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Situación Compromís Joan Baldoví: "La actitud beligerante de la derecha hará ampliar la mayoría en torno a este nuevo gobierno"

Abordamos con el diputado de Compromís la sostenibilidad de esta nueva legislatura, los retos de los nuevos tiempos y las demandas valencianas.

El diputado de Compromís, Joan Baldoví, durante su intervención en el Congreso. EFE/Mariscal

Hèctor Serra

Tras revalidar su escaño en el Congreso hasta dos veces en un mismo año, Joan Baldoví afronta la nueva legislatura "moderadamente optimista". El diputado de Compromís se muestra satisfecho porque, por primera vez, un partido valencianista ha contribuido a la gobernabilidad en el Estado, además de acordar una agenda valenciana que pone la lupa sobre la infrafinanciación que sufre el País Valenciano.

Con todo, el de Sueca recuerda que la mejora de la financiación es cosa de los 32 diputados que representan el territorio valenciano e invita a insistir en la demanda, especialmente a los diputados del PSOE y Unidas Podemos. Abordamos con el diputado estas exigencias, la sostenibilidad de la legislatura y los retos de los nuevos tiempos.

Atendiendo al documento que firmaron con el PSOE, la agenda valenciana pasa por pedirle al Estado que cumpla la ley...

Tan sencillo como esto: cumplir la ley. En el caso de la financiación, hace cinco años que debería haber sido aprobado un nuevo modelo. En cuanto a la dependencia, la ley marca bien claro que el Estado asume el 50 % y las comunidades autónomas el otro 50 % ; aquí estamos asumiendo ahora el 88 %, poca broma. Y, en el caso de las inversiones, lo que dice la reforma del Estatut, aprobada con amplísima mayoría —sólo con la abstención de Ciudadanos—, es que las inversiones territorializadas en el País Valenciano deben acercarse a nuestro peso demográfico, no como ocurre ahora. Por tanto, lo que estamos pidiendo nosotros es algo tan de sentido común como que se cumpla la ley.

Un Estado que pontifica ante las autonomías sobre el cumplimiento de la ley y...

... y es el primer incumplidor. En el caso del pueblo valenciano, es palmario. Yo he visto reconocer en sede parlamentaria a Rajoy y Sánchez, a Montero y Montoro, el problema de la infrafinanciación. El nuevo ministro de Seguridad Social, presidente del AIReF, lo ha reconocido también. Todo el mundo dice que es un sistema absolutamente insostenible para valencianas y valencianos.

Sin atender estas demandas, es complicado avanzar en el autogobierno...

Con esta financiación, gestionamos con mucho sacrificio. Nos da para atender las necesidades absolutamente básicas, pero hay muchas otras que no podemos ni plantearnos; es una situación de emergencia. Y debemos pensar también que la cuarta parte de nuestro presupuesto se va a pagar una deuda que, en gran medida, no hemos generado. Esto hace que se abandonan muchas otras políticas que, por ahora, no se pueden dotar con recursos suficientes.

Hace referencia a la deuda histórica, ese acumulado generado por la infrafinanciación endémica, pero lo cierto es que el acuerdo firmado con el PSOE no hace mención...

Probablemente, si en vez de ser un solo diputado, fuéramos cinco, la palabra "deuda" hubiera aparecido en el documento. Muy probablemente.

Dice el gobierno español que debe reflexionar sobre la asunción de esa deuda...

"Ya no vale chutar la pelota y adelante: hay que debatir un nuevo modelo de financiación y buscar las mayorías"

La deuda es estructural; es del Estado. Es una deuda absolutamente injusta e injustificada para nosotros; no tenemos que pagar por la desidia de otros gobiernos que aprobaron un sistema de financiación deficiente y que no han hecho nada para cambiarlo. Tendremos que hablar del tema. Pero la deuda valenciana no puede crecer todos los años unos cuantos millones más: cuando entró Zaplana a la Generalitat en 1995, los valencianos debíamos 2.500 millones de euros y hoy estamos por los 47.000 millones. Puede haber habido malas políticas y malos gobiernos, pero una parte de esa deuda es absolutamente ilegítima, no se nos puede imputar a los valencianos porque no la hemos generado. Insisto: es una deuda fruto de un Estado que no envía el dinero que corresponde para hacer lo que el mismo Estado te encarga que hagas. De momento, lo que hemos conseguido es que en ocho meses se debe poner sobre la mesa una propuesta de un nuevo sistema de financiación. Ya no vale chutar la pelota y adelante: hay que debatir un nuevo modelo e intentar buscar las mayorías.

Sí, pero en el caso de que se mejorara ese sistema, si se ha de cargar con esta mochila, estamos poniendo palos en las ruedas de nuevo...

