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PP y PSOE presentan candidato en Granada tras la renuncia del alcalde de Cs

El sentido del voto del propio Luis Salvador será decisivo para elegir el nuevo alcalde. Si se abstiene, será socialista.

El alcalde de Granada, Luis Salvador, comparece ante los medios. E.P./Álex Cámara
El alcalde de Granada, Luis Salvador, comparece ante los medios. Una imagen de archivo. Álex Cámara / EUROPA PRESS

La marcha de Luis Salvador (Ciudadanos) de la alcaldía de Granada, aunque parezca extraño, deja en manos del propio Luis Salvador la elección del próximo alcalde de la ciudad. El sentido de su voto en el próximo pleno de investidura será decisivo para que resulte elegido o bien el candidato que el PP ha anunciado que presentará o bien Paco Cuenca, el exalcalde del PSOE.

El PP, para evitar que Cuenca sea elegido, necesita todos los votos de la derecha, entre los que están sus seis ediles, el de Sebastián Pérez, tránsfuga del PP, los tres de Vox, dos tránsfugas de Ciudadanos, y otros dos más, el del propio Salvador y el de otro concejal de Ciudadanos, José Antonio Huertas. Basta que falle uno solo para que Cuenca sea alcalde. La pinta que tiene es que será así: "Nosotros no vamos a votar al PSOE, nosotros no vamos a votar al PP", dijo Juan Marín, vicepresidente de la Junta y coordinador de Ciudadanos en Andalucía.

Juan Espadas, el candidato socialista a la Junta de Andalucía, se ha mantenido en comunicación con Cuenca y ejerce como líder del PSOE andaluz, según las fuentes consultadas por Público.

El procedimiento de elección de alcalde es el siguiente, según la Ley Electoral, "pueden ser candidatos todos los concejales que encabecen sus correspondientes listas. Si alguno de ellos obtiene la mayoría absoluta de los votos de los concejales es proclamado electo. Si ninguno de ellos obtiene dicha mayoría es proclamado alcalde el concejal que encabece la lista que haya obtenido mayor número de votos populares en el correspondiente municipio". En este caso, Paco Cuenca.

Aunque en el momento de anunciar su marcha, Salvador mantuvo que su idea era "favorecer un gobierno estable" y que "entre las dos posibilidades que hay solo puede ser con la lista más votada", es decir, la del PSOE, nadie se fía a día de hoy en Granada de lo que vaya a hacer finalmente el alcalde –quien renuncia formalmente al cargo este viernes–, un tipo pinturero y ambicioso.

Poco después de que Salvador afirmase eso, la dirección nacional de Ciudadanos cargó con dureza, por un lado, contra Cuenca, del que dijeron que estaba imputado –formalmente lo está, pero la Fiscalía ha pedido que se le desimpute por el caso de los fondos de formación– y, por otro, contra el PP.

Así, en un comunicado el partido de Inés Arrimadas manifestó "lamentar" que "la trama urdida en despachos desde Génova para atacar a Ciudadanos, romper el acuerdo de gobierno en Granada y, con él, la estabilidad en la ciudad, acabe entregando al Partido Socialista y a su candidato imputado por prevaricación la alcaldía de la capital granadina".

Ciudadanos mantiene a día de hoy una posición, la del acuerdo de Gobierno con el PP, que se ha revelado imposible. La amenaza y los planes de Sebastián Pérez, hoy un tránsfuga, otrora factótum del PP en Granada, de sacar de la alcaldía a Salvador a toda costa van a cumplirse.

Salvador decidió este jueves terminar con la agonía y la precariedad en la que habitaba como alcalde después de que el PP –presionados por el tránsfuga Pérez, le abandonase hace unos días. Su idea hoy es seguir, según manifestó, en el Ayuntamiento: "No me voy de Granada, no me voy del Ayuntamiento, seguiré trabajando por Granada y para Granada".

Sus intentos –y los de Ciudadanos– de recuperar para la causa a esos ediles han fracasado y la situación de Salvador, toda una anomalía democrática –gobernaba solo con el edil Huertas en una corporación de 27–, era ya insostenible.

Un pacto "inexistente"

Edmundo Bal, lugarteniente de Inés Arrimadas, afirmó que Salvador finalmente ha dejado el puesto "en interés de la ciudad, de los granadinos": "Es inviable que, con solo dos personas, el Gobierno de Granada pueda salir adelante". Bal recalcó en una rueda de prensa, según recoge Europa Press, que Ciudadanos había intentado "hasta el último minuto" que los populares regresaran al equipo de gobierno, y que, como consecuencia de su negativa, "ahora el Ayuntamiento va a ser gobernado por la lista más votada, que es lo que establece la ley".

El PP no renuncia, a pesar de la posición de Ciudadanos, a poner un alcalde de su partido. En una nota, aseguró que trabaja "para que la fuerza más votada del centroderecha ostente la alcaldía evitando que un candidato procesado e investigado por la justicia [Cuenca] asuma las riendas".

El PP reclamó a Ciudadanos que "cumpla su palabra dando paso al acuerdo alcanzado entre ambas formaciones que posibiliten la alternancia". Esta es la clave que explica la situación hoy en el ayuntamiento. Sebastián Pérez sostiene que llegó a un acuerdo con Salvador para repartirse la alcaldía: dos años Salvador, dos años él. Pero Ciudadanos no reconoce ese acuerdo: han dicho que era "inexistente".

Elías Bendodo, consejero de la Presidencia, mano derecha de Juanma Moreno, el líder del PP andaluz y presidente de la Junta, resumió hace unas semanas de este modo lo que sucedió en Granada tras las municipales: "Hubo un pacto nacional en su momento que reconocía cuatro años de alcaldía de Ciudadanos en Granada, pero a la misma hora hubo un pacto local entre PP y Ciudadanos para una alternancia de dos años más dos".

Esta bronca en Granada entre PP y Ciudadanos, los mismos socios de Gobierno en la Junta de Andalucía, no va a afectar a la estabilidad del gabinete que preside Juanma Moreno, según ha manifestado el vicepresidente Juan Marín.

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