El mito de Sísifo y lo que nos dice sobre la repetición
Después de engañar a los Dioses, Sisifo fue condenado a subir una colina cargado con una roca durante toda la eternidad.

Zaragoza-
“Sísifo me come la p…”. Probablemente a más de un lector le suene la frase, pues es el cierre de la canción Hamburguesas de Carolina Durante. Canción que sirvió como sencillo para presentar su disco Elige tu propia aventura (2024) y que, por ejemplo, interpretaron en directo La Revuelta. Más allá de ser un grito coreable en conciertos, su inclusión sorpresiva en la última estrofa tiene sentido temático. Al fin y al cabo el tema habla de una persona deprimida que se ha visto varias veces en esa situación, pero que tiene la esperanza de salir del pozo.
Esta actitud positiva dentro de una canción eminentemente melancólica es clave. Tiene sentido, además. Con el mito de Sísifo, también con la interpretación que Albert Camus hizo del mismo en su ensayo El mito de Sísifo (1942). Filosofía y psicología mano a mano para entender algunos de los procesos por los que las personas debemos pasar en nuestro día a día.
Cuál es el mito de Sisifo
Los mitos griegos fueron creados para explicar partes compleja de la experiencia humana. Uno de los más famosos es el mito de Sísifo, que nos cuenta como un antiguo rey de Corinto que, tras burlarse de los dioses, fue condenado a arrastrar una y otra vez una pesada roca por la ladera de la montaña. Con una peculiaridad, siempre que estaba a punto de alcanzar la cima, la roca rodaba colina abajo para volver a empezar otra vez.
La metáfora en este caso es muy clara. La roca representa cualquier problema recurrente que podamos imaginar. En el caso de la canción de Carolina Durante es la depresión, pero puede ser una situación laboral, familiar o personal. Algo que no importa lo que luchemos para superarlo, al final siempre vuelve a la casilla de salida.

Albert Camus y el mito de Sísifo
Sin duda alguna, fue Albert Camus quien mejor profundizó sobre el mito de Sísifo, entroncándolo con el absurdo vital. Subir una piedra por una colina solo para verla caer una y otra vez no tiene sentido alguno. Por ello, el pensador francés utilizó su ejemplo para hablar de algo tan oscuro como el suicidio. Al fin y al cabo, ¿si el propósito de vida es un sinsentido, qué sentido tiene la vida?
Sin embargo, Camus le dio la vuelta al planteamiento. El escritor galo concluyó que Sísifo, probablemente, era un hombre feliz. ¿Por qué? Pues porque para él la clave no reside tanto en el propósito vital sino en la actitud con la que se afronta. En su filosofía del absurdo, Camus acepta la aleatoriedad de la vida humana. Pero lejos de frustrarse por ello, tal y cómo le sucede al nihilismo, Camus nombra a Sísifo como el héroe absurdo definitivo ya que es plenamente consciente de su situación. Sabe que, cuando llegue a la cima, la roca caerá de nuevo.
La libertad, por tanto, recae en la actitud y no en un supuesto destino manifiesto. Extrapolado a la vida contemporánea, el mito de Sísifo nos enseña que hay problemas o situaciones que escapan a nuestro control. Incluso, que la propia vida carece de sentido alguno y es absurda. Sin embargo, en lugar de hundirse por ello, es preciso aceptarlo desde una posición de consciencia plena. Es decir, Camus rechaza tanto el suicidio o cualquier tipo de escapismo, ya que su propuesta es vivir el absurdo de forma plena.
Si regresamos a la canción de Carolina Durante, el protagonista es plenamente consciente de su situación. La conoce, ha estado ahí antes, salió de ella y, ahora, vuelve a regresar. Pero, a pesar de su depresión, lista una serie de cosas que para él merecen la pena. Es el conocido estribillo de “hamburguesas, el fútbol, mi madre”. Porque incluso estando en el pozo y habiendo recaído, sabe que hay cosas que le hacen feliz. Igual que Camus rebuscaba en los pensamientos de Sísifo mientras bajaba la colina de nuevo como un momento de consciencia plena. También cómo, a pesar de ser ciego, sabía que en lo alto de la montaña había unas vistas bonitas.
Qué es la sisifemia
Gracias a la reinterpretación de Camus, el mito de Sísifo es uno de los más trascendentes de todos aquellos que se forjaron en la Antigua Grecia. También ha dado nombre a un trastorno laboral llamado sisfemia. Este consiste en el agotamiento físico y mental que padecen aquellos trabajadores que son tremendamente autoexigentes y perfeccionistas. Aquellos que suelen sacrificar su vida personal o relaciones personales al desarrollo de su labor.
Los síntomas más comunes son: ansiedad constante, dificultad para desconectar del trabajo, alteraciones del sueño, estrés mantenido y agotamiento físico. Una serie de afecciones que pueden tener un impacto severo en la salud mental y física de la persona si no se corrigen, ya que pueden derivar en trastornos como el estrés crónico, el insomnio o en problemas hormonales.
La sisifemia se diferencia del burnout en que tiende a aparecer en los primeros pasos de la carrera laboral de una persona. Es decir, no es una quemazón producto de varios años de frustración laboral, sino que tiene que ver con una sobrecarga, ya sea externa o interna, que se produce desde el inicio. Esto hace sentirse a la persona como Sísifo, pues todos los días sube la colina con la piedra, pero todo esfuerzo que realiza nunca es suficiente para llegar a la cima.
Aquí, la respuesta de Camus también aplica, pues lo importante es aceptar que, probablemente, nunca se llegue arriba. Es decir, que ese ciclo no va a terminar. De nuevo, se trata de ponerse en control de la vida propia por medio de la conciencia, y buscar aquello que nos hace felices en el camino.

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