Yolanda Díaz, la líder de la izquierda a la que aburrían los partidos
Seguirá en el Ministerio de Trabajo hasta el final de la legislatura, pero se aparta de las quinielas para liderar una futura candidatura de la izquierda alternativa
Logró aunar a una quincena de organizaciones de cara a las elecciones de 2023 y su buen resultado electoral permitió revalidar el Gobierno progresista de coalición con el PSOE de Pedro Sánchez
Al frente del Ministerio ha logrado éxitos importantes como impulsar los ERTE durante la pandemia, la reforma laboral o la regulación de las empleadas del hogar.

Madrid--Actualizado a
Yolanda Díaz se echa a un lado. No será la próxima candidata de las izquierdas alternativas, un espacio político que ha acelerado su proceso de reconfiguración este mes de febrero. Díaz no asistió a ninguno de los dos actos que se sucedieron la semana pasada, ni al protagonizado por Gabriel Rufián y Emilio Delgado, ni a la presentación de la nueva confluencia de IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar. Ya era una declaración de intenciones.
Díaz tuvo sus propios hitos fundacionales. Primero en Galicia, después en Madrid. Una dilatada trayectoria política que culmina como vicepresidenta del Gobierno, como "la mejor ministra de Trabajo que ha tenido España", según una valoración bastante compartida en su espectro ideológico, y como líder estatal de una izquierda alternativa que acumula los conflictos, las victorias y las derrotas. Hay quien la sitúa en el hilo rojo de la historia que va desde Santiago Carrillo, el dirigente del PCE en la Transición que moldeó al partido para el nuevo periodo democrático; que pasa por Julio Anguita, quien otorgó de personalidad y pensamiento propios a la izquierda contraponiéndola al todopoderoso PSOE de Felipe González; por Pablo Iglesias, que fue clave en el fin del bipartidismo y sentó las bases de la nueva política en España llevando a la izquierda alternativa hasta el Gobierno; y Díaz, la primera mujer, que reflotó lo que se venía abajo y fue pieza imprescindible para frenar lo que parecía inevitable, un ejecutivo con la ultraderecha dentro.
"La mayor virtud política de Yolanda es que tiene olfato para saber lo que la gente demanda en la calle; sobre su personalidad, se puede definir como muy trabajadora y responsable hasta el punto de que ha puesto en juego su salud". Habla de ella Alberto Garzón, exministro de Consumo y excoordinador federal de IU. Garzón y Díaz han compartido un periodo histórico de la izquierda alternativa. Unieron sus fuerzas en la refundación de IU, con la intención de sintonizar esta formación política con la nueva política que irrumpía en 2014; se alejaron cuando Díaz concurrió en 2015 en Galicia en una confluencia con Podemos que no incluía a IU, de la que él era candidato, y se volvieron a acercar ya en el primer Gobierno de coalición.
La 'mistura' como condición política
Hoy Rufián propone alianzas entre las izquierdas soberanistas y las confederales para ganar votos a Vox, "provincia a provincia". Díaz abogaba por esta mezcla de las izquierdas en 2012, cuando conformó Alternativa Galega de Esquerdas (AGE) una alianza entre Esquerda Unida y Anova, una escisión del BNG capitaneada por Xosé Manuel Beiras, con otras fuerzas políticas. Después vinieron otras muchas alianzas en las que se producía esta mistura de tradiciones políticas, como fue el caso de las mareas municipalistas que llegaron a los principales ayuntamientos del país en 2015, también en Galicia. "Fue una visionaria", explica Manuel Lago, diputado de Sumar en el Congreso, que añade: "Fue el embrión, el laboratorio de todos los proyectos que vinieron después, esa es una de sus grandes cualidades, su intuición, la capacidad de anticiparse, de ir por delante". Como coportavoz del grupo parlamentario de AGE, Díaz se enfrentaba semanalmente en las sesiones de control a Alberto Núñez Feijóo, su antagonista político, entonces presidente de la Xunta, en las que fue ganando protagonismo político. A Madrid llegó desde ese contexto.
