Cómo gestionar la vuelta a la rutina sin estrés
El regreso de las vacaciones es un momento duro para muchos: aquí unos consejos para lidiar con él de la mejor manera.

Zaragoza-
La sensación es por todos conocida. Se terminan las vacaciones, el despertador vuelve a sonar a una hora intempestiva y un sentimiento de hastío invade todo el cuerpo. De hecho es probable que este mood tedioso hubiese llegado un poco antes, durante los últimos días del periodo vacacional. Es la vuelta a la rutina, una realidad con la que no todo el mundo lidia de igual manera.
Las vacaciones son un periodo en el que el ocio toma el protagonismo absoluto en detrimento de las obligaciones del día a día. Es natural, por lo tanto, querer extender esa sensación de bienestar. Se trata del llamado síndrome postvacacional. Algo a lo que, en muchas ocasiones, se ha de sumar la necesidad de apretarse el cinturón para compensar los excesos monetarios realizados durante el tiempo libre.
Qué es el síndrome postvacacional
El síndrome postvacacional es el periodo de adaptación por el que ha de pasar el cuerpo cuando se entra de nuevo en la vida activa. En concreto se trata de una reacción incontrolada al cambio súbito de las condiciones de vida, algo que le podría emparentar con algún tipo de cuadro de estrés o ansiedad.
Al respecto es importante tener en cuenta dos cuestiones: se trata de un trastorno temporal y no se considera una patología grave. Es decir, en caso de que el malestar producido por la vuelta al trabajo se extienda en el tiempo o impida el desarrollo una vida normal es necesario consultar con un especialista, ya que se podría tratar de alguna afección de salud mental más grave.
Síntomas del síndrome postvacacional
El principal síntoma del síndrome postvacacional es una apatía generalizada, que puede confundirse con un cansancio extremo. De hecho es relativamente habitual que afecte a los ciclos del sueño, con las afecciones que generalmente van adosadas a la falta de descanso: dolor muscular, falta de concentración, pérdida del apetito…
Además, la vuelta al trabajo también puede generar una sensación de desazón e, incluso, un vacío vital. Es un momento en el que muchas personas realizan un balance de su situación laboral y, por tanto, también de su momento personal: dónde querían llegar, dónde realmente están, hacia dónde van... Unas cuestiones internas que pueden producir una cierta desafección hacia el puesto de trabajo, las tareas a realizar o, incluso, los compañeros.
¿Cuánto dura el síndrome postvacacional?
Lo cierto es que el síndrome postvacacional no ha sido identificado como una enfermedad, por lo que de él poco se conoce. No existen unos periodos reglados de duración, aunque lo habitual es que este sentimiento desaparezca con la readaptación de la persona a los ritmos del día a día.
Evidentemente, para aquellas personas satisfechas con su trabajo o su carrera laboral les resultará más sencillo reincorporarse a la rutina previa a las vacaciones. Sin embargo, si la desafección nace de una situación de inconformidad previa al tiempo de asueto, esta sensación es probable que dure más.
Consejos para volver a la rutina laboral
Independientemente de que exista síndrome postvacacional o no, la vuelta al trabajo puede ser una pastilla dura de tragar para casi todo el mundo. No obstante existen una serie de prácticas que ayudan a amortiguar el efecto haciendo que el regreso sea mucho más impactante para el trabajador.
No regreses al trabajo un lunes. Si las vacaciones han sido largas, la semana laboral de cinco días puede hacerse muy cuesta arriba desde un punto de vista mental. Por ello es recomendable reincorporarse poco a poco, con una semana corta en la que ir asumiendo el ritmo y con la perspectiva del fin de semana más cercana en el horizonte.
No dejes el ocio aparcado. Aunque las vacaciones hayan terminado, pasar de cien a cero en cuestiones de ocio puede suponer un impacto tremendo. Trata de aprovechar las horas no laborales para hacer algo que te guste y no se ciña exclusivamente a las obligaciones diarias.
Regula los horarios de sueño. El descanso es fundamental para disponer de un bienestar físico completo. No será sencillo, pero lo ideal es ir adaptándose poco a poco ya en los últimos días de las vacaciones.
Haz ejercicio. Está probado científicamente que el ejercicio físico es clave para el bienestar emocional. La actividad a desarrollar queda a tu elección: ir al gimnasio, practicar algún deporte, montar en bicicleta, salir a correr o, simplemente, ir a andar.
Recupera una alimentación saludable. Las vacaciones son días de excesos y caprichos, algo muy necesario en pocas dosis. Sin embargo, el cuerpo rinde mejor si es alimentado de una manera equilibrada y saludable, algo que también tiene su reflejo en la salud mental.
Moldea la curva de rendimiento laboral. O en otras palabras, no vayas a tope desde el primer día. Ve asumiendo carga laboral de manera progresiva, poco a poco, hasta regresar al rendimiento que tenías antes de irte de vacaciones.



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