8M¿Es feminista la justicia? Las juezas son mayoría pero la perspectiva de género sigue pendiente
La elevada presencia de juezas y magistradas en la judicatura no se traduce en una distribución igualitaria entre los diferentes órganos judiciales: los hombres siguen ostentando la mayor parte del poder.

Madrid--Actualizado a
Las mujeres representan el 58,2% de los jueces y magistrados en activo en España, según se extrae del último Informe de la Carrera Judicial de 2025. No fue hasta la década de los 60 cuando pudieron acceder plenamente a la judicatura en igualdad de condiciones. Y, desde entonces, su trayectoria ha sido imparable.
Según Funcas, a mediados de los años 90, ellas eran el 30% de los jueces y magistrados en España. En 2013, superaron por primera vez el 50%. En 2026, las mujeres volvieron a ser amplia mayoría en la nueva promoción (el 70,25 %), según informó el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Sin embargo, el reto de que la judicatura integre la perspectiva de género todavía no puede darse por superado. "Los jueces deben juzgar con perspectiva de género, que es perspectiva de igualdad, pero no es lo habitual", señala la vicepresidenta de FeMes, Altamira Gonzalo.
Como ejemplo, la jurista feminista expone un trabajo "exhaustivo" de la Asociación de Mujeres Juristas Themis en el que, a través de 1.178 resoluciones judiciales sobre procedimientos en los que existía una denuncia por violencia de género, solo en el 29,82% de las sentencias dictadas entre 2022 y 2023 se hacía mención explícita a dicha violencia.
En cuanto a la protección de la infancia, el informe pone de manifiesto que en el 88,62% de los casos no se adoptaron medidas para suspender o limitar la patria potestad del progenitor violento. Es más, en un 9,6% de los casos se otorgó la custodia exclusiva al padre denunciado o incluso condenado por violencia machista.
Cabe señalar que conductas como la negativa a suspender las visitas con el padre maltratador han dado lugar a severos rapapolvos a España por parte de destacados organismos internacionales en la lucha contra la violencia machista, como el Comité de la CEDAW o el GREVIO.
El sistema judicial, ¿una piedra en el camino para las víctimas?
En el marco de la falta de perspectiva de género, uno de los casos recientes más sonrrojantes fue el polémico interrogatorio del juez Adolfo Carretero a la actriz Elisa Mouliaá en la causa contra el expolítico Íñigo Errejón por presunta agresión sexual, cargado de preguntas misóginas.
"Es una de las mejores pruebas de que se juzga sin perspectiva de género. Porque se trata de culpabilizar a la víctima y de revictimizarla", resume Gonzalo, que agrega: "Tenemos un problema importante en España en la lucha contra la violencia machista en el ámbito judicial y no lo podemos restringir solo la judicatura, sino a la la Fiscalía y los gabinetes psicosociales, entre otros actores, lo que pasa es que es más grave cuando quien tiene esa falta de visión igualitaria es el juez, que es quien decide".
Esta y otras formas de proceder, como la negativa del juez a conceder especial protección a las pruebas de la denunciante del ex DAO, tienen un impacto demoledor: ponen piedras en el camino para acudir a la justicia, por lo que las víctimas quedan privadas de cualquier protección, como el Sistema VioGén. Muestra de ello es que el 70% de las mujeres asesinadas por violencia de género en 2024 no había denunciado previamente.
En palabras de Cira García, jueza de la plaza 14 sección de violencia sobre la mujer del tribunal de instancia de Madrid, "el sistema judicial no puede nunca convertirse en un sufrimiento adicional para estas mujeres, pero desgraciadamente, sigue siendo así". Y es que, "cuando ven un interrogatorio como el del juez Carretero o la denuncia por acoso al alcalde del PP en Móstoles, casos en los que la mujeres son culpabilizadas y doblemente revictimizadas, se lanza un mensaje del coste tan grande que tiene denunciar".
En este sentido, más allá de llamar a respetar los protocolos para proteger a las víctimas de violencia machista, como salvaguardar la identidad de las víctimas, esta jueza, que también forma parte de la red de expertas de la Comisión de Igualdad del CGPJ, aboga por seguir trabajando para que el mensaje que se transmita sea el de la confianza hacia el sistema policial, judicial e institucional.
