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¿Odias las navidades? No eres el único

No hace falta que te expliques ni te justifiques: tu odio de la Navidad es perfectamente comprensible. Y es que es la tradición cultural de nuestro calendario más “intrusiva”, una fiesta (eterna) de la que es muy difícil escapar. No obstante, como sabrás, el odio es un sentimiento muy intenso (y peligroso) que se puede volver en tu contra si no logras filtrarlo.  

Así que para no convertir la Navidad en un pequeño infierno que se repite cada año podemos plantear estas fiestas desde tres puntos de vista: desde la adaptación, desde la ruptura total con la tradición, o desde un punto intermedio entre ambos. 

¿Por qué odiamos tanto la Navidad… y no hacemos nada al respecto? 

Odio Navidad
Una mujer pensativa con un gorro de Navidad – Fuente: Depositphotos

La Navidad viene a ser como el Metro en hora punta. Aunque no tengas prisa, una fuerza invisible te arrastra por sus pasillos hasta tu parada y, sin quererlo, te ves andando a toda prisa, aunque nadie te espere en ninguna parte. Y hasta eres capaz de discutir con un despistado turista que se ha parapetado con su maletón en el “carril rápido” de la escalera: y entonces les explicas que, aquí en Madrid, todos vamos con cara muy circunspecta y a toda hostia por el Metro, que borre esa sonrisita, que se ponga las pilas y al carril derecho ipso facto. 

Así es la Navidad, te guste o no, casi todos acabamos corriendo por sus pasillos, comprando miles de regalos, acudiendo a los ágapes de Nochebuena y a las cenas de empresa, poniendo el árbol de Navidad con decenas de lucecitas, metiéndonos atracones de comida y bebida que en realidad no deseamos, y haciendo balances de lo bueno y malo para después empezar con los propósitos de año nuevo. Un soporífero día de la marmota. Todos los años lo mismo, salvo que cada año empieza un poco antes. 

Pero también resulta aburrido (y autodestructivo) recopilar cada año todas las razones por las que no soportamos la Navidad, porque son siempre las mismas. De hecho, existe un antiguo himno antinavideño —no apto para niños ni entusiastas navideños— que resume esta aversión. Y es que cada vez son más las personas que forman parte de ese colectivo que odia la Navidad. No, no estás solo odiando estas fiestas: al contrario, formamos parte de la mayoría silenciosa y… autodestructiva. 

Así pues, ¿no sería más inteligente y práctico empezar ya a poner de tu parte para convertir la Navidad en una fiesta menos odiosa en vez de dejarte arrastrar por la marea navideña? Porque quejarse de forma reiterada, sin hacer nada al respecto, es una actitud estéril por la negatividad inoperante que conlleva. Lo suyo sería, tal vez, poner remedio a esas quejas, desde ya, no esperar a la Navidad del año que viene para envolvernos de nuevo en la bandera de “cómo odio la Navidad” y qué súper mordaces somos con nuestras aceradas críticas. 

De hecho, una encuesta de la OCU señala que solo un 16% de las personas participarán en celebraciones religiosas relacionadas con la Navidad. Pero, sin embargo, un 62% acudirá a los mercadillos, se gastará un 15% más que en 2021 con una media de 735 euros en compras durante las fiestas. Así que no, el “problema” de la Navidad ya no es su vinculación religiosa, sino su vinculación consumista. Que la Navidad sea una tradición asociada al supuesto nacimiento de un niño en Palestina cada vez importa a menos gente, pero el consumo desenfrenado sigue al alza… mientras nos quejamos amargamente de esta fiesta tan materialista. 

Adaptarse a la Navidad para “sobrevivir” 

¿Por qué nos ponen tristes las Navidades?
Personas caminas en un mercadillo navideño – Fuente: Unsplash

La opción más habitual entre todos los odiadores de la Navidad es la adaptación. Al fin y al cabo, casi todos tenemos una madre, una abuela, un hijo, o un novio que sí disfrutan de las fiestas o las viven muy intensamente independientemente de las razones que los lleven a ello: creencias religiosas, respeto por la tradición cultural, nostalgia infantil, afición por las iluminaciones resplandecientes o adicción a las compras. 