Con En Marea se sentó en un escaño del Congreso tras las elecciones de 2015. Compartía grupo parlamentario con Iglesias, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Xavi Domènech... Le acompañaba como jefa de prensa Virginia Uzal, hoy jefa de gabinete de su ministerio. "Lo que le define es su vocación al servicio público, lo ha vivido en su casa, pensar en el común", explica de la vicepresidenta, añadiendo: "Lo que le ha hecho tomar decisiones a veces contra sí misma". "Se debe a la clase trabajadora, ese ha sido su motor y su brújula; su origen y sus convicciones fuertes le han dado además la capacidad de liderazgo, de encarnar los cambios que ha protagonizado", añade Lago, quien también conoce en profundidad a Díaz y destaca de ella "el tesón, la constancia, el perfeccionismo, el no estar satisfecha nunca, el querer siempre más y su capacidad para resistir y no rendirse". "Los años de controversia con Calviño son el mejor ejemplo de esa decisión vital no exenta de sufrimiento", prosigue, poniendo en valor que aceptara ser ministra de Trabajo "y construir un equipo capaz de hacer una política laboral ambiciosa". "Nadie, ni Sánchez ni Iglesias fueron capaces de cortarle las alas", concluye.
Precisamente su labor al frente de la cartera laboral del Gobierno le ha hecho compartir espacios de trabajo con Unai Sordo, secretario general de CCOO, quien destaca de Díaz "una combinación de pragmatismo sin perder el vínculo con las convicciones". "En la reforma laboral se expresó esto nítidamente, una apuesta rígida por una reforma más ambiciosa pero unilateral hubiera roto el acuerdo tripartito y su traslado a las empresas hubiera sido distinto, hubiera tenido efectos muchos más limitados en favor de los trabajadores", explica el líder sindical. El vínculo de Díaz con los derechos laborales le viene de cuna. Su padre fue Suso Díaz, histórico dirigente sindical de Comisiones en Galicia, fallecido en julio de 2025.
Díaz cuenta entre sus logros desde el Consejo de Ministros con la reforma laboral aprobada en 2021. Para Enrique Santiago, secretario general del PCE, los mayores éxitos de Díaz son, precisamente, "sacar adelante la reforma laboral y subir un 60% el SMI incluso confrontando con el presidente del Gobierno". "A pesar de las reticencias de la patronal e incluso probablemente de una parte del PSOE, Yolanda siempre ha visto en la subida del SMI una forma de equiparar a las trabajadoras españolas con Europa y un estímulo para luchar contra la desigualdad", destaca Lara Hernández, portavoz de Movimiento Sumar
"La apuesta por la movilización de recursos multimillonarios para sostener los ERTE simple y llanamente salvó a España del desastre", añade Sordo, recordando el peor momento de la pandemia cuando el Gobierno decretó el confinamiento. Esto lo recuerda su jefa de Gabinete, quien se encerró con Díaz en el ministerio durante aquellas trágicas fechas: "Los ERTE fue lo más difícil, pero también lo más bonito, se desplomaban los 800.000 puestos de trabajo y se pudo salvar a los trabajadores que podían estar en riesgo". Pese a ello, para Uzal el momento más feliz de Díaz al frente del ministerio fue, en 2024, "aprobar la regulación de las trabajadoras sin hogar, afecta a pocas mujeres de nuestro país, pero a las que afecta, les ha cambiado la vida". "Cuando Yolanda ve el horizonte de algo tira para allá dejándose la piel por el camino", añade Hernández, de Movimiento Sumar.
Refundación de la izquierda con Sumar
Cuando Pablo Iglesias dejó en 2021 primero la vicepresidencia del Gobierno y, después, la política partidista señaló a Díaz, quien emergió como sucesora al frente de este espacio político. Unos meses después, en noviembre de aquel año, el Teatro Olympia de València fue el escenario del germen de lo que sería Sumar. Se reunieron la propia Díaz, Mónica Oltra, Mónica García, Ada Colau y Fátima Hamed Hossain. Ni rastro de Irene Montero o Ione Belarra, excluidas del cartel, prolegómeno de una relación tortuosa hasta el día de hoy entre Podemos y el resto de las distintas izquierdas alternativas.