¿Qué se puede hacer para que las víctimas confíen en las instituciones y den el paso de denunciar? García responde alto y claro: "¿Cómo le dices a una mujer que denuncie si lo primero que la van a acusar es que la denuncia es falsa? Aquí tendría que haber una responsabilidad política e institucional mucho más seria. Al final las leyes van por un lado y quienes las explican también tienen que ir en consonancia con esa perspectiva de género, pero luego también la sociedad tiene una función importante. Eso excede muchas veces de lo que es el ámbito jurídico".
Refuerzo de los juzgados de violencia sobre la mujer
Cira García también apuesta por seguir reforzando los juzgados de Violencia sobre la Mujer. Desde octubre de 2025, los órganos judiciales que gestionan esta materia han asumido también las competencias en materia de violencia sexual. "Esto ha supuesto un incremento importante del número de asuntos que llevamos en unos juzgados ya de por sí sobrecargados", narra García.
Por un lado, esta jueza alerta del aumento "significativo" del número de asuntos cada año. Y a esta situación se le añade nuevos casos que "requieren una especial complejidad para dar todas las garantías a la víctima". En ese sentido, el refuerzo de los órganos que se prometió por parte del Ministerio de Justicia ha sido "insignificante o ridículo".
"En el caso de Madrid, se han creado tres plazas de juez, y se han dotado con funcionarios de otros juzgados. Habrá que esperar un año para ver en qué se ha traducido, pero por lo pronto se traduce en procesos más largos, lo que lleva a la revictimización, y reduce la posibilidad de dedicar el tiempo estimado a cada asunto", describe.
¿Cómo se forman los jueces?
Otro elemento importante para que la judicatura tenga una visión con perspectiva de género es la formación, que es competencia del órgano de gobierno de los jueces. En este punto, Lucía Avilés, presidenta de la Comisión de Igualdad del CGPJ, destaca: "La formación que se da a los jueces hoy día no es la que recibían hace 15 años, igual que la sitación que tenemos en los juzgados y tribunales ahora no es la misma que la que había hace 15 años, 10 o cinco".
La también jueza del Juzgado de lo Penal número 2 de Mataró cita la modificación del temario de acceso a las carreras judicial y fiscal para introducir contenidos transversales específicos en materia de igualdad de género y de perspectiva de infancia.
En lo que respecta a la formación teórico-práctica en la escuela judicial, una vez que ya se aprueba, también se han ido modificando a lo largo de los años los planes de estudios para mejorar la formación en estas cuestiones. "Es decir, no es solo una formación que se dé a los jueces que estén interesados en este tema, sino que es una formación que hay que estudiarla para poder acceder a la carrera judicial y fiscal, y hay que saberla aplicar para poder superar el curso teórico-práctico en la escuela judicial", agrega.
Después, ya en el ejercicio profesional, "existe a través del programa de formación continua, no solamente el curso de perspectiva de género, sino también múltiples cursos en donde existen muchos contenidos transversales en estas materias, pero también luego cursos específicos de igualdad".
Por ello, Lucía Avilés lanza un mensaje "tranquilizador". "Tenemos un poder judicial que se está formando, al que se le exigen contenidos de igualdad también para acceder a la carrera judicial y el Consejo está implementando los programas de formación de manera continua". En este sentido, llama a "hacer un mapa completo y que se tenga en cuenta la perspectiva histórica de dónde venimos y hacia dónde vamos porque, al final, todo confluye en una decisión que tiene que tomar una víctima, que es acudir a la Administración de justicia".
Formación con carácter transversal
Si bien, Cira García apunta que los cursos que imparte el CGPJ en el marco de la formación continuada "no son obligatorios". Asismimo, tal como apostilla Gloria Poyatos, presidenta de la Sala de lo Social del TSJ de Canarias, en los cursos de perspectiva de género "siempre coincidimos las mismas". En lo que afecta a los juzgados de Violencia sobre la Mujer, Cira García critica que, aunque se prevé que haya una especialización, "desde la reforma de 2018 no se ha convocado ninguna prueba de especialización".
En este punto, estas juristas abonan la idea de que la formación en esta materia ha de ser transversal: "La perspectiva de género y la igualdad es transversal, da igual que seas juez de penal, que de un social que de un mercantil", dice Cira García.
