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Cómo decir que no a la familia en navidades

La presión para pasar las fiestas en familia puede ser inasumible para muchas personas. A continuación, damos algunas claves sobre cómo decir que no a la familia en navidades sin por ello generar malestar familiar.


Tu padre va discutir con tu hermano, tu suegra va hacerte incisivas sugerencias sobre la educación de tus hijos, tu cuñado aprovechará el postre para afinar su oratoria política, tu madre no tendrá tiempo para comer y tú misma te saltarás todas las reglas de la dieta, a pesar de llevar semanas de concentración prenavideña. Nada nuevo bajo el muérdago, otra Navidad más.

Pero, ¿y si este año dices ‘no’ y aprovechas para descansar… pero de verdad? A continuación, damos algunas claves sobre cómo decir que no a la familia en Navidades. 

La presión familiar en Navidades 

Cómo decir no a la familia en Navidades
Cómo decir que no a la familia en Navidades. Fuente: Unsplash

Cada familia es como un microcosmos con sus propias leyes físicas que cada miembro conoce muy bien. Pero en líneas generales es un hecho que con la llegada de las fiestas navideñas se reproducen episodios de presión familiar de unos miembros sobre otros, generalmente de los que desean vivir unas jornadas familiares sobre los que buscan librarse de las mismas. En general, también, estos últimos suelen claudicar ante los primeros.  


En el mejor de los casos, los familiares reticentes suelen aceptar pasar las Navidades en familia apoyándose en el bien común, considerando que son unas fechas delicadas a nivel emocional y conviene hacer un esfuerzo que, a la postre, no suele ser tan extraordinario.  

No obstante, en el peor de los casos, la presión de unos sobre otros deriva en manipulación emocional, una suerte de sutil imposición que termina haciendo hincar la rodilla a los familiares reticentes que terminan aceptando reunirse con la familia a pesar de no tener ninguna motivación para hacerlo.  

Es un mal comienzo para una Navidad que suele terminar aún peor: con la promesa de que ‘nunca más’, a pesar de que 365 días después el proceso se iniciará nuevamente, terminando de la misma manera: un desagradable ciclo sin fin. ¿Y si es hora de romper con el ciclo? ¿Y si es hora de poner las cartas boca arriba? 


Decir que no a la familia desde la empatía 

Cómo decir no a la familia en Navidades
Cómo decir que no a la familia en Navidades. Fuente: Unsplash

Hay que señalar, antes de nada, que buena parte de la referida presión familiar en Navidad es autoinducida. Nadie nos ha sugerido nada todavía, pero nosotros ya estamos visualizando conflictos, buena parte de ellos con altas posibilidades de reproducirse por la experiencia de años precedentes, pero no garantizados: como ponerse la venda antes de la herida.

Este tipo de presión autoinducida debe evitarse. ¿Cómo? Hablando con la familia de igual a igual, con empatía y sinceridad. Y no olvidemos que la sinceridad no consiste en soltarlo todo, sino en pensar y sentir lo que se dice. 

Así pues, una forma de decir que no a la familia en Navidades es compartiendo nuestras ideas sobre cómo deben trascurrir estas fiestas para que todos disfruten lo máximo posible, pero sin que nadie sufra más de la cuenta. Empatizar significa también ponerse en el lugar de los que sí desean una Navidad familiar y por qué la desean. Y qué parte podemos tomar nosotros en ese deseo sin por ello sentirnos irritados ni incómodos.  

Desde luego que enfocar la Navidad desde una óptica empática no es sencillo, porque es muy posible que lo primero que pensemos es que los demás no están siendo suficientemente empáticos con nosotros. Pero tal vez lo estén intentando, al menos a su manera, tal y como hacemos nosotros a la nuestra.  


Decir que no a la familia desde la asertividad 

Cómo decir no a la familia en Navidades
Cómo decir que no a la familia en Navidades. Fuente: Unsplash

Si a pesar de todo has decidido que no quieres pasar las Navidades en familia o no vas a asistir alguna de las reuniones previstas, debes ser asertivo para explicarlo. Ello conlleva comunicar adecuadamente tu decisión, de forma sintética, comprensiva pero firme. No abuses de la justificación, todos sois adultos y tus familiares deben respetar tu decisión, así como tú has respetado todos estos años la fórmula tradicional de las fiestas navideñas.  

Por supuesto, encontrar el equilibrio adecuado en una conversación de estas características, a la que tal vez tus familiares no estén acostumbrados, no es sencillo, pero no hay otra forma de hacerlo si queremos mantener una relación sana y respetuosa con nuestra familia.

Y si, con todo, un familiar se enfada por tu decisión, deberás aceptarlo, pero manteniéndote firme en tu decisión. Lo más probable es que necesite tiempo para asumir que tú también estás en tu pleno derecho de evitar la Navidad en familia.  

Y no olvides que si tienes un conflicto importante con la familia, la Navidad no es el mejor momento para abordarlo. Estas fechas suelen estar cargadas de emociones y solemos tener los sentimientos a flor de piel. Por lo tanto, y siempre por regla general, conviene evitar abordar los conflictos durante estas fechas para no complicar aún más las cosas. 

¿Y si tú pareja dice sí a la Navidad y tú dices no? 

Navidad

Sucede en muchas ocasiones que en una misma pareja existen puntos de vista diferentes a la hora de enfocar cómo deben transcurrir las fiestas navideñas. Tal vez tu novio quiera que te quedes con él en casa de sus padres dos o tres días en Navidad y tú empieces a sentir palpitaciones solo de pensar en la cantidad de conflictos que vas a tener que sortear en 72 horas. ¿Sonríes y dices “sí, mi amor” aunque por dentro estés aterrada?  


Lo indicado en este y otros casos similares en los que en la propia pareja surgen puntos de vista opuestos es, de nuevo, hablar las cosas con empatía y asertividad, intentando comprender las emociones del otro, pero afirmando las nuestras y tratando de encontrar un punto de encuentro entre ambas. Ceder un poco es casi inevitable, pero ceder del todo supone un muy mal precedente que puede tener perniciosas repercusiones en el futuro de la pareja. 

El jet lag familiar 

Y cuidado con las palpitaciones navideñas. Según la Fundación Española de Cardiología el 25 de diciembre es el día del año que más fallecimientos por infarto de miocardio se registran. Esta es la consecuencia más luctuosa del denominado jet lag familiar, esta presión navideña a la que nos hemos referido que deriva en sobreesfuerzos y tensión que puede tener consecuencias físicas reales más allá de los problemas emocionales.  

La intensidad de los encuentros familiares en los que, a menudo, entran en juego diversos conflictos más o menos soterrados, en conjunción con el exceso de alimentos y bebidas, la falta de sueño y el estrés, forman un cóctel a menudo explosivo para algunas personas, un efecto colateral de las fiestas navideñas que nunca hay que infravalorar y que puede ser un motivo más que suficiente para decir que no a la familia en Navidades.



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