mayor pujanza está en barrios periféricos.
La situación de la sanidad pública o el aumento de los precios de la vivienda son citados como algunos de los principales problemas de Valladolid que debería resolver la Junta de Castilla y León.

Valladolid-
La calle Santiago de Valladolid, que conecta peatonalmente el parque de Campo Grande con la Plaza Mayor, es una de las rutas más concurridas en la ciudad más grande de Castilla y León. A cuatro días para las elecciones autonómicas se suceden los carteles electorales y las casetas con voluntarios y militantes de todas las fuerzas políticas. Aquí cierran campaña este viernes sus principales líderes nacionales: desde Pedro Sánchez a Santiago Abascal pasando por Alberto Núñez Feijóo, Ione Belarra o Verónica Martínez Barbero.
Coincidirán todos casi en el tiempo y a poca distancia. Un mosaico ideológico que también se refleja en la ciudadanía a tenor de los resultados electorales de las últimas citas con las urnas. En Valladolid capital ganó el PSOE en las últimas autonómicas de 2022, por dos puntos frente al PP y poco más de 3.000 votos de diferencia. También ganaron los socialistas en las municipales de 2023, con Óscar Puente a la cabeza, aunque con menos diferencia todavía (poco más de 700 votos) y sin capacidad de gobernar. El PSOE sí que tuvo una victoria holgada en las autonómicas de 2019 (casi 15.000 votos) y hay que remontarse a 2015 para ver la última victoria del PP en esta ciudad.
La participación tanto en 2022 como en 2023 fue muy similar, un 67,22% y un 67,24%. Al igual que la distribución de voto por barrios de la capital. La foto que dejan las urnas es bastante clara. En los barrios del centro hay una mayoría popular y con Vox en auge y en los de la periferia, especialmente la zona Este y Sur de la ciudad saltando las vías de tren que rodea Valladolid, los votantes son mayoritariamente socialistas. Esa división coincide de manera general con la renta media por barrio. En las zonas céntricas la renta es de más de 30.000 euros y en las periferias supera apenas los 18.000 euros según los últimos datos publicados en 2023 por el Instituto Nacional de Estadística.
Un ejemplo de ellos es el barrio Las Delicias, a la "espalda" de la estación de tren y para el que hay que llegar cruzando las vías a través de túneles o pasarelas. El soterramiento de las vías es un eterno y enconado debate que todavía sigue en la ciudad y que además ha trascendido ideologías. Son precisamente los barrios más afectados quienes hasta el momento han seguido votando a los socialistas pese a que Óscar Puente rechazó el proyecto por inviabilidad técnica. En todo caso hay que tener en cuenta que en muchas zonas de este barrio la participación electoral suele ser más baja que en las del centro.
"No me interesa la política, son todos iguales", se limita a exponer una pareja de vecinos jubilados que pasean por el barrio ejemplificando ese abstencionismo. Sí están más interesados en los comicios Raúl y Javier (nombres ficticios), de alrededor de 40 años. Reconocen que votan a partidos "progresistas", sin especificar más pero al mismo tiempo asumen la imposibilidad de que haya un cambio que desaloje al PP de la Junta. "Estamos en Castilla y León", se resignan. Manuel, de 62 años, es un "votante socialista de toda la vida" por "convicción" y porque "lo que hay enfrente es el horror". Varios colectivos sociales del barrio y por la sanidad pública han convocado este mismo viernes una nueva concentración, llevan unas cuantas, para la reapertura del Centro de Especialidades sanitarias, cerrado desde 2018.
La derecha, el foco contra Sánchez
Al otro lado de la ciudad, en las calles céntricas, María, de 56 años, se muestra tajante: "Yo voto al PP porque es inaguantable el Gobierno de Sánchez". En la caseta de los populares se encuentra este jueves Arenales Serrano, senadora del PP. En conversación con este medio asegura que lleva muchas campañas a sus espaldas y que en esta nota "mucha receptividad" de la ciudadanía en apoyo a Alfonso Fernández Mañueco y sobre todo, "mucho cabreo" con el Gobierno de Sánchez.