La gestión de la presión familiar, entonces, nos pone en modo defensivo y debemos sacar nuestras mejores armas adaptativas para pasar las fiestas lo mejor posible sin ofender a ninguno de nuestros seres queridos, pero tratando de ser fieles a nosotros mismos y a nuestra postura, en la medida de lo posible.  

En este sentido, te recordamos que estás en tu derecho de decir “no” a la familia esta Navidad, desde la asertividad y desde la empatía, sin querer hacer daño a nadie, pero tampoco a ti mismo. Así que si optas por esta vía de adaptación, recuerda no olvidarte de ti mismo. Y si hay alguna de las tradiciones vinculadas a la Navidad que no toleras, no tengas reparo de actuar consecuencia. 

Romper con la tradición 

Odio Navidad
Una mujer lucha con los adornos de un árbol de Navidad – Fuente: Depositphotos

Otra forma de enfocar la Navidad es romper completamente con la tradición. Probablemente ello conlleve algunas situaciones incómodas, pero habremos de asumirlas si estamos decididos a llevar hasta el final nuestra oposición a las fiestas navideñas. ¿Se puede no acudir a una cena de empresa, negarse a ver a la familia en Nochebuena o comprar un regalo a tu pareja? Sí, claro que se puede. Es cuestión de empezar y ver qué pasa

A lo mejor no es para tanto como pensabas, ni nadie te va a llamar “grinch” ni poner una foto con tu rostro en la oficina denunciando tu falta de espíritu navideño. Tal vez hacer lo que crees que tienes que hacer en vez de quejarte de las fiestas es justamente lo que necesitas para sentirte a gusto contigo mismo y no enfocar las fiestas como un curso acelerado de supervivencia. Porque vivir para sobrevivir, no es vida, valgan las redundancias.  


Y es posible que el hecho de romper con la tradición te permita comprender mejor a aquellos a los que sí les gustan las fiestas navideñas. Si no te sientes presionado por ellos y has logrado reafirmar tu posición es probable que el año que viene enfoques las fiestas desde un punto de vista menos quisquillo. Tal vez la Navidad, en definitiva, no sea para tanto… si cada uno hace lo que quiere hacer durante las fiestas.  

Vive la Navidad como quieras vivirla 

10 ideas para superar unas navidades en soledad
Una mujer con una careta de Papá Noel – Fuente: Unsplash

Si combinamos los dos enfoques previamente descritos tal vez tengamos la solución para vivir estas fiestas de una forma más pacífica, empezando por una relativización de las mismas. Desde luego que no se puede negar la presión que ejerce la sociedad de consumo ya desde noviembre para ir ambientando la Navidad con turrones, loterías y peces en el río. No es fácil escapar de ese acoso consumista que padecemos por todos los flancos.

Pero, como decíamos, es cuestión de empezar a decir “no”. No, no voy a comprar turrón con tres meses de antelación, (ni, de hecho, voy a comer turrón, maldita sea); no, no voy a hacer cola de cinco horas para comprar el décimo en Doña Manolita porque no, no quiero ser rico, aunque parezca increíble; no, no voy a poner adornos en la puerta de casa porque todo el vecindario lo haga; y no, no voy a beber alcohol en la cena de empresa, porque mucho que sea el día del team building. Pero siempre respetando a los que digan “sí” a todo eso, por supuesto. 

Pese que también es cierto que la Navidad es un torbellino emocional que no siempre sabemos manejar adecuadamente, nuestra obligación con nuestra propia salud mental es gestionar nuestras emociones de forma eficaz, tomar el control de la situación, y vivir la Navidad como realmente la queramos vivir. No nos dejemos arrastrar por la marea consumista como en el Metro en hora punta. Que cada uno vaya al ritmo que le dé la gana… incluso por el carril izquierdo. 



2 Comments

  1. Se puede vivir tranquilamente este mes de diciembre sin hacer caso a lo que nos rodea,con nuestra vida nomal,no es dificil,simplemente se tiene que tener personalidad para ello. Ademas tenemos que denunciarlo por lo que de agresion al planeta,la falsedad ahorra en energia que nosotros malgastamos en luces. De todas formas celebro noche vieja y año nuevo,,son fiestas de todos,como y bebo lo normal de cualquier dia

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