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La quiebra de Adelante Andalucía va camino de los tribunales

Teresa Rodríguez recurrirá su expulsión y la de siete diputados más del grupo parlamentario

-La presidenta del grupo parlamentario de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, en su escaño en la sesión de control al Gobierno que ha tenido lugar hoy en el Parlamento de Andalucía en Sevilla. EFE/Julio Muñoz
La presidenta del grupo parlamentario de Adelante Andalucía, Teresa Rodríguez, en una imagen de archivo. EFE/Julio Muñoz

raúl bocanegra

De los 17 diputados que la coalición de izquierdas y andalucista tiene en la Cámara, solo seis , los de IU, apoyan el escrito presentado por la portavoz de Adelante Andalucía, Inmaculada Nieto (IU), que acabó, con los votos en la Mesa del Parlamento de PSOE, PP y Vox, por echar a ocho diputados del grupo parlamentario, entre ellos, su presidenta, Teresa Rodríguez.

De los nueve que se han quedado en el grupo, tres, Maribel Mora, Ana Villaverde y Mari García, han reclamado ya "la inmediata reincorparación de los diputados y diputadas de pleno derecho de Adelante Andalucía" y han acusado a IU y Podemos de utilizarlos para una "jugada desleal y unilateral". "No hay nada que nos diferencie de nuestros ocho compañeros y compañeras que han expulsado", aseguran en una nota.

La quiebra de Adelante Andalucía, consumada este miércoles, lleva así camino de acabar en los tribunales. La expulsión decretada por la Mesa tras la petición de Nieto será recurrida "en todas las instancias posibles". "Jurídicamente no tiene ningún recorrido y supone una vulneración de derechos de representación parlamentaria. Se van a pedir también medidas cautelares", aseguraron fuentes cercanas a Teresa Rodríguez.

La discordia en Adelante Andalucía ha acabado por estallar de una manera abrupta y muy desagradable, y la desolación predominaba en el estado de ánimo del grupo, entre los diputados y diputadas de ambas posturas.

"Está claro que quieren destrozar Adelante Andalucía como una alternativa desde Andalucía y que no se pliega al bipartidismo. En plena pandemia esto es una idea horrible que solo refuerza a Moreno", consideran Mora, Villaverde y García.

Por el lado de Podemos e IU creen que la situación había llegado al límite y que la actitud de los anticapitalistas, con decisiones unilaterales, "usurpación" de la marca incluida, que dañaban las expectativas de la coalición en Andalucía, obligaban a tomar decisiones.

El acuerdo de la Mesa se tomó en contra del criterio expresado por el letrado, Ángel Marrero, que no es vinculante, y el de la propia presidenta de la Cámara, Marta Bosquet (Ciudadanos), que se abstuvo en la votación. Ambos preferían esperar a estudiar el tema más a fondo.

En conversación telefónica con Público, Bosquet manifestó que ella pretendía que la decisión se tomase "con las armas jurídicas suficientes" y que se "pospusiese hasta tener un informe de los servicios jurídicos".

El escrito de Nieto se había presentado un día antes y no había dado tiempo material para estudiar con la pausa necesaria un asunto tan grave, y con escasos antecedentes. "No pretendía defender una postura ni decir quién tiene razón, sino preservar el derecho de los 109 diputados y resolver las dudas", dijo Bosquet a Público.

El letrado Marrero expuso, según fuentes parlamentarias, que, en su opinión, los diputados que IU y Podemos querían expulsar del grupo debían haber sido escuchados antes de proceder a su expulsión.

Sin embargo, la mayoría parlamentaria se impuso en la Mesa. PSOE, PP y Vox votaron a favor de la expulsión. "Defendemos la legitimidad de los portavoces parlamentarios. Entendemos que la mesa no debe entrar ni valorar cuestiones internas de los grupos. Hay un escrito de la portavoz al que había que dar trámite", afirmaron fuentes socialistas.