Además pone el foco en el papel de Puente con el mencionado soterramiento, y en el de Ana Redondo, ministra de Igualdad, con los fallos en las pulseras anti maltrato. Por otro lado dice "lamentar" la "polarización", factor que achaca a Sánchez por querer "levantar un muro". Sobre Vox dice que "los extremos radicales de un lado y de otro nunca son buenos". La caseta del partido de Abascal, a pocos metros, es un trasiego de personas. "Me llevo unos cuantos sobres (papeletas de voto) y los reparto", dice una mujer. Entre los militantes de la caseta se notan reticencias a la hora de hablar con Público. "La mejor encuesta son las urnas", se limita a decir una mujer al ser preguntados sobre sus perspectivas del domingo.
Unos metros más adelante que la del PP se encuentra una caseta de Podemos-Alianza Verde. Por allí ha estado atendiendo a los medios Pablo Fernández, portavoz nacional y ex procurador en las Cortes. "Tenemos una militancia que es oro, están 10 o 12 horas al día aquí", destaca. Almudena Villarreal, número dos por Valladolid de la candidatura que lidera Miguel Ángel Llamas, comparte esa visión y asegura que toda la gente que se acerca les dice que está de acuerdo con la sanidad pública o con el 'no a la guerra', por ejemplo. "Lo que pasa es que se piensan que esos son valores de la derecha y que nosotros somos el diablo", señala. La formación morada pelea para mantener su representación en las Cortes.
El ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha estado también este jueves en Valladolid. Ha atendido a los medios y ha participado en una reunión con entidades sociales de la ciudad junto a los candidatos de IU-Sumar Juan Gascón y Marina Echebarría. El ministro ha cargado contra los acuerdos para rebajar la lucha ante la violencia machista de PP y Vox tras el asesinato de este miércoles en Miranda de Ebro. "¿Va a volver Mañueco a hacer algo parecido?", ha afirmado. En la caseta de la candidatura se arremolinan varios militantes como Marisol, que tiene la expectativa de conseguir incluso dos procuradores. Al mismo tiempo reconoce la dificultad de la izquierda en este territorio aunque están "todos los días dando la batalla". "Da igual lo que haga la derecha aquí que parece que tienen el voto asegurado", señala.
Antonio Sánchez está haciendo una foto con el móvil a un cartel de Carlos Martínez, candidato del PSOE, en la caseta del partido. Es un veterano afiliado que ha venido expresamente desde Murcia para ver el acto de cierre de Sánchez y aprovechar para estar con varios amigos de la zona. "Prefiero prensar que hay esperanza. Nosotros vivimos la dictadura y no queremos un país así. Lo que viene es muy duro y los mayores somos conscientes de ello", señala. A pocos metros, otro contraste. Pedro (nombre ficticio) es un kioskero del centro que ejercerá el domingo su derecho a la abstención. "Hay mucha crispación. Estamos bastante desencantados y hartos, a mí me dan igual las derechas y las izquierdas", afirma.
La visión del tejido vecinal
"Creo que a la inmensa mayoría de la gente le da un poco igual pero luego hay otra otras personas muy muy implicadas y muy interesadas. Entonces hay mucho contraste entre gente que no es muy consciente de lo que realmente nos jugamos cuando hay unas elecciones y otra que se está moviendo mucho". Quien habla es Marga García, amplia conocedora de la vida vecinal en la ciudad y presidenta de la Federación de Vecinos Antonio Machado.
Según su opinión, en Valladolid se nota más polarización. "Cada vez la gente es más radical en sus posiciones y en los debates hay posiciones más enfrentadas", añade. Considera que hace falta más diálogo y argumentación y no tanto "repetir mantras de partidos políticos por ambos lados". García apunta a que esta actitud "quizá se da más en la derecha "por su planteamiento vital de más obediencia". "Se da un poco en todos los ámbitos y se está notando cuando se hace una charla o se hace cualquier cosa que hay más gente que va a la contra. Las redes sociales están haciendo muchísimo daño en general en este sentido, de crispación, de polarización y sí que se nota mucha más tensión", añade.
En 2024 David, Yustin y Rubén Martín, tres vecinos de la ciudad, decidieron crear Aldea Pucela. "Queríamos recuperar aquel espíritu de los chats de ciudad de principios de los 2000 pero adaptado al siglo XXI", señala Martín. Lo que empezó como un chat de Telegram ha crecido hasta ser una comunidad de más de 6.000 personas con foros de debate, un podcast y herramientas digitales propias. Se definen como "una plataforma de participación ciudadana independiente" sin ataduras políticas ni económicas.