Es un problema que tarde o temprano tendrá que afrontarse. Si hubiera sido por Compromís, la palabra "deuda" figuraría en los papeles que hemos enviado reiteradamente, pero a veces en los pactos no se llega a una redacción de los puntos como todas las partes querrían.

¿Confían en que el nuevo gobierno español atienda estas demandas?

Una semana después de firmar el pacto, debemos confiar en que sea así. Compromís ha cumplido con su parte del acuerdo: siempre hemos apostado por un gobierno progresista cuando ha habido esta posibilidad. De hecho, si por nosotros fuera, este gobierno hubiera nacido en 2016. Apostamos por él pero entonces el PSOE prefirió explorar otra vía y ahora se ha demostrado que sólo había una vía, que era por la que nosotros apostábamos. Esperamos que los nueve puntos del documento se cumplan y estaremos vigilantes durante la legislatura. No sólo en beneficio de los cinco millones de valencianas y valencianos, sino también de los 47 millones de ciudadanos del Estado. Porque cuando hablamos de financiación, de dependencia, de agricultura... hablamos de problemas generales.

En una eventual negociación multilateral de un nuevo sistema de financiación, y teniendo en cuenta las diferencias de criterio entre autonomías, ¿cuáles son las líneas rojas de Compromís?

Te lo diría de una manera que se pueda entender claramente: coste del servicio. No nos mareemos con variables; en el País Valenciano también tenemos despoblación y dispersión de población. La fórmula es clara: el coste del servicio. Si el Estado te encomienda prestar la educación o la sanidad, hay que transferir el dinero que cuestan esos servicios. Lo que no puede ser es no disponer de los recursos para afrontar con igualdad de condiciones con otras comunidades autónomas esas competencias.

¿Invita al optimismo la coyuntura?

"Habitualmente soy optimista, ahora soy moderadamente optimista"

Yo que habitualmente soy optimista, ahora soy moderadamente optimista. La mera visión de una derecha cerril nos hace reflexionar a las fuerzas progresistas de la necesidad de que esta legislatura llegue a buen puerto, que sea productiva. Creo que la actitud beligerante, tabernaria y tumultuosa de esta derecha hará que haya más cohesión en el gobierno y que exista una mayoría mucho más amplia que la que hizo a Sánchez presidente. 

¿Los presupuestos son la prueba de fuego de este nuevo gobierno?

"Todos deberemos tener la generosidad necesaria para la aprobación de unos nuevos presupuestos"

No se puede estar prorrogando sistemáticamente los presupuestos que hizo Montoro; la mayoría social que sustenta este nuevo gobierno no es la que sustentaba aquel gobierno. No serviría de nada haber posibilitado un gobierno progresista y que no seamos capaces de tener unos nuevos presupuestos. Compromís votó a favor de los que se presentaron a principios de 2019, que finalmente no fueron aprobados, y entendíamos que eran mejor que los de Rajoy: en clave valenciana, nos acercábamos al 10 % de la inversión territorializada. Vale la pena dar dos pasos adelante antes que tener la posibilidad de dar cincuenta para no acabar dando ninguno. Todos, tanto el gobierno como la mayoría que lo ha permitido, seremos conscientes de que tendremos que tener la generosidad necesaria para la aprobación de unos nuevos presupuestos. Y, con ellos, esta legislatura puede durar dos o tres años sin demasiados problemas.

Cuando se habla de financiación, ¿no se plantean tener las llaves de la caja?

Esta ha sido una reivindicación histórica de los valencianistas: aspirar a una hacienda valenciana. Es decir, recaudar nosotros los impuestos, ver cuáles son los servicios que presta el Estado en nuestro país, hacer una suma y una resta, y transferir ese dinero. Lamentablemente, esto no es así para las autonomías que tenemos el régimen común. Pero es una de las aspiraciones a largo plazo de una formación como Compromís.

Se ha dicho que el gobierno de Sánchez bebe del imaginario del Botànic. ¿Está condicionado a partir de ahora el Botànic a la sostenibilidad del nuevo gobierno?

Lo reconoció el candidato Sánchez, que algunas medidas que tiene previstas el nuevo gobierno español están inspiradas en medidas que el gobierno del Botànic ya aprobó en los primeros años. Pero yo creo que no se debe mezclar. El gobierno del Botànic debe tener un camino con independencia de lo que pase en Madrid. Los ciudadanos valencianos no entenderían que alguien fuera capaz de poner en peligro la estabilidad del gobierno progresista en el País Valenciano por lo que pasara en Madrid. No podemos decepcionar las aspiraciones de los ciudadanos valencianos.

En el acuerdo con el PSOE, no hay ninguna referencia a la revitalización de los rasgos identitarios del pueblo valenciano...