Unos meses después, en julio de 2022, rodeada de banderas LGTBIQ+ del Orgullo madrileño, Díaz anunciaba en el Matadero de Madrid ante miles de personas que iniciaba un "proceso de escucha" por todo el país para construir "un nuevo contrato social". La gallega recorrió el país protagonizando actos para escuchar a la ciudadanía, al mismo tiempo que elaboraba una propuesta programática de la que hizo partícipe a amplios sectores de la sociedad civil. Este periplo terminó en el polideportivo Magariños de Madrid, en abril de 2023, cuando anunció que se presentaría en las próximas generales para ser candidata de la izquierda alternativa a presidir el Gobierno. Al acto tampoco asistió Podemos.
Todo se precipitó con los malos resultados de las candidaturas progresistas en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023. Pedro Sánchez anticipaba las generales para el 23 de julio. Díaz conseguía unir a una quincena de formaciones políticas de la izquierda alternativa en la candidatura de Sumar, con Podemos dentro, pero excluyendo a Irene Montero de las listas. Contra todo pronóstico, PSOE y Sumar lograron revalidar el Gobierno de coalición.
Para Sordo, este fue su mayor acierto político: "Liderar un espacio que fue condición necesaria para evitar una mayoría absoluta mediatizada por la extrema derecha y reeditar un gobierno de coalición progresista en un mundo ya acechado por una oleada reaccionaria que España surfeó, creo que da una dimensión histórica a su trayectoria". También lo considera así Santiago, portavoz parlamentario de IU: "La mayor virtud de Yolanda es ilusionar para conseguir objetivos que parecen inalcanzables y hacerlo posible, como unir fuerzas políticas para parar a la derecha y en especial a la ultraderecha y a la vez ampliar derechos para el pueblo y la clase trabajadora". Hace lo propio Lara Hernández, que pone en valor que liderara la candidatura de aquellos comicios generales: "La asunción de responsabilidad en 2023, echarse a todo el espacio a la espalda y poner el cuerpo por todas para pelear por un hueco en la política española y en el Gobierno". "En los momentos clave de los últimos 12 años, Yolanda siempre ha aceptado su responsabilidad y se ha posicionado donde era necesaria", añade la de Movimiento Sumar.
Los 'partidiños'
La coalición Sumar mutó a grupo parlamentario en el Congreso. Y los distintos partidos encontraron, a duras penas, espacios de trabajo conjunto y toma de decisiones. Díaz se centró en el trabajo del Ministerio y dejó de lado la organización de un complejo espacio político en el que conviven distintas ideologías y formaciones de diferente rango territorial. Irene Montero había quedado también excluida del reparto ministerial, la relación con Podemos se tensó al máximo hasta el punto de que los morados abandonaron el grupo parlamentario y se marcharon al mixto en diciembre de 2024.
Díaz fundó Movimiento Sumar, un partido, "partidiño" según su propia jerga. En junio de 2024 dimitía como líder de esta formación, tras los malos resultados de las elecciones europeas, una decisión que anticipaba la de no volver a ser canidata de esta semana. La confección de la lista electoral de las europeas no estuvo exenta de tensiones y polémicas entre las formaciones. Por ejemplo, IU quedó fuera del Parlamento Europeo. La creación de Movimiento Sumar es para Enrique Santiago la peor decisión política de Díaz, "en lugar de hacer suyas todas o al menos las principales fuerzas políticas de la coalición".
A Díaz no le interesó la convulsa vida interna de las organizaciones políticas y de la izquierda. Quienes la conocen, dicen que es por su carácter fuerte y porque le aburren los debates organizativos. El futuro de la izquierda alternativa que se empezó a fraguar la semana pasada tendrá que buscar otro liderazgo. El baile de nombres cada vez es más protagonista. Yolanda Díaz tiene tarea por hacer en el Ministerio de Trabajo hasta el final de la legislatura.


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