Y es que, como agrega Altamira Gonzalo, "aunque nos han hecho creer que el derecho es neutro, no lo es porque está elaborado por varones. Históricamente han legislado los hombres, muchas leyes son muy antiguas y están hechas y escritas desde las necesidades y los intereses de los hombres, por lo que el derecho no es neutral y por eso la perspectiva de género es totalmente necesaria".
Formación con mirada crítica
La magistrada Gloria Poyatos ofrece una alternativa para que la perspectiva de género cale entre los jueces, más allá de la formación propiamente dicha. En este sentido, cuenta su experiencia como directora de unas jornadas que se imparten en en Lanzarote desde el 2016 bajo el nombre Educando en Justicia Igualitaria, que implican a niños, jóvenes y adultos.
"En la última formación que hicimos en Lanzarote, que se titulaba La justicia bajo otras miradas, llevamos a las mesas de formación a personas impactadas por una justicia inadecuada, una justicia que no tiene empáticamente en cuenta sus peculiaridades". Por ejemplo, acudieron personas con discapacidad o mujeres migrantes, que además habían sido víctimas de trata con fines de explotación sexual.
"¿Qué hicimos? Construimos una formación con mirada crítica. Aquello estaba lleno de jueces y juezas de Canarias. Se fueron de allí pensando que iban a corregir todo aquello que habían podido ver a tenor de las manifestaciones en primera persona de usuarios y usuarias del sistema judicial. Este es el tipo de formación que te enseña. Entonces, tenemos que desplazarnos los jueces y las juezas a los lugares donde están las víctimas. Y ver qué necesidades tienen, ver con qué se topan, cuántos golpes se llevan con un sistema judicial no pensado para atenderlas holísticamente y, a partir de aquí, corregir en nuestro actuar diario".
La judicatura feminizada no se traduce en mayor poder
Llegados a este punto, cabe destacar otra cuestión. La elevada presencia de juezas y magistradas en la judicatura no se traduce en una distribución igualitaria entre los diferentes órganos judiciales. La desigualdad en este ámbito es tanto vertical como horizontal, pues las mujeres son menos en los principales órganos judiciales (Tribunal Supremo, Audiencia Nacional, Juzgados centrales o Tribunales Superiores de Justicia) y, cuando son más, suelen ser en ámbitos relacionados con la violencia sobre la mujer, de menores o el social.
Por ello, dentro del segundo plan de la carrera judicial, uno de los ejes de actuación va dirigido a fomentar la presencia de mujeres en los cargos de nombramientos discrecionales. "Ahí se requiere puntuación por méritos y, desgraciadamente, quienes seguimos cuidando somos las mujeres. Eso en la adjudicatura no es de forma diferente. Mientras los compañeros se dedican a hacer currículum, las mujeres también tenemos que compaginarlo con los cuidados en la familia. Y esto hace que en muchas ocasiones ni siquiera nos planteemos postularnos. Si se sigue baremando lo que se barema, difícilmente las mujeres vamos a postularnos", reflexiona Cira García, que también apunta otro inconveniente para optar al ascenso más allá de sacar tiempo: "La propia naturaleza que tenemos las mujeres, de que no nos creemos capacitadas, es decir, el síndrome de la impostora".
¿La mayor presencia de mujeres en los principales órganos de toma de decisiones contribuiría a juzgar con mayor perspectiva de género? "No venimos más que a resolver las controversias que se producen entre los particulares, y los particulares y el Estado, y también en la aplicación del Código Penal, pero estas experiencias, aspiraciones y preocupaciones de la población femenina solo se pueden integrar de forma natural integrando a las mujeres en los lugares de toma de decisión relevante a nivel jurisprudencial", setencia Gloria Poyatos.
Altamira Gonzalo, sin embargo, cree que romper el techo de cristal no basta para que la judicatura asuma completamente la perspectiva de género: "No lo veo tan esencial porque a veces hay mujeres con menos sensibilidad que algún varón. El hecho de que las mujeres pudieran estar más representadas en los puestos directivos estaría muy bien, aunque solo sea por la igualdad y por posibilidades también, pero eso no es suficiente", remacha.






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