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La presión del PSOE por el indulto de Griñán devuelve a Feijóo la iniciativa política que Sánchez le había arrebatado

El líder del PP advierte de que "no es de recibo" que el PSOE "esté cocinando un indulto sin hablar con nadie" y recuerda que los ERE de Andalucía "son el mayor caso de malversación de fondos públicos de la democracia".

18/8/22De izquierda a derecha, Zapatero, Sánchez y González el pasado octubre en Valencia.
De izquierda a derecha, Zapatero, Sánchez y González el pasado octubre en Valencia. Rober Solsona

Quizá Pedro Sánchez esperaba hace unos días un inicio del curso político con viento a favor. Porque el efecto Feijóo, que se presumía imparable hace tan sólo unos meses, había empezado a dar algunos indicios de debilidad.

Entre los excesos estivales de Díaz Ayuso y sus propias contradicciones y mentirijillas -el plan de ahorro energético, el acuerdo de la anterior dirección de su partido con el PSOE para renovar el Consejo General del Poder Judicial-, el líder del PP daba muestras de cierta incapacidad para conseguir que su formación y su modo de hacer oposición se diferenciaran de los de la era Casado.

Entre otras cosas gracias a eso, y pese a la que está cayendo, lo cierto es que Sánchez ha podido durante lo que llevamos de verano recuperar la iniciativa política constructiva, y también la capacidad para abrir y conducir debates públicos que Feijóo le había arrebatado. Pero eso fue hasta este jueves.

El anuncio de que Felipe González y José Luis Rodríguez firmarán la petición de indulto que prepara la familia de José Antonio Griñán -el expresidente de la Junta de Andalucía condenado a seis años de cárcel por prevaricación y malversación en el caso de los ERE-, devuelve el balón a Feijóo.

"No tengo ningún interés personal ni político en ver en la cárcel a un presidente del PSOE, exministro y expresidente de la Junta de Andalucía, pero no es de recibo que dentro del PSOE se esté cocinando un indulto sin hablar con nadie", se apresuró este jueves a advertir en Porto do Son (A Coruña) el presidente popular.

Feijóo incluso se mostró entrañable con Griñán y dijo entender que su situación familiar es "muy dramática", pero también se mostró muy consciente de que tiene una oportunidad única para situar de nuevo el debate en términos en los que cualquier jefe de la oposición querría tenerlo: el Gobierno es cómplice de los corruptos, y enmienda en los despachos del poder ejecutivo las decisiones que con arreglo a derecho se adoptan en los de los tribunales. Como sucedió con los indultos a los líderes del procés.

Si aquellos forzaron uno de los momentos más tensos de los últimos años entre los nacionalismos catalán y español, los ERE, recordó Feijóo representan "el caso de malversación de fondos públicos más grave de la democracia".

La disyuntiva de Sánchez no es tanto si indultará o no a Griñán, sino cuánto tiempo tendrá que tragar hasta que lo decida, porque Feijóo irá haciéndose más fuerte a medida que vayan surgiendo otras  figuras del PSOE de ayer, hoy y siempre presionándole para que Griñán no vaya a prisión -pocas veces se ha visto a un PSOE tan unido como para defender al expresidente andaluz cuando el mes pasado el Tribunal Supremo confirmó la sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial de Sevilla-.

La ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, mostró este jueves su "absoluto respeto" a la petición de indulto que presentarán a mujer y el hijo de Griñán, y añadió que el Ejecutivo la estudiará "con todo rigor". Una obviedad que no oculta que las presiones dentro del PSOE van a ponérselo difícil a Sánchez.

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