Las incógnitas que deberá despejar Maribel Vilaplana durante su interrogatorio ante la jueza de la DANA
La declaración de la periodista como testigo es clave porque acompañó a Carlos Mazón durante las horas más críticas del día de la tragedia.
Su comparecencia puede "aportar información relevante" sobre el proceso de "toma de decisiones" ese día, un punto crucial a la hora de delimitar las posibles responsabilidades penales de Mazón.

Madrid--Actualizado a
La instrucción de la causa de la DANA seguida por la jueza de Catarroja, Nuria Ruiz Tobarra, afronta este lunes un día clave con la declaración de la periodista Maribel Vilaplana. Su comparecencia como testigo, ordenada por la Audiencia de València, estrecha el cerco judicial sobre Carlos Mazón, ya que la comunicadora estuvo con el president de la Generalitat al menos durante casi cuatro horas (15.00-18.45). Precisamente, se trata de las horas más críticas del día de la riada, que dejó 229 víctimas mortales en la provincia de València.
Por ello, tras estimar el recurso de una acusación particular, la Audiencia Provincial exigió su declaración al entender que puede "aportar información relevante" sobre el proceso de "toma de decisiones" aquel día. Este punto es clave a la hora de delimitar las responsabilidades penales, que por ahora solo recaen sobre la entonces consellera de Justicia e Interior, Salomé Pradas, y el entonces exresponsable de Emergencias, Emilio Argüeso, ambos imputados en el marco de esta investigación.
De cara a esta cita, la jueza instructora pidió el pasado viernes a la periodista el ticket del parking donde aparcó su vehículo y al que le acompañó el dirigente valenciano, así como cualquier otro documento que acredite el periodo en el que estuvo con Mazón el día de la catástrofe. Se espera que su declaración, con la obligación de decir la verdad y contestar a todas las partes personadas, arroje luz sobre una secuencia de hechos todavía opacos, en buena medida porque Mazón ha dado múltiples versiones contradictorias y la propia Vilaplana o su entorno al menos dos, la última en una carta abierta difundida en septiembre.
¿Qué vio y qué oyó durante la comida?
En la misiva, difundida el pasado 5 de septiembre, la comunicadora dio algunas pistas sobre la actuación de Mazón el 29 de octubre. Vilaplana confirmó el motivo de la cita en el restaurante El Ventorro "a petición" del president, a la que llegó "pasadas las 15.00 horas". "El objetivo era explorar posibles vías de colaboración profesional. Durante la conversación se me plantearon varias opciones, entre ellas presentar una candidatura a un cargo en la televisión autonómica, que rechacé de forma clara por convicción personal y profesional", dijo.
La comunicadora añadió: "En un momento determinado de la comida, el presidente empezó a recibir llamadas que interrumpieron nuestra conversación de manera continuada. Yo seguí en el restaurante, completamente ajena a esas comunicaciones: no pregunté, no participé, ni conocí en ningún momento su contenido, y el presidente tampoco me trasladó ninguna inquietud al respecto. Actué, como siempre he hecho, desde la discreción y el respeto que me caracterizan".
En este sentido, Vilaplana tendrá que aclarar el número de llamadas a Mazón que coincidieron con la comida y si alcanzó a saber con quién. También, si Mazón hizo alguna referencia a la activación de la alerta, si dio alguna instrucción o si, al menos, comentó la situación, ya que, durante esas horas ya había municipios gravemente afectados, con decenas de personas que se estaban ahogando.
Cabe recordar que, tras los avisos de la AEMET realizados aquella mañana y en los días previos, otras instituciones habían tomado medidas, como la suspensión de clases en algunos municipios y en la Universitat de València, el cierre de parques y cementerios en València, o el envío a casa de los trabajadores de la Diputación de València. Todo ello decidido en la mañana del 29 de octubre.
Esto conecta con otro apunte que realizó Vilaplana. La periodista quiso "dejar claro que en el momento en que me marché de la reunión no era consciente de la gravedad de lo que estaba sucediendo en otras localidades valencianas, porque en la ciudad no llovía y eso me hizo sentir todavía más ajena a la situación".
Esta versión supone aceptar que, durante esas cuatro horas críticas, ningún conocido o familiar de Vilaplana se puso en contacto con ella para hablar sobre lo que estaba ocurriendo o para preguntar si estaba bien.
¿Qué ocurrió con la despedida?
En otra parte de la misiva, la periodista apostilló: "Esas interrupciones, sumadas a la espera y a la despedida, demoraron también mi salida del restaurante, que se produjo finalmente entre las 18.30 y las 18.45. En su momento, en medio de la vorágine con que se desencadenaron los hechos, el desconcierto y la presión vivida, sinceramente no dimensioné la importancia de ese desfase horario inicial que se hizo público. Sin embargo, con la distancia del tiempo y tras hablarlo con las personas más cercanas, he considerado necesario aclarar también ese punto".
En una última versión sobre los pasos seguidos aquel 29 de octubre, desde el entorno de Vilaplana añadieron que Mazón acompañó a la periodista al parking. Por tanto, ¿a qué hora exacta se produjo la despedida? Según un informe pericial aportado por Pradas, además de las cuatro llamadas que realizó Mazón a la exconsellera desde el restaurante, a las 18.45 horas recibió otra por parte del dirigente popular. ¿Puede confirmar Vilaplana si Mazón realizó nuevas comunicaciones en el trayecto al coche? Y, en ese caso, ¿con quién?
También, la comparecencia de la periodista puede aportar información sobre qué hizo Mazón desde que se despidieron sobre las 18.45 horas –si se confirma ese dato– hasta las 19.45, intervalo en el que su paradero es aún un misterio. De esta manera, Vilaplana tendrá la oportunidad de explicar si el president le hizo alguna mención sobre los siguientes pasos.
Por otro lado, ante las informaciones por parte de testigos, que aseguran que Mazón llegó a la Generalitat sobre las 20 horas y cambiado de ropa, Vilaplana podría detallar cómo iba vestido el president, lo que ayudaría a armar el relato sobre qué hizo el dirigente popular hasta llegar al Cecopi.
¿De qué hablaron en la llamada posterior?
El relato ofrecido por la comunicadora en su misiva presenta una tercera incógnita. "Al regresar a casa, empecé a tomar verdadera dimensión de lo ocurrido. Nada más entender la magnitud de lo que había pasado, me puse en contacto con el presidente cuando le fue posible. En esa conversación le trasladé mi angustia y también le pedí, de forma muy clara, que por favor mi nombre no saliera. Le expliqué que me parecía profundamente injusto quedar vinculada a un capítulo tan doloroso cuando no había tenido absolutamente nada que ver. Ese fue mi error, porque ese silencio, aunque bienintencionado, alimentó la especulación y, cuando finalmente se supo, desembocó en un acoso brutal".
En esta línea, Vilaplana podría tener que dar información concreta a preguntas de la jueza o de las partes personadas. Por ejemplo, aclarar en qué momento exacto se puso en contacto con Mazón, si el president aceptó no dar su nombre, o si pactó una versión con el dirigente popular.

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