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violencia sexual

La víctima de la 'manada de Sabadell', cuestionada por la abogada del principal acusado

La joven que sufrió una violación grupal hace dos años ha tenido que enfrentarse, en la primera sesión del juicio, al severo interrogatorio de la defensora del principal acusado, que ha puesto en duda que la llevaran a la fuerza a la nave donde tres hombres la violaron salvajemente.

Imagen del juicio contra la manada de Sabadell
Los cuatro procesados por las agresiones sexuales a una joven en Sabadell, en la primera sesión del juicio, este martes, en la Audiencia Provincial de Barcelona. PÚBLICO

¿La única manera de defender a un presunto violador es sembrar dudas sobre  la víctima y su nivel de oposición a la agresión sexual? Esta cuestión parece recurrente en los juicios por violación y el que ha comenzado este martes en la Audiencia Provincial de Barcelona por el caso de la 'manada de Sabadell' no es una excepción. La sesión ha arrancado con la declaración de la víctima, una joven de 20 años, que el 3 de febrero de 2019 sufrió una brutal violación grupal por parte de tres varones en una nave ocupada en la localidad barcelonesa de Sabadell. Las violaciones fueron vaginales, bucales y anales. Uno tras otro, los tres repitieron los mismos actos criminales.

La joven ha declarado en calidad de testigo --así se lo ha recordado el presidente del Tribunal-- contra los cuatro procesados: Mohamed Alibos, Jawad Belayd, Redouane Oukhifa y Mustapha Bakki; todos ellos con edades entre los 27 y los 31 años y nacionalidad marroquí. En la vista oral han precisado de una intérprete pues alegan que no hablan ni castellano ni catalán. Solo el primero, Alibos, está acusado de ser autor material de la violación; los otros enjuiciados lo están como cómplices o cooperadores necesarios del crimen. Faltan dos violadores en el banquillo de los acusados. Uno nunca pudo ser identificado y el segundo huyó cuando fue puesto en libertad antes de que al juzgado le llegasen las pruebas de ADN que probaban su participación en el delito. En este caso ya ha habido errores graves.

El fiscal, a través de sus preguntas a la víctima, ha propiciado un relato cronológico y profuso en detalles. Solicita penas de entre 37 y 41 años para los acusados por la múltiple violación. La muchacha ha tenido que parar en varias ocasiones debido al impacto por revivir aquella madrugada de hace dos años, en la que a la salida de un bar, fue atacada por un individuo --que no está siendo juzgado-- que la violó y la llevó a la fuerza a la nave donde vivía con sus amigos para seguir con la brutal agresión.

El representante del Ministerio Público ha incidido en saber cómo era la iluminación de la nave para apuntalar bien la identificación de la víctima respecto a sus agresores, realizada en tres ruedas de reconocimiento. Según ha declarado la víctima, la estancia de los horrores estaba bien iluminada. "En la sala había seis hombres, que se levantaron cuando entramos. Comenzaron a discutir. Yo no entendía su idioma pero sabía que discutían por el tono de voz". Pero pese a la discusión, ninguno de ellos impidió los planes del raptor de la chica, que la obligó a pasar a una habitación contigua, con unas cortinas como puertas, y allí volvió a violarla.  La joven ha relatado cómo después de ese primer agresor, pasó un segundo que le hizo lo mismo y luego un tercero, que además la penetró analmente. Este es presuntamente Mohamed Alibos.

La abogada defensora de Alibos, Raquel Ramos, ha sobrepasado varias veces la línea roja, según el presidente del Tribunal: "Letrada, quiere rascar donde no hay nada que rascar", le ha reprochado el magistrado en varias ocasiones. El suyo ha sido un interrogatorio duro e injusto para con la víctima. Hay pruebas contundentes contra su defendido, como son las pruebas genéticas. Y quizá por eso la estrategia de Ramos ha sido el intento de desprestigiar a la víctima. Pero la muchacha no lo ha permitido. "¿Recuerda por qué calles pasaron su acompañante y usted de camino a la nave?", ha inquirido la letrada. "No me acompañaba, me llevaba a la fuerza, contra mi voluntad", le ha contestado la víctima. Otras de las preguntas formuladas por la defensora del presunto violador han sido: "¿Interactuó con alguno de los hombres de la nave cuando llegó?" "Si pasaron por una de las vías principales de Sabadell, ¿por qué no gritó?" ¿Le tapó el presunto agresor la boca?" 

La joven ha tratado de describir el estado de pánico en el que se hallaba tras la primera agresión para justificar --como si ella fuera la procesada--, ante las preguntas de la letrada de Alibos, que no pudo escapar, que el agresor era más fuerte que ella y que la llevaba sujeta con los brazos en la espalda. "Letrada, ya ha respondido que iba a la fuerza, y la fuerza es eso...", ha espetado el presidente del Tribunal a la abogada Ramos.

"No paraba de llorar y suplicar que me dejaran, que no diría nada, pensé que me iban a matar", ha insistido varias veces la víctima, que ha explicado que cuando presuntamente Alibos la sacó de la nave, después de consumar su agresión, vio que un coche salía de un garaje y se zafó del agresor, dirigiéndose al coche pidiendo ayuda. Ahí acabó la primera parte de la pesadilla de esta joven, que sigue en terapia para intentar superar todo el daño que la infligieron. Este miércoles es el turno de las declaraciones de los acusados. 

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