"Cuanto más diverso sea este Estado, será más rico"

Bueno, se trata de un acuerdo de investidura y la revitalización de los rasgos identitarios sería más bien una tarea del gobierno valenciano que no del español. Ahora bien, para mí revitalizar la identidad pasa porque los valencianos tengamos las mismas oportunidades de desarrollarnos como pueblo que tienen otros territorios del Estado. Y eso pasa por los puntos que hemos firmado. Hay una cuestión de la que nadie prácticamente habla. Aunque el peso de la agricultura sobre el PIB es pequeño, por el contrario, identitariamente, todos los valencianos tenemos en el corazón una hanegada, un naranjo, un olivo o un almendro. Llevamos una parte de labrador dentro de nosotros. Y creo que hemos sido los únicos que hemos hablado de agricultura, de singularizar la agricultura mediterránea en la nueva Política Agrícola Común, de combatir las plagas que asolan nuestros campos, de estudiar las incidencias que conlleva la entrada de productos de países terceros y medidas de compensación. Esto también es hablar de la identidad valenciana.

En una entrevista reciente publicada por 'El Temps', uno de los sindicatos mayoritarios del campo se mostraba decepcionado con la defensa del sector agrario y ganadero que se había hecho desde el Botànic...

A veces los gobiernos despiertan unas expectativas y a veces tienen los recursos que tienen. Una parte importante de esa infrafinanciación afecta precisamente sobre los recursos que tiene nuestra Conselleria de Agricultura. Con todo, la actual consellera Mireia Mollà está defendiendo con convicción los intereses de nuestra agricultura y me consta que lo ha hecho con firmeza ante los ministros de Agricultura y Medio Ambiente.

Le comentaba lo de la cuestión identitaria porque, como sabe, en otros acuerdos para la investidura sí hay referencias al apoyo a la lengua propia, lo que no ocurre en el acuerdo Compromís-PSOE. Por ejemplo, el acuerdo entre PSOE y BNG incluye la recepción de la radio y la televisión portuguesas. Aquí aún no se ha materializado el antiguo compromiso que contrajeron de avanzar en la reciprocidad de todos los medios de comunicación en lengua catalana...

El trabajo de Compromís no se acaba en este documento. Y sí, esa es una tarea que estaría bien que los presidentes autonómicos empezaran a hacer también en Madrid; no sería sólo un trabajo nuestro. Tenemos, además, un president que proviene de una comarca limítrofe con Catalunya, que además es periodista, y que podría impulsar esa reciprocidad. Para nosotros no se entiende que no se puedan ver canales en nuestra lengua, es una anomalía. Creo que en esta legislatura, teniendo un gobierno favorable en esta Generalitat, en la de Catalunya y en el gobierno de España, sería el momento de acabar con la anomalía. Tiene una solución fácil y rápida. De hecho, ya estamos viendo cómo se están emitiendo series de allí aquí y viceversa.

¿Es ya el momento de afrontar la plurinacionalidad del Estado?

"Mientras algunos hablaban de más uniformidad, se ha conseguido el Congreso más plural"

Es un momento en que los ciudadanos han dado una gran lección. Mientras algunos hablaban de más uniformidad, se ha conseguido un Congreso más plural que nunca. Probablemente porque muchos ciudadanos han entendido que los diferentes gobiernos anteriores no han tenido claro que este es un estado diverso, plural, plurilingüe. Y que, cuando se aprueban presupuestos, no hay que pensar sólo qué es lo que pasa de la M-40 hacia dentro. Hay que pensar que los presupuestos pueden ayudar a contribuir a que el conjunto del Estado sea más competitivo. Así lo consideramos cuando se habla de liberar la AP-7 o del Corredor Mediterráneo para que podamos poner nuestros productos en Europa de manera más barata. Cuanto más diverso sea este Estado, será más rico. Y se debe perder cualquier tipo de miedo. Hay muchos estados federales que son modelo de respeto a la diversidad.

Estos días nos ha recordado con sus intervenciones que proviene del ámbito educativo. No puedo evitar preguntarle, aprovechando la ocasión, ¿cuáles cree que son los retos más urgentes que necesita la escuela?

Primero, como decimos los valencianos: amb diners, torrons (con dinero se puede hacer de todo). Debe aumentar el gasto educativo, es esencial. La educación es una herramienta fundamental para que los países sean competitivos. También se debería abordar una nueva ley de educación que entienda que la diversidad lingüística no es ninguna amenaza sino una riqueza. Pienso en Bélgica, Suiza, Canadá ... Probablemente si los alumnos de todo el Estado tuvieran la posibilidad de estudiar o conocer una segunda lengua estatal estaríamos haciendo un gran servicio al respecto. A mí, por ejemplo, me hubiera encantado tener nociones de euskera. Sobre la religión, es algo de estricto ámbito privado y no se debería estudiar en las escuelas. Siempre pienso en la Biblia: a dios lo que es de dios, y al César lo que es del César.

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