Este artículo se publicó hace 9 años.

Rescatando a Grau Viader de las cunetas literarias

Milicianos republicanos hechos prisioneros de los sublevados durante la Batalla de Guadarrama (1936).
Milicianos republicanos hechos prisioneros de los sublevados durante la Batalla de Guadarrama (1936).

Madrid--Actualizado a

Publicidad
Publicidad

-Es un autor que recuperáis prácticamente de la nada. Yo había oír hablar de él casi como una anécdota literaria. Un preso de los campos de concentración que cuenta su experiencia con más o menos fortuna literaria. Pero, la verdad, ahora que lo tengo en las manos lo descubro como un gran estilista. No es un refugiado que garabatea su experiencia. Creo que hubiera sido escritor sin vivir esa experiencia. ¿A qué se debe tanto olvido?

Publicidad

Llama la atención, ¿no? Porque la población reclusa en los campos franquistas fue ingente. Aunque no hay cifras oficiales, se estima que en 1939 había entre 400.000 y 500.000 reclusos. Y aun en 1947 quedaban unos 30.000. Y es gente de una generación que se educa en la República, en una época en la que el papel del intelectual español tenía cierta consideración social y política.

El escritor gallego Suso de Toro escribió estos días un artículo, en diario.es, en el que apuntaba que la literatura sobre nuestra guerra civil y el franquismo que se promociona en los grandes medios es equidistante, políticamente correcta, como si ambos bandos tuvieran la misma legitimidad histórica. Hay como excesivo celo para no ofender. Él citaba el caso de Javier Cercas, por ejemplo. Y añade mi paisano que en el panorama cultural “se ahogan otras miradas”. ¿Tú piensas en eso cuando publicas un libro como Cautivos y desarmados?

Quiero profundizar más en lo que te pregunté sobre la equidistancia. Es como si todavía nuestra sociedad y nuestra cultura tuvieran una actitud amedrentada, posderrotada y acomplejada para abordar aquello.

También molesta especialmente el mantra con que se reciben en la calle las revisiones artísticas, académicas o intelectuales de lo que sucedió entonces. El mantra despectivo ‘otra película de la guerra civil’, ‘otro libro de la guerra civil’ no se le quita a muchos españoles de la boca. Por no hablar de la enseñanza que se imparte en los institutos. Se le da menos importancia a la Guerra Civil y al franquismo que a la lista de reyes godos

De hecho, todavía se le conoce popularmente como el Canal de los Presos.

Cuando vamos a Francia a presentar libros, mis amigos escritores y yo nos asombramos de eso. Se habla mucho entre nosotros. En Francia percibimos un interés mucho mayor que aquí por nuestra Guerra Civil, por el franquismo, por las secuelas franquistas que quitan credibilidad a nuestro proceso democrático. Allí lo que quieren son más libros de nuestra guerra civil y más películas de nuestra guerra civil.

Publicidad

Sin embargo, ahí estáis desenterrando a Grau de su no-lugar en nuestra historia literaria. De su cuneta franquista particular.

Con esto que me dices, parece que los españoles vamos perdiendo una y otra vez la misma guerra civil. Qué hartazgo. Es como una derrota que no se acaba nunca.

Las grandes editoriales apuestan por la seguridad de los textos más amables sobre aquello.

Anibal Malvar

Periodista

Comentarios de nuestros socias/os