"Aunque a nivel general se pueda percibir cierta fatiga o desapego hacia la política institucional, en espacios como Aldea Pucela la realidad es muy distinta. Nuestra comunidad está en constante ebullición. Hemos notado un interés real por entender qué competencias dependen de la Junta y cómo afectan al día a día de Valladolid", señala Martín a este medio. De hecho han organizado emisiones en directo con los candidatos para que los vecinos pudieran preguntarles "sin filtros". Todos aceptaron menos PP y Vox. Según explica Martín, el ciudadano no es que no tenga interés sino que a veces no encuentra canales que le expliquen de forma sencilla cómo influye el Gobierno autonómico en su centro de salud o en el transporte. "La sensación es que los ciudadanos no tiene muy claras cuales son las competencias que gestiona el gobierno autonómico", afirma.
Como García, este integrante de Aldea Pucela, reconoce que se nota la polarización política creciente. "Es un obstáculo para el progreso de la ciudad. Existe una tendencia a "nacionalizar" problemas locales y a tildar de partidista cualquier iniciativa vecinal", afirma. En Aldea Pucela, explica, lo han vivido en carne propia. "El actual Gobierno municipal nos ha intentado deslegitimar públicamente acusándonos de estar controlados por la oposición. Es una falta de altura política; no entienden que somos más de 6.000 vecinos de todas las ideologías que solo queremos una ciudad mejor. A la gente le da igual la pelea del Congreso si su calle está sucia o su autobús tarda media hora. Intentan polarizar el debate para no hablar de la gestión", afirma.
Vivienda o sanidad, principales problemas
Tanto García como Martín coinciden en señalar algunos de los principales problemas que tiene la ciudad actualmente y que son de competencia autonómica. La presidenta de la Federación de Vecinos Antonio Machado destaca que la sanidad "preocupa bastante" y cita como ejemplo el caso citado anteriormente del barrio Las Delicias. García añade los servicios sociales o temas de transporte interurbano. "La vivienda también, al final estamos todos viendo cómo van subiendo los precios de una forma incontrolable en Valladolid y están empezando a aparecer pisos turísticos como setas", afirma.
También destaca García que está aumentando la población porque mucha gente que trabaja en Madrid decide venir a vivir a la ciudad por la conexión en AVE. "La vivienda es el otro gran drama en prácticamente todos los barrios. Valladolid se está convirtiendo en una 'ciudad dormitorio' de Madrid. Con los alquileres disparados por encima de los 700 euros, estamos desplazando a los vallisoletanos de su propia ciudad y creando un efecto llamada de gente de la capital que viene a vivir y comprar casas a precios razonables para Madrid pero desproporcionados para nuestra ciudad", apunta Martín al respecto.
En materia sanitaria, desde Aldea Pucela señalan que el caso más "sangrante" en Valladolid es la reforma del Hospital Clínico Universitario que acumula más de una década de retraso. "Un hospital con 250.000 usuarios con habitaciones de 3 camas y gran parte de las instalaciones muy obsoletas impropias del siglo XXI", afirma Martín. Aparte del ejemplo de Delicias, en barrios como Arturo Eyries, Pilarica y Circular, la reforma de sus centros de salud es un "reclamo histórico", según añade.
En Aldea Pucela también citan asuntos relacionados con las infraestructuras y el aislamiento de determinados barrios, o la creación del área metropolitana que permitiría la organización y prestación conjunta de servicios como transporte, seguridad o recogida de basuras. "Es la Junta quien debe crear y dotar de financiación ese área metropolitana, pero parece que hay reticencias porque funcionaría como un ente independiente donde la Junta no tendría capacidad de decisión en la organización de los servicios", apunta Martín.
Por último, para el integrante de Aldea Pucela Valladolid tiene que decidir si quiere subir posiciones en la "liga" de ciudades de España "o quedarse atascada y atrás"." Si las instituciones siguen enredadas en la polarización y no escuchan las reivindicaciones constructivas de los barrios, el riesgo de quedarnos atrás es muy real", apunta.




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