Algunas claves sobre la ruptura

Pero ¿cómo se ha llegado a esta situación dos años después de las elecciones del 2018 en las que sacaron esos 17 escaños? ¿Por qué se ha quebrado un proyecto que nació con voluntad de mayorías y de dar la batalla a la hegemonía del PSOE en Andalucía por la izquierda.

Las razones, como en todo proceso complejo y profundo, son muchas y variadas, pero existen dos claves fundamentales que ayudan a comprender las causas de la ruptura del proyecto común, de la confluencia en Andalucía.

Por un lado, el fracaso electoral. La suma de las derechas y la ultraderecha, por primera vez en la historia de la autonomía, les daba para gobernar, lo que condenaba a Adelante a otros cuatro años de oposición y, esta vez, con el PSOE, por primera vez, como compañero de viaje, lo cual provocó cierto desencanto.

Y, por otro, la irrupción en el sistema de la ultraderecha y la decisión de Pablo Iglesias, el líder federal, de entrar en el Gobierno con los socialistas, consumada tras los comicios del otoño del 2019.

Teresa Rodríguez y sus tesis, hacer presidente a Pedro Sánchez, pero negociar medida a medida, presupuesto a presupuesto, perdieron una consulta llevada a cabo por Podemos entre la militancia sobre si se debía o no cogobernar con el PSOE.

Entre otras razones, esa llevó a Teresa Rodríguez y a Anticapitalistas a dejar el partido y a lanzarse a impulsar una renovación de la coalición Adelante Andalucía, una opción que se pretendía tomara la forma de una gran confluencia confederada con Madrid al modo de En Comú Podem.

Esto conllevaba cuestiones inaceptables para la nueva dirección de Podemos y para IU, que han venido defendiendo un proyecto en clave federal, alineado con las políticas del Ejecutivo de coalición en Madrid y con el claro objetivo, sin despistes, de acabar con el gabinete de la derecha, apoyado en la ultaderecha, en Andalucía.

El pasado verano, las conversaciones de paz, por así llamarlas, ya con una nueva dirección en Podemos Andalucía, dirigida por Martina Velarde, estallaron de un modo abrupto. La desconfianza predominó.

IU y Podemos, que ya venían convencidos, se terminaron de convencer definitivamente de que Rodríguez lo que pretendía en realidad era quedarse con la marca Adelante Andalucía, que se había formado en origen gracias a la confluencia de ambas organizaciones, IU y Podemos, entonces liderada por Rodríguez, junto a otras fuerzas andalucistas, Primavera Andaluza e Izquierda Andalucista.

El debate en torno a la marca Adelante Andalucía, a quién pertenece, y lo que debía y no debía ser es el que ha predominado en los últimos tiempos. Una discusión como esa, en torno a un nombre, a unas siglas, solo revelaba una profunda desconfianza, que no ha sido posible reconducir. Así, ni los afectos ni las prioridades políticas y estratégicas en el grupo parlamentario eran ya compartidos.

"Es evidente que esta situación que está enrareciendo las relaciones en el ámbito de la coalición en algún momento tendría su traducción también en la vida del grupo parlamentario. En cualquier caso, trataremos de ser personas razonables, sensatas y establecer un marco de trabajo político en una situación complicada de gestionar", reflexionó Nieto, en una comparecencia ante la prensa este miércoles.

En conclusión, hace ya un tiempo que había dos proyectos, con grandes coincidencias ideológicas, pero querencias diferentes. Por un lado, el de Teresa Rodríguez, las fuerzas andalucistas y anticapitalistas y, por otro, el de Unidas Podemos.

Ahora, el aldabonazo de Podemos e IU que consideran a Rodríguez y a todos aquellos que dejaron Podemos con ella unos "tránsfugas" y la expulsión del grupo Adelante Andalucía, con los votos de PSOE, PP y Vox, deja a IU y Podemos, a la espera de los tribunales, en posesión de la marca en el ámbito parlamentario y, también, de la subvención electoral.

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