Las nueve excentricidades y los siete varapalos al juez Peinado en la instrucción del 'caso Begoña Gómez'
La instrucción de la causa que afecta a la mujer del presidente del Gobierno ha estado marcada por varios despropósitos. No obstante, el proceso ha sufrido varios reveses por parte de instancias judiciales superiores.

Madrid--Actualizado a
El juez Juan Carlos Peinado ha dado este miércoles un paso crucial en el marco de la causa que afecta a Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al proponer enviarla al banquillo tras "colegir con las leyes de la lógica y de la empírica" que pudo cometer malversación.
En el auto de este martes, Peinado ha acordado la transformación de la pieza separada por el delito de malversación "en procedimiento para el juicio ante el tribunal del jurado" respecto a Begoña Gómez, su asesora Cristina Álvarez y al actual delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín. En este contexto, ha citado a los tres imputados este sábado a las 18 horas para "concretar la imputación" contra ellos.
El caso, abierto hace 17 meses en el Juzgado de Instrucción 41 de Madrid a raíz de una denuncia del pseudosindicato Manos Limpias, ha sumado un nuevo capítulo en medio de una instrucción marcada por excentricidades y despropósitos. No obstante, el proceso liderado por Peinado también ha sufrido varios varapalos por parte de instancias superiores, que han obligado a corregir la investigación.
Nueve excentricidades
Cabe destacar que el propio origen de esta pieza es singular por sí solo, ya que la investigación por un presunto delito de malversación surgió a raíz de una querella de Vox sobre la que el juez tardó tres meses y medio en decidir sobre su admisión.
También fueron reseñables los dos traslados realizados al Palacio de la Moncloa para tomar declaración como testigos al propio presidente del Gobierno y al ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. En ambas declaraciones, Peinado se negó a que declararan por escrito pese a la petición de Sánchez y Bolaños.
En lo relativo a este último hito, el juez pidió un chófer de La Moncloa, con acceso directo y sin identificación previa. También, exigió una tarima para poder situar su mesa por encima de la silla de Bolaños y cambiar la distribución de la sala.
Más tarde, Juan Carlos Peinado pidió la imputación del ministro de Justicia por la contratación de la secretaria de la esposa de Pedro Sánchez al apreciar indicios de malversación y falso testimonio contra él. En su auto, el magistrado cometió un gran lapsus: dio por muerta a la propia Begoña Gómez al afirmar que Bolaños y Cristina Álvarez se vieron "en el tanatorio por la muerte de la señora Gómez".
Y no solo eso. Peinado cargó de manera llamativa contra Bolaños al asegurar que su actitud fue "totalmente proterva" en su declaración. Según la RAE, este término significa "perverso, obstinado en la maldad".
Asimismo, en la exposición razonada, el juez acusó al dirigente socialista de falso testimonio, aseverando que este nombró a Raúl Díaz, coordinador del personal del Palacio de la Moncloa, como la persona que contrató a la asesora. Si bien, la grabación del interrogatorio de Bolaños permite constatar que Bolaños citó a Díaz después de que el magistrado le preguntara por la persona superior jerárquica de Cristina Álvarez.
Precisamente, el Consejo General del Poder Judicial abrió a finales de agosto diligencias informativas al juez Peinado por dos quejas presentadas por el ministro de Presidencia tras su interrogatorio como testigo y por la exposición razonada enviada al Tribunal Supremo.
Otro desatino de Peinado evidenciado en sus escritos es el desconocimiento de la figura del cargo de confianza en el entorno de la Administración Pública, así como el procedimiento para su designación. En alusión al nombramiento de Cristina Álvarez en 2018 como asesora de Begoña Gómez, Peinado dijo que "no se llevó a cabo ningún tipo de proceso de selección", algo que es característico y legal en este tipo de contrataciones.
Siete varapalos durante la instrucción
Muchas de estas excentricidades han desembocado en varapalos por parte de instancias judiciales superiores. En este sentido, Peinado tuvo que dejar de investigar la implicación de Begoña Gómez en el rescate de Air Europa por orden de la Audiencia de Madrid, que no apreció ningún indicio.
Este mismo órgano desimputó al rector de la Complutense, Joaquín Goyache, y al responsable del Instituto de Empresa, Juan José Güemes, al entender que no había fundamento para investigarlos. Asimismo, la Audiencia madrileña corrigió al juez Peinado al anular los registros al empresario Juan Carlos Barrabés, así como el clonado de sus dispositivos móviles al considerar que se vulneró su intimidad de manera injustificada.
La Audiencia Provincial de Madrid criticó la actuación de Peinado a la hora de utilizar una resolución para desestimar de un plumazo 16 recursos de la Fiscalía y las defensas relacionados con la investigación. "No es propio de un Estado de Derecho pretender la asunción acrítica de cualesquiera diligencias que puedan acordarse por el instructor, basadas en el principio de autoridad", le respondieron desde la Sección número 23 de la Audiencia Provincial de Madrid.
Asimismo, la Audiencia madrileña, aunque avaló la imputación de Cristina Álvarez, afeó al magistrado que la hubiese citado desde el principio –como testigo– con la obligación de decir la verdad, una decisión "errónea" por su parte.
Sin duda, el mayor golpe fue propinado por el Tribunal Supremo, que dio carpetazo a la petición del juez Peinado de imputar a Félix Bolaños. "No existen indicios probatorios, más allá de meras hipótesis, sin el suficiente sustrato fáctico", alegaron los cinco magistrados de la Sala de lo Penal.
Esta resolución contenía varios reproches al juez: "Resulta indispensable que el juez instructor [Peinado] que pretende declinar su propia competencia, exponga las razones que determinarían la incoación por el Tribunal Supremo del procedimiento especial contemplado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal".
En lo relativo al delito de "falso testimonio", los magistrados del Alto Tribunal se mostraron muy contundentes. "El delito de falso testimonio es un delito que requiere que la falsedad de lo declarado sea un dato objetivo, que se constata, contrastando aquello que se declare con la falsedad, y ese dato objetivo, por el momento, no ha sido determinado", le recordaron desde el Supremo.
Asimismo, señalaron que no se puede atribuir este tipo de delitos antes de que exista una sentencia firme que dirima cuál es la "verdad judicial" y permita identificar, por tanto, incongruencias entre la declaración de un testigo y la resolución judicial.
En el escrito, el Supremo también abroncó al juez Peinado por no haber consultado con la Fiscalía antes de pedir formalmente la imputación de Bolaños.
Por otro lado, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) anuló las multas que había impuesto Peinado contra los abogados del caso Begoña por una supuesta vulneración del secreto de sumario.

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