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VOX Vox se acerca al Congreso a costa de la "derechita cobarde" del PP

Expertos en temas electorales advierten que podría obtener dos escaños en las próximas elecciones generales. Los afiliados han pasado de tres mil a casi once mil en un año. Luego intentará llenar Vistalegre.

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Santiago Abascal. VOX

El traje de diputado podría estar a muy pocos armarios de Santiago Abascal. El ex dirigente del PP vasco y actual líder de la formación de extrema derecha VOX ha ideado una hoja de ruta con la que pretende desembarcar en el Congreso cuando se celebren las próximas elecciones generales, cuya fecha aún sigue siendo un misterio. Antes pasará por la “prueba del algodón”: las europeas de mayo de 2019, en las que intentará caminar de la mano de líderes ultraconservadores europeos de la talla del primer ministro húngaro, Viktor Orbán.

Paso a paso. Encuesta a encuesta. A medida que se aproximan las urnas, los sondeos empiezan a dar resultados alentadores para VOX. Su sueño no es conquistar La Moncloa, sino conseguir la llave del Congreso. No es una carrera. Es un maratón. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) les acaba de citar por primera vez en sus informes, adjudicándole un nada despreciable 1,4%, mientras que el último estudio demoscópico realizado por Jaime Miquel para Público le otorga dos escaños, pronóstico que también comparte el politólogo Pablo Simón. La cosa crece.

“¿Me pregunta si nos importa que nos llamen extrema derecha? Para nada”

“¿Me pregunta si nos importa que nos llamen extrema derecha? Para nada. Ya no perdemos el tiempo justificándonos: hemos llegado a la política española a señalar a los culpables, no a pedir disculpas nosotros”, lanza Abascal en una conversación mantenida con este periódico. Dice que ya no le molesta el apellido que les pongan en los titulares de la prensa. “Lo que realmente nos interesa –añade- es lo que ponen los lectores en los comentarios de esos artículos”. Se tiene fe.

En ese contexto, Simón no duda en encuadrar a Vox en la corriente de “partidos populistas de extrema derecha de nuevo cuño”, al estilo de los autodenominados Demócratas de Suecia o del también autobautizado Partido por la Libertad del xenófobo holandés Geert Wilders. Son ejemplos de lugares donde los ultras triunfan; España, en cambio, es –junto a Irlanda y Portugal- “uno de los países donde un partido de esas características carece de representación parlamentaria; hemos sido tradicionalmente una anomalía en esto”, destaca Simón. Tiempo al tiempo.

Santiago Abascal. VOX

“Si amar a nuestra patria significa que nos llamen fachas, si defender nuestras fronteras implica que nos llamen xenófobos…”, continúa Abascal al otro lado del teléfono. El ex parlamentario del PP vasco tiene sus orígenes en Amurrio, pero desde hace ya tiempo se le ve más por Madrid, donde tiene instalada su base de operaciones. No en vano, en la capital española está uno de los mini-feudos de Vox, que lentamente empieza a coger cierta relevancia en el ámbito “patriota” e incluso más allá. “No hay que confundirles con las distintas Falanges, que históricamente han tenido un impacto electoral muy reducido”, apunta por su parte Simón.

A por el voto del PP

En efecto, la hoja de ruta de Abascal y los suyos pasa por sacarle la mayor cantidad posible de votos al PP, formación a la que este ex dirigente popular llama “derechita cobarde”. También a Ciudadanos. “Estamos entrando en debates de temas en los que competimos con esos dos partidos”, dice Abascal, quien saca a relucir con orgullo una cifra interna: si a finales septiembre de 2017 tenían 3.000 afiliados, un año después ya son 10.681. “Hemos incrementado también de manera notable el número de inscriptos como participantes en el partido, que está ya cerca de los 80.000, cuando antes eran 20.000”, dice el líder de la formación.

En ese contexto, la formación busca consolidar nuevas relaciones de peso con otros partidos fuera de España. Tras haber mantenido contactos con el Movimiento Europa de las Naciones y las Libertades –que cuenta, entre otros, con la Liga Norte italiana- y con el Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos —al que pertenecen formaciones ultraconservadoras como el Partido de los Finlandenses o los polacos de Ley y Justicia—, ahora apuntan incluso más alto. "Estamos tratando de entablar alguna relación con el sector de Viktor Orbán en el Partido Popular Europeo”, primer ministro de Hungría y firme defensor del cierre de fronteras a las personas refugiadas. Lo mismo que pide Vox en España.

Santiago Abascal. VOX

Antisistemas de etiqueta

El analista electoral Jaime Miquel lleva ya algunos meses incidiendo en la expansión de este partido. “Vox tiene una etiqueta antisistema, que en realidad es una etiqueta más del sistema”, destaca. En tal sentido, advierte sobre lo que podría ocurrir en las próximas elecciones europeas: “van a meter dos eurodiputados y lanzarán la marca”, señala. A su juicio, existe un “espacio electoral antisistema de derechas que se está configurando en España y será muy numeroso a medio plazo”. Miquel pronostica que “cuando Vox se sitúe, el PP caerá necesariamente al 15%”. La lógica de ese electorado, señala, será la siguiente: “Si (Pablo) Casado no me responde, me voy a Vox”. De hecho, estima que podría tener 250 mil votos por Madrid, una posición que no duda en calificar de “tremenda”.

“Vox tiene una etiqueta antisistema, que en realidad es una etiqueta más del sistema”

Ahí aparecen, precisamente, los retos próximos del partido de Abascal. El primero: llenar Vistalegre el próximo 7 de octubre. Pero no solo de militantes y simpatizantes, sino de militantes y simpatizantes con una bandera española cada uno. Luego de la foto rojigualda vendrá la campaña electoral hacia las europeas, municipales y autonómicas. Será curioso, ya que Vox plantea eliminar, precisamente, los parlamentos autonómicos. Todo a su hora.

Serán meses ajetreados. En sus actos y discursos habrá más banderas, más críticas hacia quienes no defienden a rajatabla la “unidad de España” y una oposición despiadada hacia lo que denominan “marxismo cultural”, categoría en la que incluyen al “feminismo radical”. En este maratón, al líder de la formación ultra española le interesa especialmente lo que ocurra en la competencia por entrar al Parlamento Europeo. “Se trata –afirma- de la prueba de algodón, y será también la puerta de entrada de VOX a las instituciones nacionales”. Las encuestas empiezan a darle la razón.