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El PSOE abre otra guerra interna por el control del partido en Galicia

Los afines al secretario xeral, Gonzalo Caballero, acusan a su antecesor, José Ramón Gómez Besteiro; al presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso; y al hombre fuerte del PSOE coruñés, José Manuel Lage Tuñas, de maniobrar en Ferraz para apartarle del poder

PSOE Galicia
Gonzalo Caballero, secretario xeral del PsdeG, con Pedro Sánchez, en una imagen de archivo. PSdeG

El Partido Socialista ha reabierto en Galicia una guerra por el control de liderazgo de la formación que amenaza con replicar en crudeza las épocas más movidas del socialismo gallego. En teoría el momento iba a ser el próximo otoño, cuando, previsiblemente a principios de diciembre, estaba previsto que el PSdeG celebrara su congreso autonómico. Pero las primeras batallas ya han empezado a librarse en los medios locales y en las redes sociales con demasiada tensión y verbo grueso como para no augurar un proceso duro y desagradable.

"No va a ser nada edificante. Todo indica que vamos a volver a dar esa imagen de desunión y peleas internas que la ciudadanía se ha cansado de repetirnos que se pagan en las urnas. Es un error", advierte un veterano socialista que, de momento, no se adscribe a ninguna de las dos facciones enfrentadas.

De un lado está el actual secretario xeral, Gonzalo Caballero, de 46 años, profesor de Economía Aplicada en la Universidade de Vigo y quien se hizo con el volante del partido en Galicia en el 2017, tras aliarse con Pedro Sánchez en los tiempos convulsos en los que el presidente del Gobierno se fajaba casi en solitario por el control del PSOE contra el susanismo, el IBEX-35 y las vacas sagradas del partido.

Del otro lado, un grupo de veteranos socialistas gallegos -algunos también sanchistas de origen- críticos con la dirección autonómica y encabezados por el presidente de la Diputación de A Coruña y alcalde de As Pontes, Valentín González Formoso, y el ex secretario xeral y ex presidente de la Diputación de Lugo, José Ramón Gómez Besteiro. Según varias fuentes, ambos estarían engranados en la sombra por José Manuel Lage Tuñas, hombre fuerte del PSOE coruñes y concejal de Economía y Hacienda en el Gobierno de la alcaldesa de la ciudad, Inés Rey.

En el medio de ambos grupos figuran una troupe dealtos cargos y militantes con pedigrí que todavía no se han posicionado públicamente, desde la propia Inés Rey al todopoderoso alcalde de Vigo y tío de Gonzalo, Abel Caballero, pasando por el delegado del Gobierno, José Miñones, o el alcalde de Santiago, Xosé Sánchez Bugallo, entre otros.

Los movimientos de guerrilla se iniciaron este verano, tras sendas visitas de Gómez Besteiro y González Formoso a la sede del PSOE en Ferraz para, presuntamente, buscar apoyos en Madrid a una candidatura alternativa para enfrentarse en el congreso de diciembre a Caballero, a quien responsabilizan de los resultados de las autonómicas de hace un año. Pese al descalabro de las antiguas mareas, el PSdeG no logró renovar su tradicional condición de segunda fuerza en Galicia tras el PP, porque los votos de las mareas se fueron al BNG.

Poco después de aquellas visitas a Ferraz, el secretario de Organización de Caballero, José Antonio Quiroga, publicó un artículo en El Progreso de Lugo criticando a sus compañeros y acusándoles de "deslealtad" por tratar de reinstaurar un sistema "de rancias baronías" lastrado por las "pesadas mochilas" que, a su juicio, arrastran.

Para quien sepa leer entre líneas resulta evidente que Quiroga se refería a la situación judicial de Gómez Besteiro, investigado por una serie de delitos de corrupción de los que, sin embargo, todo parece indicar que quedará libre sin culpa alguna tras años de sufrir penas de telexornal (el telediario de la Televisión de Galicia). También a que Lage Tuñas hubiera realizado trabajos de consultoría para la Diputación de Ourense, presidida por el polémico José Manuel Baltar, a su vez aliado con el no menos polémico alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome.

En el PsdeG el artículo de Quiroga relacionando a compañeros del partido con corruptelas y jugarretas, no sentó nada bien. Quizá no sirva para aventurar su posicionamiento futuro, pero en las redes en seguida empezaron a circular reproches. "Desafortunadas palabras para un secretario de Organización", dijo el delegado del Gobierno, José Miñones. "Feijóo estará encantado", añadió el ex alcalde de Fene y concejal en Pontevedra Iván Puentes.

De momento, las dos facciones reconocen que la guerra está servida. "No va a ser un congreso de guante blanco, desde luego", afirman fuentes próximas al presidente de la Diputación Provincial de A Coruña y quien, según personas cercanas, no descarta encabezar la candidatura alternativa a Caballero tras el fiasco de las autonómicas. "En las autonómicas teníamos las condiciones idóneas para desbancar a Feijóo. El Gobierno de España, tres diputaciones provinciales -A Coruña, Lugo y Pontevedra-, las alcaldías de Ferrol, A Coruña, Santiago, Lugo, Vigo... Pero Gonzalo no es un buen candidato, y en Ferraz ya lo dan por amortizado", apuntan. La dirección federal, sin embargo, no se pronuncia. Al menos en público.

Por su parte, los próximos a Caballero subrayan que el PSOE logró subir en porcentaje de voto allí donde la organizaciones provinciales apostaron por apoyar al candidato -dos y 4,5 puntos más en Ourense y Pontevedra, respectivamente, con respecto al 2016-, y que los malos resultados se dieron, precisamente, en las provincias con direcciones díscolas -Lugo y A Coruña cayeron 1,6 y 0,4 puntos, respectivamente-.

Sostienen además que el propio partido descartó pedirle a Caballero que dimitiera, entendiendo que los comicios se habían celebrado en unas circunstancias excepcionales. Es decir convocados, desconvocados y vueltos a convocar en plena pandemia, tras un severo confinamiento que elevó la abstención al 51% y con Feijóo adueñado de los telediarios de la TVG a rueda de prensa diaria como si fuera el Fernando Simón de Galicia.

"Lo que hay desde hace tiempo es una trama organizada para intentar tumbar al secretario xeral del partido por parte de un sector minoritario que ha hecho política a la contra, y que en las autonómicas, en el mejor de los casos, ni siquiera hicieron campaña por el PSOE", señalan fuentes próximas a la dirección nacional gallega, que apuntan de nuevo a Lage Tuñas cuando indican que "el problema es la organización provincial de A Coruña".

Por su parte, las fuentes de los críricos con Caballero se limitan a esgrimir el argumento que más pesa en la mochila de Caballero: "Es el único derrotado del PSOE en autonómicas que no ha dimitido".

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